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VELADAS SONORAS

Juanjo Bona, de Operación Triunfo a máximo exponente de la jota aragonesa: “Costó pasar tan rápido de niño a empresario”

El cantante maño, que de pequeño era amante de la natación e iba para ingeniero naval, cambió completamente de trayectoria tras pasar por la Academia de Operación Triunfo, programa del que fue finalista en 2023, y ahora es uno de los máximos exponentes de la Jota aragonesa. Su álbum debut, que lleva por título Recardelino, fue recibido muy positivamente por la crítica musical y apareció en diversas listas de lo mejor de 2025 elaboradas por medios nacionales. Atendió a SPORT antes de actuar – y llenar- el Palau de la Música Catalana de Barcelona

Juanjo Bona, en Veladas Sonoras

Juanjo Bona, en Veladas Sonoras / SPORT

Ignasi Sagnier

Ignasi Sagnier

Juanjo, siempre empezamos con idéntica pregunta. Deportivamente hablando, si tuviese un paralelismo con deporte, ¿en qué momento se encuentra? 

El trabajo constante y la disciplina de los deportistas me inspira un montón. Lo ves desde pequeño, en la escuela del pueblo, hasta que progresas en academias superiores o lo que serían centros deportivos de alto nivel. La trayectoria del deporte es similar a la música, con trabajo diario, siendo mundos complicados pues hay mucha gente y es complejo despuntar. De pequeño estuve cerca de la natación porque me gustaba y hay un referente aragonés, Teresa Perales, nadadora y medallista paralímpica, que es un ejemplo de superación, altavoz de temas sociales y un ejemplo. 

¿Competía? 

Nada oficial. En Mallén, el pueblo al lado del mío que es Magallón, hubo un campeonato de natación y me presenté con mi hermana y un amigo y cada uno competía en categoría diferente. Nadar y bucear era lo que más me gustaba porque el tiempo pasaba sin enterarme y estaba horas.  

¿Cómo se prepara para estar listo en el mundo de la música? 

Ir solo al gimnasio siempre me costó, pero con 17 años, en el pueblo, decidí cambiar hábitos y me apunté con mi madre a un entrenador personal y me encantaba. Bajé peso y me sentía bien. Cuando vine a Madrid apenas hacía deporte, pero iba de público y sentía la fuerza del equipo del colegio Mendel que ganaba todo. Desde que salí de O.T., voy a un entrenador y aún busco mi disciplina de vida deportiva. No lo priorizo, pero he empezado con el nutricionista y vigilo la alimentación. Me siento bien con el deporte pues soy hiperactivo y la gente no entiende que cante y baile a la vez. 

¿Qué parte de exigencia deportiva tiene componer? 

Me gusta el trabajo en equipo y nunca compongo solo. Hay mucha competencia en la música y es algo negativo. Siempre me comparé, pero aprendí a marcar mi camino. Entro en el estudio con gente diferente para abrirme un poco y eso tiene que ver con el deporte. Se lleva bien con terapia. 

¿Funciona ir terapia?  

En la academia de O.T. teníamos psicóloga y cuando salí busqué una en Madrid. Cuando dejo de ir una temporada lo noto porque en este mundo estás expuesto a altibajos, éxitos, vacíos y te pasas el tiempo pensado en el futuro. Necesito mantenerme en la tierra, con mi gente y mis raíces. 

¿Qué busca transmitir con su música? 

Cercanía. Al inicio me costó dar con mi estilo y pensaba que tenía que hacer cosas más comerciales, pero poco fieles a mí. El día que hice ‘click’ y encontré el mío personal vi que la Jota aragonesa, mi vida y mi pueblo me diferenciarían del resto.  

¿Es del Zaragoza? 

Nunca fui futbolero y ha sido un conflicto porque a los niños que somos del colectivo y pasamos del fútbol se nos ataca y hay que avanzar a nivel social. Mi familia siempre fue de una peña zaragocista y me recuerda al arraigo tiene que ver con la Jota por la emoción y el pasado. Más que el equipo, es la ciudad, la Romareda, el ambiente, y el saque de honor que hice en un partido, aunque ahora está en Segunda. La anécdota que demuestra que soy poco de fútbol es que fui a esquiar y la lié porque un amigo de Pamplona me dejó ropa de esquí que era el uniforme de Osasuna. Me hice fotos y las subí a Instagram y me pusieron a caldo porque no sabía de la rivalidad entre Osasuna y Zaragoza.  

Juanjo Bona atendió a SPORT

Juanjo Bona atendió a SPORT / SPORT

¿Es dura la academia de O.T.? 

Mucho. Cuando llevábamos 90 días necesitábamos salir porque la rutina es intensa: madrugones, duermes mal, palizones, dietas estrictas y tensiones. No fue tan bonito como parece, pero todos salimos en forma. Cuando acaba pierdes relación con tus compañeros y es complicado mantenerla. Si quedar con tus cercanos ya es complejo imagina con gente que has conocido en poco tiempo. Las amistades se forjan con el tiempo. 

¿Son importantes el folclore y las tradiciones? 

Es importante recordar lo que nos ha traído hasta aquí y el folclore es la base de todo y me parece bonito no olvidarlo. Todo tiene sus raíces y destaco a Bad Bunny, Rosalía o C. Tangana que hicieron discos con base tradicional y lo han petado. No estamos en el ‘mainstream’ y cada comunidad tiene sus referentes por lo que sostengo que hay que darle nueva vida al folclore. Abrir puertas y fusionarlo con tu estilo para que llegue a más público. Una Jota normal no la escucharía ni yo y, por ello, hay que darle la vuelta. La Jota es alegría, un estilo de vida que mamas desde pequeño. 

¿Tiene algún momento histórico deportivo que le marcase?  

Cuando España ganó el mundial de fútbol hubo fiesta en Magallón. Los bares sacaron las televisiones a la calle, se lio ‘pardísima’ y nadie quería irse a dormir.  

¿Cómo fue cantar el himno de Aragón en MotoGP 2025? 

Una experiencia brutal porque no tenía ni idea del alcance y el despliegue que tiene. Flipaba con el ambiente del paddock y me sentí afortunado por cantar en la pista con Marc Márquez delante mío. 

¿Cómo ve la industria musical? 

Complicada y rápida, aún estoy conociéndola. Fue fuerte porque tuve que hacer un máster de cómo funciona todo y hay mil detalles como luz, sonido, giras, gente, empresas. Pasé de niño a empresario muy rápido; a decidir y ser proactivo y fue difícil de asimilar. Vivo más el hoy que el mañana. 

¿Qué escucha?  

Soy de otro mundo porque en casa nunca escuchaban música. Mi escuela fue la orquesta ‘Éxito’ donde cantaba de todo y se tocaban rancheras, pasodobles, cumbias, reggaetón, rap y rock; allí aprendí la cultura. Estudié canto cinco años y mis referentes fueron Freddy Mercury y Luis Miguel. 

¿Las redes sociales ayudan? 

Disfruto y ayudan. No es la presión de tener que estar ahí cada minuto, pero disfruto poniendo al día a la gente y no quiero perderlo. Hay un aura de artista que no se enseña tanto, pero me gusta mostrarme y no sé hacerlo de otra manera. Intento ser serio y ocultar cosas, pero no va conmigo. 

Comenta que falta por hacer en favor del colectivo ‘LGTBI’. 

Vamos ‘patrás’. La cosa está mal y hay un resurgir social de homofobia, aunque nunca lo he sufrido. Cada año aumentan los ataques y preocupa. No quiero decir barbaridades porque mi círculo es seguro, pero falta por hacer. 

La última, ¿qué sonaba en el coche de sus padres? 

Mi madre llevaba un MP3 con La Oreja de Van Gogh y Amaral y la radio de toda la vida. Como buen maño los Amaral son referentes y me identifico con ellos al igual que Héroes del Silencio.