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Invertir en vivienda ya no es tan fácil: los consejos de un experto

Sergio Gutiérrez alerta: olvida las subidas de vivienda de doble dígito

Los inquilinos respiran tranquilos con la cláusula de la Ley de Vivienda.

Los inquilinos respiran tranquilos con la cláusula de la Ley de Vivienda.

David Cruz

David Cruz

Quien haya estado intentando comprar una vivienda durante los últimos meses, es perfectamente consciente de que el mercado en España pasa por un punto de inflexión. Después de incrementos históricos en los precios, las señales de agotamiento comienzan a ser más evidentes.

El encarecimiento del crédito y la pérdida de poder adquisitivo limitan la capacidad de compra, moderando las expectativas de rentabilidad para los inversores. ¿Y en qué se traduce todo?

Sergio Gutiérrez, experto en inversión inmobiliaria, ha lanzado un mensaje muy contundente: "si sigues esperando subidas en las viviendas de doble dígito, olvídate".

Según el especialista, mantener estrategias agresivas de apalancamiento puede ser un error que dure décadas, especialmente si los tipos de interés remontan.

Sin ir más lejos, en septiembre de 2025 el precio medio nacional de la vivienda alcanzó los 2.517 euros por metro cuadrado, un incremento anual del 15,3%. La vivienda de segunda mano se encareció un 14,8% en agosto y el primer trimestre del año registró la mayor subida en 18 años: un 12,2%.

Ahora bien, los analistas prevén un crecimiento más moderado: BBVA estima de esta forma un aumento del 7,3% de cara a 2025.

El coste de la financiación se ha ido convirtiendo en un factor decisivo. Con el euríbor en torno al 2%, las hipotecas fijas y mixtas dominan el mercado, con condiciones menos favorables que en años anteriores. Los retornos de la vivienda siguen siendo atractivos (6% anual según Fotocasa), pero dependen cada vez más de la ubicación y de la gestión del activo.

Volviendo a las palabras de Sergio Gutiérrez, el experto recomienda evitar el apalancamiento excesivo, seleccionar ubicaciones estratégicas y ajustar expectativas. Solo así la inversión en vivienda puede seguir cobrando todo el sentido del mundo.