Entrevista SPORT
SUMMER TALKS | Gabriel Masfurroll Cortada Presidente ejecutivo y propietario de Clínicas Mi
Gaby Masfurroll: "La sanidad pública y la privada beben del mismo vaso"
El presidente ejecutivo y propietario de Clínicas Mi atiende a SPORT y asegura que trabaja para que su proyecto familiar sea recordado como el que inauguró y consolidó el ciclo de colaboraciones público-privadas en Catalunya
Gaby Masfurroll Cortada tuvo “al mejor maestro que podía tener”. Hijo de Gabriel Masfurroll Lacambra, referente histórico y pionero de la sanidad privada en España y exvicepresidente del FC Barcelona y de su Fundació, el presidente ejecutivo y propietario de Clínicas Mi intenta implementar un modelo de gestión centrado en la “experiencia del paciente y la alta resolución médica”. Licenciado en Derecho y MBL por ESADE y Executive MBA por IESE, atiende a SPORT y reflexiona sobre la importancia, según su punto de vista, de dejar de “cometer el error de debatir siempre desde la trinchera ideológica entre lo público y lo privado, cuando al final ambas sanidades beben del mismo vaso”. Y deja muy claro que, como su padre, le gustaría estar vinculado al Barça en un futuro y “aportar valor”… pero “no desde una posición en el palco ni en una candidatura”.
El lema de Clínicas Mi es "Curar y cuidar". ¿Cómo surgió?
Es una declaración de principios. Siempre hemos tenido muy claro que la propuesta de valor de la compañía tiene que pivotar en torno a dos grandes ejes: no entendemos el curar sin el cuidar, sin ese acompañamiento, sin esa proximidad humana, que en absoluto entendemos que esté reñida con la vigencia terapéutica o diagnóstica de los últimos avances. Es una máxima que siempre hemos tenido muy interiorizada en casa por la experiencia personal, tanto por el fallecimiento de mi hermano como por las diferentes enfermedades que han ido teniendo familiares, amigos y allegados. También el desarrollo y fallecimiento de mi padre, claro. Todo ello nos ha marcado un patrón de cómo ejercer la actividad sanitaria con nuestros pacientes.
¿Qué aprendió de su padre sobre la sanidad privada?
La sanidad privada es una actividad empresarial muy particular, donde el ejercicio del proyecto empresarial tiene mucho que ver con la experiencia y la salud de los pacientes, que al final no dejan de ser nuestros clientes. Esto es algo terriblemente delicado: un fracaso en nuestra actividad supone una mala experiencia, una patología que no se ha cuidado adecuadamente... Esa proximidad en la gestión de nuestros centros y hospitales es algo que se percibe y que nos distingue del resto de operadores hospitalarios nacionales.
¿Ser hijo de un referente de la sanidad privada ha sido una ventaja o una responsabilidad?
Llamarte Gabriel Masfurroll en el sector hospitalario, por encima de todo, es una responsabilidad, porque él fue un innovador, fue un pionero. Mi padre vio que la sanidad privada podía ser un extraordinario complemento del estado del bienestar y de la sanidad pública española, y en eso puso el foco. En mi caso, es un privilegio: he tenido al mejor maestro que podía tener. Él me ha enseñado los principios y los valores en torno al respeto asistencial y la mejor experiencia del paciente, pero también la eficacia empresarial que, no en vano, es lo que permite luego disponer de recursos para ejecutar y escalar proyectos.

Gaby Masfurroll, durante la entrevista con SPORT / Gorka Urresola
¿Dónde está la mayor oportunidad de la sanidad privada?
Nosotros nos definimos como un grupo hospitalario catalán y creemos mucho en la capilaridad territorial. Tenemos un 'track' más convencional de adquisición de centros y hospitales con oportunidades tanto en mercados primarios como secundarios, pero el sueño y el motor de nuestro proyecto es la ejecución de un plan muy singular de colaboración público-privada, que es por donde pensamos que va el futuro sectorial.
¿Qué deberían aprender la sanidad pública y la privada la una de la otra?
Es una pregunta que me gusta responder porque hemos cometido el error de debatir siempre desde la trinchera ideológica entre lo público y lo privado, cuando al final ambas sanidades beben del mismo vaso. Me gusta la analogía de dos piernas de un mismo cuerpo: el entorno del bienestar catalán y español tiene múltiples dispositivos: primaria, agudos, sociosanitario, salud mental... Y creo que debería ser independiente el régimen de uso en función de su titularidad. El entorno público tiene una situación envidiable y única en el mundo, que es la universalidad. En la privada, lo que estamos potenciando es la accesibilidad y la experiencia del paciente. Son dos situaciones absolutamente complementarias y tenemos que trabajar todos en una convivencia y una potenciación de ambos sectores.
¿Qué cambiaría del sistema sanitario actual?
Me gustaría cambiar la mentalidad y la demagogia en torno a los relatos políticos que acusan indiscriminadamente, desde un lado y desde el otro, a los dos aparentes sectores de prácticas que a la postre no acaban beneficiando a nadie. El mayor perjudicado es siempre el paciente y el ciudadano.
Su clínica es uno de los patrocinadores al Força Lleida de baloncesto y también de la liga de hockey inclusiva. ¿Qué significa el deporte para su empresa?
El deporte es una actividad recreativa con un nivel de exposición que pocas disciplinas tienen en nuestro país, y además es generador de valor. A nosotros nos ayuda a difundir nuestra propuesta de valor y a promover la salud. El caso del Força Lleida es, probablemente, el mejor ejemplo: a través de un club estabilizado en la ACB, en un entorno de menos recursos como es Lleida, ponemos a disposición del ciudadano tanto el entretenimiento como el dispositivo sanitario para que aprendan a cuidar su salud.
¿Y la Fundación Alex, en nombre de su hermano?
Nos gusta decir que no es una rama al uso de la responsabilidad social corporativa, sino una proyección de lo que la familia hemos sabido detectar en personas con diversidad funcional. Tenemos dos grandes vertientes. La faceta inclusiva a través del deporte es la más conocida: es maravilloso ver cómo personas con discapacidad, en un entorno de competitividad, tienen reconocimiento, ganas de competir y ganas de ganar. El deporte es hiperdemocrático e iguala a todo el mundo. La otra vertiente es la integración de estas personas en un régimen laboral normal, donde somos estrictamente meritocráticos e intentamos valorarlos por lo que generan.

Gaby Masfurroll, en la redacción de SPORT / Gorka Urresola
Su grupo tiene una unidad especializada en traumatología y tratamiento deportivo, iMove. ¿En qué se diferencia del resto?
Nos gustaría que nos distinguiesen por ser una unidad con una vocación de tratamiento integral. En iMove no tratamos lesiones ni fracturas, sino que tratamos la fisiología global del ser humano: sus recursos, sus capacidades, sus preferencias. Eso es lo que marca no solo el diagnóstico, sino la terapia y la evolución de la cura. No es lo mismo curar un ligamento cruzado de un deportista profesional que el mismo problema en un anciano de 80 años. El éxito de la cirugía puede ser bastante menor, pero permitir a esa persona retomar su actividad habitual y una vida lo más longeva y menos dolorosa posible también es muy satisfactorio.
¿Qué papel juega y jugará en el futuro inmediato la inteligencia artificial en la medicina?
Es una muy buena pregunta. Creo que la inteligencia artificial ya nos está aportando elementos de mejora exponenciales. Nos gusta decir que el mejor residente que hay es la IA, porque tiene una capacidad de adopción, de cribaje de datos y de toma de decisiones absolutamente asombrosa. Pero no contemplamos su implantación sin un balance asociado a la inteligencia emocional. La IA nos ayuda a ser más precisos, más eficientes y menos invasivos, pero no entendemos esa labor sin una exploración clínica del especialista, sin una mano que consuele, sin un recurso psicológico que apoye al paciente. Tiene que ser una situación equilibrada: inteligencia artificial apoyada por inteligencia emocional y proximidad humana.
Hay gente que usa la IA para autodiagnosticarse...
Hay mucha polémica, pero no se le puede poner puertas al campo. Los algoritmos de inteligencia artificial están a disposición de cualquier persona y es relativamente sencillo introducir datos y obtener algún diagnóstico. Hay que orientarse al gran valor que genera la IA y dar a la sociedad dosis de pedagogía para que sepa cómo utilizar estas herramientas con acompañamiento de los profesionales. De la misma manera que la IA te dirá cómo construir una casa y a nadie se le ocurre ponerse a construirla, pedimos a nuestros pacientes que tengan absoluta libertad para corroborar cualquier diagnóstico o terapia que les propongamos, pero que las decisiones las tomen siempre con nosotros.
La IA nos está aportando elementos de mejora exponenciales, pero debe estar apoyada por la inteligencia emocional y la proximidad humana
Su padre fue vicepresidente del Barça y de su fundación. ¿Cómo se vivió el Barça en su casa?
Mi padre estuvo en tres épocas diferentes en el Barça. Con Josep Lluís Núñez, con el que para mí ha sido el mejor presidente de la historia del club; luego la experiencia muy agridulce de la vicepresidencia con Joan Gaspart, donde era portavoz y tenía que comparecer después de todos los partidos, que no fueron los mejores tiempos; y luego en la etapa de Rosell, a través de la Fundació. El fútbol mueve tantas pasiones y tantos intereses que a veces te da un nivel de exposición incontrolable. Por supervivencia, la cabeza te deja preservar los buenos recuerdos y los malos los vas diluyendo. El balance es positivo. Me habría gustado que hubiese vivido más experiencias positivas, pero el Barça es eso: una auténtica montaña rusa.

Gaby Masfurroll, durante la entrevista en plató de SPORT TV / Gorka Urresola
¿Ve los partidos del Barça de Flick?
El Barça es un punto de encuentro en casa, lo ha sido siempre. Lo era cuando estaba mi padre y lo es ahora con mis hijos y conmigo. Soy absoluto fanático de Hansi y del equipo, me parece que tenemos equipo para años, y les deseo que sigan haciendo las cosas tan bien. Si puede Flick estar unos años, yo creo que le hará mucho bien al barcelonismo.
¿Cómo valora la gestión de Laporta?
Creo que el presidente Laporta es una persona muy intrépida, con una personalidad muy singular, con cosas buenas y con otras que no comparto. Pero si algo he aprendido del paso de mi padre por el club es que rehuyo absolutamente los 'ismos'. A los culés nos iría mejor si nos juntásemos, dejásemos de reprocharnos y fuésemos todos a una. Quiero pensar que Laporta ha aprendido de sus errores, y ahora lo que toca es remar todos en una única dirección.
¿Le gustaría, en el futuro, formar parte de la vida institucional del Barça como lo hizo su padre?
Me encantaría ayudar al club como el culé y barcelonista que soy, aportando el máximo de valor que pueda, pero desde luego no desde una posición en el palco ni en una candidatura. El día que haya un proyecto que permita, a las personas que podamos aportar algo al Barça, hacerlo sin esperar nada a cambio, trabajando solo para el club de manera profesional, a mí me van a tener siempre a su disposición.
¿Qué legado le gustaría dejar cuando finalice su carrera?
Mi padre fue un visionario, un innovador, un pionero de la sanidad. Yo estoy ahora construyendo un proyecto estable y sólido, y me gustaría que Clínicas Mi fuese recordado como el proyecto familiar catalán de los Masfurroll que inauguró y consolidó el ciclo de colaboraciones público-privadas en Catalunya.
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