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La fecha clave para el fin de las borrascas en España: todo podría cambiar en San Valentín

Podríamos estar ante el desenlace de las precipitaciones ininterrumpidas: quedan pocos días

La borrasca Leonardo están dejando precipitaciones y fuertes vientos en la región.

La borrasca Leonardo están dejando precipitaciones y fuertes vientos en la región. / EL PERIODICO

David Cruz

David Cruz

España puede estar cerca de un cambio importante en el tiempo después de varias semanas marcada por la llegada continua de borrascas atlánticas y de un río atmosférico que ha causado muchos daños y más de 7.000 desalojados en amplias zonas de Andalucía.

Lluvias persistentes, episodios de viento intenso, nevadas en zonas de montaña y temporales marítimos que han protagonizado el panorama meteorológico más reciente, aunque los modelos empiezan a apuntar a una posible tregua a partir de mediados de febrero, coincidiendo con San Valentín.

Esta sucesión de temporales ha estado relacionada con una configuración atmosférica muy específica. Tanto el anticiclón de las Azores como la baja de Islandia se han mantenido más débiles de lo habitual, permitiendo que la corriente en chorro polar descendiera a latitudes medias y se vuelva más ondulada. Ese patrón ha abierto un 'pasillo' para que las borrascas lleguen de forma continua a la Península Ibérica.

Sin embargo, las previsiones para los próximos días indican que la primera quincena de febrero seguirá siendo inestable. Entre el 9 y el 16 de febrero se esperan precipitaciones por encima de lo normal en buena parte del país, con nuevos frentes atlánticos y riesgo de acumulados importantes en zonas ya muy afectadas.

¿Cuándo llegará el fin de las lluvias?

El posible cambio meteorológico llegaría a partir de la semana del 16 al 23 de febrero. Los modelos meteorológicos empiezan a mostrar una reducción de las anomalías húmedas en España, apostando por tendencias más secas de lo habitual en algunas regiones.

Este giro estaría relacionado con una evolución hacia una fase positiva de la Oscilación del Atlántico Norte (NAO). En ese escenario, la corriente en chorro se desplaza hacia el norte, las borrascas circularían por el norte de Europa y las altas presiones ganarían protagonismo en la Península.