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SALUD

Fecha de caducidad o consumo preferente: qué diferencias hay y cuándo debes preocuparte

Esto es todo lo que debes saber sobre la diferencia que hay entre una fecha de caducidad y un consumo preferente

Estantería de supermercado

Estantería de supermercado

Cristian Miguel Villa

Cristian Miguel Villa

Cuando uno va a comprar al supermercado es lógico que se dedique a mirar fechas de caducidad, asegurándose de que lo que compra está realmente en condiciones de ser consumido. Pero, ¿qué diferencia existe con el consumo preferente y qué implicaciones tiene?

Fecha de caducidad y consumo preferente, qué debes saber

La fecha de caducidad es el límite que indica hasta qué punto un producto puede ser consumido con seguridad. Suelen ser productos muy perecederos los que se distinguen con esta, y una vez superada se recomienda encarecidamente no consumirlos.

Los productos que más rigurosamente deben seguir estas fechas son carne fresca, pollo crudo, pescado fresco, sushi, platos preparados y ensaladas en bolsa. ¿El motivo? Que aunque su aspecto no sugiera un mal estado (olfato y vista engañan), pueden desarrollar bacterias como Salmonella o Listeria.

El consumo preferente, por otro lado, expresa una información bastante distinta a la de la fecha de caducidad. En este caso no hablamos de productos que puedan suponer un riesgo para la salud, sino que simplemente pierden calidad con el paso del tiempo.

Es decir, un producto que haya superado su fecha de consumo preferente puede presentar peculiaridades como estar más seco o ser menos crujiente. No obstante, si ha sido conservado debidamente por lo general puede seguir consumiéndose sin temor.

Productos que remiten a una fecha de consumo preferente son arroz, pasta, legumbres secas, conservas, galletas, chocolate, cereales y muchos yogures. Eso sí, solamente bajo la condición de que el proceso de conservación haya seguido unas pautas mínimas.

Los productos de frigorífico deben estar entre 2 y 5 grados, los envases cerrados y no hay que romper cadenas de frío. Esto se nota sobre todo con los yogures: si se han conservado en condiciones adecuadas pueden durar varios días más. De lo contrario es mejor deshacerse de ellos.

Evidentemente, la idea que debe primar es de consumir todos los productos dentro de las fechas límite recomendadas. Pero entender la diferencia entre caducidad y consumo puede ayudar a evitar riesgos, reducir el desperdicio alimentario y ahorrar dinero.