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El experto que estudió a los más longevos del mundo revela su secreto: apenas comen carne

Dan Buettner tiene claro que debemos comer carne una vez por semana e incluso menos

Los hábitos alimentarios juegan un papel fundamental en el alcance de la longevidad

Los hábitos alimentarios juegan un papel fundamental en el alcance de la longevidad / Trome.com

David Cruz

David Cruz

¿No te dice de nada el nombre de Dan Buettner? Estoy hablando del conocido como gurú de la longevidad, un experto que lleva años estudiando un fenómeno fascinante en medio mundo: por qué hay lugares donde la gente vive mucho más y mejor que en otros.

Este investigador estadounidense, creador del concepto de las 'zonas azules' (regiones donde las personas alcanzan los 100 años de edad con pasmosa frecuencia), ha vuelto a generar debate con su última recomendación: reducir drásticamente el consumo de carne.

Si bien apuesta por no eliminarla completamente de nuestra dieta, "pero si te gusta, cómela una vez por semana o menos", asegura en un vídeo que ha publicado recientemente en Instagram.

¿Y por qué dice esto que no toleran muchísimas personas, incluso seguidores suyos? Según sus estudios, en las zonas más longevas del planeta (Cerdeña u Okinawa), la media de consumo anual de carne ronda apenas los 9 kilos por persona. En Estados Unidos, sin embargo, se superan los 100 kilos: "eso equivale a una bañera de animales muertos".

Dan Buettner sostiene que esta diferencia es una de las claves en las que se basa la longevidad: en las comunidades con mayor esperanza de vida, la carne se considera un lujo ocasional, no el centro de la dieta. La dieta se basa allí en legumbres, cereales integrales, frutas, verduras y/o aceite de oliva.

Son esos pequeños hábitos los que pueden hacer que vivamos más edad que la media: comer carne sí, pero limitarla a 1 vez por semana e incluso menos, sostiene.

Además, Dan Buettner lanza una seria advertencia acerca de cuatro productos que nunca deberían estar en casa: carnes procesadas, bebidas azucaradas, snacks salados y chucherías industriales. Su consejo es fácil: estos alimentos consumirlos siempre fuera de casa, a modo de capricho.