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Europa cambia las normas y marca el fin de las calderas de gas: así afectará a millones de españoles

Bruselas establece un calendario para la neutralidad climática

Europa cambia las normas y marca el fin de las calderas de gas

Europa cambia las normas y marca el fin de las calderas de gas / Imagen generada por IA

Andrea Riera

Andrea Riera

Europa ya ha puesto en marcha el cambio y todo apunta a que las calderas de gas tienen los años contados, aunque el proceso será gradual. La Unión Europea sitúa el año 2040 como referencia dentro de su estrategia para ir reduciendo el uso de combustibles fósiles en los hogares.

Eso sí, no se trata de que haya que quitar las calderas ya instaladas ni de una prohibición inmediata. Las viviendas que ya las tienen podrán seguir usándolas durante años, pero la idea es que, poco a poco, este sistema deje de ser el habitual.

Detrás de todo esto está el objetivo europeo de alcanzar la neutralidad climática en 2050. Para conseguirlo, Bruselas quiere reducir progresivamente el uso de energías contaminantes, especialmente en las viviendas, que representan una parte muy importante del consumo energético total.

De hecho, ya se están viendo los primeros pasos. Desde 2025 se han eliminado las ayudas para instalar nuevas calderas de gas, mientras que las subvenciones se están centrando en sistemas más eficientes y menos contaminantes, lo que está empezando a cambiar las decisiones de muchas familias.

Caldera de gas natural en un hogar.

Caldera de gas natural en un hogar. / s

El calendario europeo ya deja varias fechas clave: en 2028 los edificios públicos deberán ser de cero emisiones, en 2030 los nuevos edificios tendrán que ser climáticamente neutros, y de cara a 2040 el objetivo es ir dejando atrás de forma progresiva los sistemas basados en gas y otros combustibles fósiles.

Esto no significa una prohibición inmediata de instalar calderas, pero sí un camino cada vez más restrictivo, sobre todo en obra nueva y rehabilitaciones, donde cada vez habrá más exigencias y restricciones.

La aerotermia se está convirtiendo en la opción más habitual en muchas ciudades por su eficiencia, mientras que la biomasa sigue siendo una alternativa frecuente en viviendas unifamiliares o en zonas rurales.