Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

COLECCIONISMO

El error en un sello postal por el que los coleccionistas pagan más de 30.000 euros

Algunos sellos postales con errores de impresión, como este caso de 1866, genera auténtica locura entre los coleccionistas.

Sello postal finlandés

Sello postal finlandés

Álex Pareja

Álex Pareja

Los sellos postales antiguos siempre han resultado atractvos para los coleccionistas, pero aquellos que cuentan con errores de impresión, como ciertos modelos finlandeses de 1866, ha hecho que se desate el interés, transformando piezas aparentemente simples en artículos de un valor altísimo.

El error que dispara los precios

Estos sellos presentan defectos en la impresión o el color, tales como tintas desvaídas o motivos desplazados, derivados de fallos en las prensas antiguas, lo que los hace extremadamente escasos y codiciados. No se distinguen fácilmente sin la ayuda de un experto, pero su rareza eleva su interés entre los coleccionistas.

Estos sellos finlandeses de 1866 forman parte de las primeras series postales europeas, con un valor postal ínfimo en su época, pero en el mercado actual superan holgadamente los 30.000 euros en subastas para ejemplares impecables o que puedan presentar este tipo de fallos de imprenta.

En casas especializadas como Hellman o plataformas internacionales, se se han llegado a vender por sumas cercanas a los 100.000 euros si incluyen la carta original o pruebas de imprenta, priorizando aquellos sin daños ni matasellos agresivos.

El interés de los coleccionistas por los sellos que cuentan con este tipo de errores está viviendo un nuevo renacer, donde imperfecciones técnicas convierten objetos de herencias familiares en oportunidades de inversión, impulsado por la escasez y el deseo de completar colecciones cada vez más exclusivas.

¿Tienes algún álbum de sellos antiguo? Lo mejor es que lo inspecciones con lupa y una luz adecuada; si crees haber encontrado algo o te entran las dudas, la mejor opción es acudir a expertos para tasar conservación, procedencia y posibles daños que afecten a su cotización.

Estos sellos finlandés de 1866 son sólo un ejemplo de cómo un pequeño error histórico de impresión convierte a estas piezas en un botín muy codiciado por los aficionados más expertos. Quién sabe, quizás tengas un tesoro y no lo sepas.