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ECONOMÍA

El empresario José Elías, sobre la vivienda: "Los del 76 podíamos comprarnos un piso a los tres o cuatro años de empezar a trabajar"

El dueño de Audax Renovables y La Sirena reconoce las diferencias generacionales en las condiciones que permiten adquirir una casa

José Elías, empresario español y millonario de 50 años

José Elías, empresario español y millonario de 50 años / 20 Minutos

Ronald Goncalves

Ronald Goncalves

Actualmente, uno de los máximos desafíos que enfrentan los jóvenes españoles es la adquisición de una vivienda, cuyos precios resultan difícilmente asequibles para la persona asalariada promedio del país.

Por ende, se trata de un tópico abordado por todo tipo de opinadores a lo largo del territorio, recientemente incluyendo al empresario millonario José Elías, dueño de Audax Renovables y La Sirena, quien ha conversado sobre las diferencias entre su generación y la actual para comprar una casa.

"Mi generación pudo comprarse un piso a los cuatro años de empezar a trabajar. La de ahora no tiene ni esperanza de conseguirlo", adelanta en primer lugar.

"A mí mis padres me vendieron la moto: si te portas bien, estudias y te sacas una carrera, serás un hombre de provecho. Les hice caso y me saqué la carrera", prosigue, antes de admitir que sus circunstancias facilitaron lo que hoy se siente imposible.

"Pero reconozco que jugaba con ventajatuve la gran suerte de nacer en el boom del 76. Creo que fuimos la generación más afortunada de España del último siglo", reflexiona.

Aun así, nuevamente avala la cultura del esfuerzo como factor fundamental, asegurando que "salíamos con ganas de trabajar como bellacos" y "no se nos caían los anillos por nada".

"Te ibas de aprendiz o de becario a cualquier empresa. Acabas llevando los cafés de tu jefe. Currabas como el que más", comparte, aunque luego señala: "Pero a los 3-4 años te podías comprar un piso. Y decías: pues mira, me compensa".

"Tengo un objetivo. Tengo un futuro. Tengo una ambición. Tengo una esperanza [...] Ahora yo creo que no hay esperanza y que vamos para atrás como los cangrejos. Lo peor es que el esfuerzo ya no garantiza nada. ¿Para qué vas a trabajar como un bellaco si al final no llegas ni a un piso?", duda. 

Últimamente, considera que "se ha perdido la cultura del esfuerzo porque hemos matado el incentivo. Y sin incentivo, se muere la ambición", lo cual ha sido el punto y final de una misiva que le ha traído críticas en redes, como suele suceder con sus intervenciones.