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COLECCIONISMO

¿Conservas una cámara fotográfica de carrete? Pueden pagarte cientos de euros por ella

Objeto común hace unas décadas, ahora las cámaras de fotos de carretes se han convertido en tesoros para los coleccionistas.

Cámara fotográfica Kodak Instamatic 33

Cámara fotográfica Kodak Instamatic 33

Álex Pareja

Álex Pareja

En infinidad de cajones yace olvidada una cámara fotográfica de carrete de hace unas cuantas décadas, como las Kodak Instamatic comunes, que han pasado de ser un objeto familiar por excelencia durante las vacaciones a piezas muy buscadas por los coleccionistas, nostálgicos ante cualquier tecnología analógica.

Estos modelos compactos, con su icónico cubo de bombillas M2 para el flash, se contaban por millones hace años, pero las primeras ediciones con lente f/2.8 o carcasas metálicas originales destacan por un leve relieve en el grip o números de serie bajos, solo visibles al desmontar la tapa trasera. Eso son los más valiosos.

Para que te hagas una idea, un ejemplar completo con cubos de flash originales y funda puede superar los 250 euros en subastas, multiplicando decenas de veces su valor si funciona perfectamente y conserva la correa de cuero sin roturas.

En plataformas especializadas en compraventa rondan fácilmente los 400 euros por unidades originales con caja, priorizando aquellas con la lente impoluta ni óxido en el avance de carrete; incluso versiones usadas atraen a algunos restauradores, que también están dispuestos a pagar un buen dinero.

Una cámara Kodak Instamatic clásica

Una cámara Kodak Instamatic clásica / Kodak

El boom de la fotografía analógica, impulsado por influencers y la estética lo-fi, han transformado a estas cámaras clásicas en auténticos iconos retro, donde la autenticidad mecánica vence a lo digital.

Si guardas alguna de estas cámaras fotográficas antiguas, límpiala externamente con aire comprimido, prueba el avance sin forzar y verifica su serie bajo la base; si tienes dudas, consulta a fotógrafos especializados para certificar óptica, disparador y accesorios originales. Así podrás saber cuál es su posible valor.

Además de estas cámaras, otros artículos antiguos como las máquinas de escribir, los vinilos de ediciones limitadas o vajillas de porcelana de marcas europeas están viviendo un renacer similar entre coleccionistas, impulsados por la nostalgia y la estética vintage.

Así que sí: las cámaras fotográficas antiguas son sólo un ejemplo de cómo aquellos accesorios tecnológicos que antes eran de uso muy común ahora se han convertido en auténticos tesoros para los coleccionistas. ¿Guardas alguna? Quizás es buen momento para volver a sacarla.