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COLECCIONISMO

¿Coleccionas vinilos? Pagan hasta 2.000 euros si conservas este LP español

Algunos discos de vinilo están atrayendo a los coleccionistas por varios motivos, como es el caso de este LP español de 1971.

Vinilo de Vainica Doble de 1971

Vinilo de Vainica Doble de 1971

Álex Pareja

Álex Pareja

Los coleccionistas de vinilos están dispuestos a soltar auténticas fortunas por discos que parecían olvidados en cualquier armario, como el debut homónimo de Vainica Doble de 1971, un LP que pasó de ser un lanzamiento modesto en España a convertirse en una pieza de culto por su extrema escasez.

El detalle que lo convierte en tesoro

Producido por el sello independiente Opalo con portada psicodélica diseñada por Iván Zulueta, este álbum sólo distribuyó 300 copias, con arreglos únicos de Pepe Nieto que capturan el pop experimental y la ironía del dúo madrileño formado por Carmen Santonja y María José Montón.

No presenta errores visibles a simple vista, pero su matriz específica (OP1) y el grosor del vinilo lo distinguen de reimpresiones posteriores, haciendo que cada ejemplar sea una rareza absoluta para los aficionados al rock ibérico de los 70. Este disco formaba parte de las emisiones iniciales del sello, pensadas para un público local, pero su distribución limitada y el culto posterior al grupo han disparado su atractivo entre coleccionistas.

Aunque en su día costaba lo equivalente a unos pocos euros en tiendas especializadas, hoy un ejemplar en buen estado puede superar los 1.000 euros en el mercado, multiplicando decenas de veces su valor original, especialmente si conserva la funda original sin desperfectos y el vinilo libre de arañazos profundos.

En plataformas especializadas, los precios actuales oscilan entre los 800 y los 2.000 euros para copias en perfecto estado, con pujas aún más altas por versiones promocionales que incluyen dedicatorias manuscritas o pruebas de prensado. Incluso discos con leves signos de uso encuentran compradores dispuestos a invertir por su rareza.

El renacer del formato vinilo, alimentado por la nostalgia y la búsqueda de grabaciones originales no remasterizadas, ha convertido estas ediciones españolas en objetos de deseo para coleccionistas internacionales, donde la procedencia y el estado de conservación marcan la diferencia entre una ganga y un tesoro.