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El 'caso Epstein' tuvo relación con Barcelona: tenía un facilitador de chicas

El magnate, que se suicidó en la cárcel en 2019 tuvo una intensa relación con Barcelona, por la que pasó en innumerables ocasiones

Jeffrey Epstein fue un magnate financiero y delincuente sexual estadounidense conocido por dirigir una red de tráfico sexual de menores

Jeffrey Epstein fue un magnate financiero y delincuente sexual estadounidense conocido por dirigir una red de tráfico sexual de menores / SPORT.es

Xavi Espinosa

Xavi Espinosa

El llamado “caso de Barcelona” muestra que la ciudad no fue un lugar secundario dentro de la red de Jeffrey Epstein, sino un punto operativo relevante en Europa. Los documentos judiciales desclasificados en Estados Unidos apuntan a que la capital catalana funcionó como espacio de captación, logística y control de mujeres jóvenes, bajo una apariencia de normalidad vinculada al turismo y al mundo del modelaje.

Según esos archivos, Epstein contaba en Barcelona con intermediarios que actuaban como reclutadores. Uno de ellos coordinaba contactos con mujeres jóvenes, muchas veces presentadas como modelos, y se encargaba de su alojamiento, manutención y desplazamientos. Este sistema permitía a Epstein operar a distancia, revisando perfiles, fotografías y vídeos, y decidiendo a quién apoyar económicamente o trasladar a otros países.

El 'modus operandi' de Epstein

La dependencia económica era una pieza central del mecanismo. A cambio de ayuda para pagar pisos, viajes o gastos cotidianos, Epstein exigía material sexual y obediencia a instrucciones explícitas. Los mensajes revelan un control directo y detallado sobre la forma en que las mujeres debían grabarse, reforzando una relación de poder basada en el dinero y la promesa de oportunidades profesionales.

Barcelona ofrecía, según los propios mensajes internos, un entorno favorable: gran afluencia de turistas, menor sensación de riesgo que otras ciudades europeas y facilidad para pasar desapercibido. Epstein visitaba la ciudad con frecuencia y se alojaba en hoteles de alto nivel, lo que encajaba con la imagen de empresario influyente que utilizaba como cobertura.

El alcance del caso no se limita a la captación. Entre los documentos desclasificados figuran correos del FBI que hacen referencia a una posible víctima residente en España, que denunció los hechos desde Madrid entre 2019 y 2020. A partir de esa comunicación, se activaron protocolos para ofrecerle asistencia médica y psicológica, utilizando la embajada estadounidense como punto de contacto.

Estos intercambios muestran también las dificultades prácticas para atender a víctimas fuera de Estados Unidos. Los agentes debatían sobre qué recursos ofrecer, qué médicos estaban disponibles y si era necesario que hablaran inglés o español, lo que refuerza la idea de que la afectada vivía de forma estable en territorio español.

El caso de Barcelona se inserta así en una red internacional mucho más amplia. Los mismos intermediarios que operaban en España mantenían contactos en otros países y proponían extender el modelo de captación a nuevos lugares, lo que evidencia una estructura organizada y transnacional, no episodios aislados.