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SOCIEDAD

Carlos, padre de Izan, sobre la paliza a su hijo con discapacidad en l'Arboç: "No quiero verlo"

La víctima de la agresión en l’Arboç, que sufre una discapacidad del 45%, relata junto a su padre y hermano cómo fue humillado y golpeado, además de sufrir bullying

El pasado 24 de marzo se produjo una brutal agresión sobre un joven en l'Arboç

El pasado 24 de marzo se produjo una brutal agresión sobre un joven en l'Arboç / SPORT.es

Xavi Espinosa

Xavi Espinosa

El pasado 24 de marzo un joven de Arboç, Izan, fue brutalmente agredido y humillado en su pueblo. Unas imágenes duras, denunciables y repugnables, que salieron a la luz este fin de semana después de que su amigo Antonio las difundiera a través de las redes sociales. El video, que muestra cómo un joven da patadas y puñetazos a Izan, a quien obliga a arrodillarse y besarle el pie, ha dado la vuelta al país y algunas personas ya están pensando en ejercer represalias sobre el acosador.

Los Mossos denunciaron los hechos y detuvieron a dos personas, una de ellas menor de edad y hace dos días, la policía detuvo a una tercera persona, otro menor de edad. "Bastante afectado, me han quedado secuelas mentales y físicas, pero dentro de lo que cabe, estamos bien", dice el joven unos días más tarde.

Una agresión injustificada, desmesurada: su padre, destrozado

Izan tiene una discapacidad del 45% y explica que "la paliza" fue bastante fuerte y que le ha dejado secuelas, como pesadillas. Además, cuenta que sufre 'bullying' desde que va a la escuela. Se reían de él por su físico y esto ha ido a más, convirtiéndose en agresión.

Su padre, que se enteró de lo sucedido a través del video, no pudo contener las lágrimas, en una entrevista junto a TVE. "No quiero verlo, me afecta mucho", relata.

"Cuando yo lo conocí, el video no era viral. Se veía por el pueblo, decidimos actuar un par de amigos y lo difundimos con su consentimiento", dice su amigo Antonio.

Izan, por su parte, explica que lo llamaron para bajar al parque, sin saber lo que iba a suceder. Allí, estaba el agresor, que apareció de la nada y que el propio Izan desconocía que iba a quedar también. "Yo sospecho que José Antonio, quien me agredió, estaba escondido. Con él, estampó el coche de mi padre contra el jardín de al lado de mi casa. Sentí vergüenza y no quería que se enterase que mi familia. Quería que quedara en un caso aislado, mañana será un día nuevo", dice.

"Cuando empiezan a pegarme, lo único que hago es poner las manos donde las vea, protegerme el cuerpo, las partes vitales. Que me pegue lo que quiera y me hago una bola", explica la víctima". 

A todo esto, además de las agresiones, le robaron 40 euros que llevaba encima. Muy triste que sigan ocurriendo este tipo de situaciones en la actualidad.