VIDA
Carlos, habitante de un pueblo a diez minutos de Oviedo: "Solo queda gente mayor, la gente aquí vivía de las fábricas y casi no hay ganado"
Carlos expone la realidad de muchos pueblos de España: de varios vecinos, familias y comercios, a tan solo un puñado de habitantes de avanzada edad.

Carlos, habitante de un pueblo de Oviedo
Carlos vive en un pequeño pueblo asturiano situado a apenas diez minutos de Oviedo, pero la cercanía con la capital no ha impedido que el lugar se haya ido quedando vacío. Según cuenta en el vídeo del canal de YouTube hilux_aventura, apenas quedan alrededor de diez personas viviendo allí de forma permanente y todas son mayores de 80 años.
Las casas que antes estaban abiertas y llenas de familias permanecen ahora cerradas, mientras las voces de los niños han desaparecido de sus calles. El caso resulta especialmente llamativo porque no se trata de una aldea aislada en una zona remota.
El pueblo cuenta con buenas comunicaciones y tiene la autopista muy cerca, pero aun así no consigue atraer a nuevos vecinos. La historia de Carlos refleja que la despoblación no depende únicamente de la distancia: también está relacionada con la desaparición del empleo, los servicios y las condiciones necesarias para formar una familia.
Un pueblo prácticamente vacío
Carlos explica que actualmente solo quedan unas diez personas viviendo allí de manera continua. Todas son mayores y no hay niños pequeños; el vecino más joven del que tiene constancia ronda los 12 o 13 años. El contraste con el pasado es enorme, porque en su generación llegó a haber alrededor de 35 o 40 personas en el pueblo.
La mayoría de las casas están cerradas y apenas cuatro permanecen abiertas de forma habitual. Algunas construcciones se han deteriorado con el paso del tiempo, mientras que otras conservan su aspecto tradicional, pero sin vecinos que las habiten.
El resultado es un paisaje que puede parecer tranquilo y atractivo desde fuera, pero con una pérdida constante de población y de actividad. En el vídeo podemos ver precisamente esa contradicción: un entorno natural, cercano a la ciudad y con viviendas tradicionales, pero sin comercio, bares, escuela ni una comunidad joven que permita mantener la vida diaria.
La desaparición de las fábricas
Carlos cuenta que el pueblo nunca vivió principalmente de la ganadería. Las fincas eran pequeñas y muchas familias tenían una o dos vacas, pero la principal fuente de ingresos estaba en las fábricas de los alrededores. Los vecinos trabajaban en centros industriales próximos y regresaban a sus casas después de cada jornada.

La ciudad de Oviedo / Libre
Entre las empresas y fábricas que menciona aparecen las instalaciones de Trubia, la fábrica química Nalón y la fábrica de loza de San Claudio. El propio Carlos trabajó en esta última, donde, según explica, alrededor de 90 empleados perdieron su puesto cuando la producción se trasladó a China y Marruecos en busca de costes laborales más bajos.
Cuando desaparece el trabajo
El testimonio de Carlos muestra que la despoblación no se produce de un día para otro. Primero desaparecen las fábricas, después se marchan los trabajadores jóvenes y, con el tiempo, quedan únicamente las personas mayores. Cuando esas generaciones fallecen o se trasladan a una residencia, las casas dejan de tener habitantes y el pueblo pierde todavía más actividad. Una realidad que también vemos en muchas otras partes de España.
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