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Camila Monguzzi, entrenadora personal: "A partir de los 60 años, añadir ritmo e inclinación marca la diferencia"

Camila Monguzzi es conocida por ser fundadora de Fitclub Collective

Mujeres caminando al aire libre

Mujeres caminando al aire libre / SPORT.es

David Cruz

David Cruz

Mantenerse activo a partir de los 60 años ha dejado de ser recomendable, para convertirse en algo fundamental en la vida de cualquier persona, especialmente si quieres disfrutar de una buena calidad de vida. Lo positivo es que no hace falta someterse a entrenamientos muy intensos ni a rutinas complicadas para notar resultados.

Según explica Camila Monguzzi, entrenadora personal y fundadora de Fitclub Collective, caminar sigue siendo una de las formas más eficaces y accesibles de mantenerse en forma con el paso de los años.

La especialista insiste en que lo importante no es la velocidad, sino la constancia. Salir a caminar cada día, aunque sea en sesiones cortas, puede marcar un antes y un después tanto a nivel físico como mental.

De hecho, Monguzzi recomienza empezar con bloques de 10 minutos si no se tiene hábito. Poco a poco, lo ideal es alcanzar unos 30 minutos diarios a un ritmo que permita hablar, pero que active el corazón.

Eso sí, cuando el objetivo es notar una mayor tonificación, hay un detalle fundamental que muchas personas pasan por alto: evitar la monotonía, algo muy habitual cuando salimos a caminar. Introducir cambios en el ritmo o en el terreno puede ser determinante.

Caminar descalzo, clave para la salud

Caminar descalzo, clave para la salud / EFE

"Anadir tramos más rápidos, cuestas o variar la intensidad hace que el cuerpo trabaje más", explica la entrenadora. Este tipo de estímulos ayudan a activar más grupos musculares y mejorar los resultados.

Además, durante una buena caminata se trabajan músculos como los glúteos, los gemelos o el core, sobre todo si se cuida bien la postura adoptada. Aún así, la entrenadora recuerda que combinarlo con ejercicios de fuerza potencia la tonificación.

De esta forma, más allá del físico, caminar también tiene un impacto directo en el bienestar emocional. Reduce el estrés, mejora la circulación y ayuda a desconectar, algo fundamental con el ritmo de vida que llevamos muchos de nosotros.