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Lo siento Sevilla, pero la calle más bonita del mundo está en Córdoba: un balcón blanco hacia la Mezquita entre macetas y silencio

La Calleja de las Flores, un pasadizo mínimo que encierra siglos de historia y la postal más buscada de Córdoba

La calle más bonita de España se encuentra en Córdoba

La calle más bonita de España se encuentra en Córdoba / Archivo

Mariona Carol

Mariona Carol

Existen ciudades donde cada calle, esquina y rincón son un deleite a la vista. Si a esto le sumamos cuatro Patrimonios de la Humanidad y uno de los referentes históricos más importantes de España, la conclusión no es otra que asumir que la ciudad de Córdoba es en sí misma una postal inolvidable.

Pero incluso en una ciudad tan bella existen lugares escondidos, espacios que solo los locales conocen y que, gracias al boca a boca, salen con el tiempo a la luz, convertidos en puntos turísticos imperdonables y haciendo de cada rincón un museo a cielo abierto.

La ascensión más estrecha y luminosa de Córdoba

A escasos metros de la Mezquita-Catedral de Córdoba, la calle se estrecha y se eleva en un callejón de apenas un metro de ancho, ascendiendo hasta una plazuela donde el sol y el calor quedan atrás, atrapados al otro lado del muro. Desde lo alto de esta pequeña subida de suelo empedrado, la torre del campanario saluda entre macetas de colores que coronan los tejados a ambos lados.

Es la belleza de la Calleja de las Flores, una de las fotografías más emblemáticas de la ciudad y un icono que resume la estética cordobesa: blanca, íntima, fresca y profundamente histórica.

En su arquitectura se conserva el trazado original de la ciudad, laberíntico y angosto, y en sus alrededores se concentran tres de los cuatro Patrimonios de la Humanidad que ostenta Córdoba: la Mezquita-Catedral, el casco histórico y la tradición de los patios, reflejada en las paredes de estos pequeños refugios climáticos que han sido, durante siglos, fuente de vida, vecindad y cultura.

Cómo llegar y cuándo visitarla

Su acceso es posible las 24 horas del día, puesto que se trata de vía pública, y se alcanza desde la calle Velázquez Bosco.

Eso sí, conviene recordar que es un callejón muy estrecho, por lo que solo puede visitarse a pie. El momento ideal para disfrutarla es mayo, cuando las flores están en su máximo esplendor y el clima acompaña su belleza. Además, su ubicación en pleno centro de la antigua ciudad califal permite integrarla fácilmente en cualquier itinerario.

La judería: un barrio que respira historia

La Calleja de las Flores se encuentra en el corazón de la judería, y por ello la visita no puede completarse sin detenerse en la Sinagoga de Córdoba, una de las tres mejor conservadas de España. Perteneciente al siglo XIV, destaca por su espléndida decoración en yesería mudéjar, un testimonio excepcional de la convivencia cultural que marcó la ciudad.

En las sinuosas calles del barrio aguardan maravillas como la estatua de Maimónides, médico y filósofo judío nacido en Córdoba; el Zoco Municipal, un pequeño patio mudéjar especializado en cuero y plata; o la Casa de Sefarad, dedicada a la memoria, la tradición y la cultura sefardí.

La judería de Córdoba

La judería de Córdoba / Archivo

Callejones que sorprenden y patios que enamoran

La clave de Córdoba está en perderse. En esa deriva aparecen joyas como la Calleja del Pañuelo, de apenas 50 centímetros de ancho, bautizada así por la medida exacta de un pañuelo de caballero extendido. Al final, una de las plazas más pequeñas del mundo se abre tímidamente, presidida por un naranjo y una fuente de mármol que parece brotar del silencio.

Y si la visita coincide con la primavera, los patios de Córdoba se convierten en una parada obligatoria. Fiesta por excelencia de la ciudad y Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, transforman fachadas, rejas y balcones en un estallido floral. Durante doce días de mayo, el exceso es la norma mínima para competir por el rincón más bello de Córdoba, en un espectáculo que convierte cada patio en un universo propio.