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SALUD

Boris Cyrulnik, psiquiatra: "A partir de los 60, las certezas que nos han sostenido toda la vida empiezan a resquebrajarse"

El quiebre existencial que se marca a partir de los 60 años, según el reconocido psiquiatra Boris Cyrulnik.

Boris Cyrulnik, psiquiatra

Boris Cyrulnik, psiquiatra

Álex Pareja

Álex Pareja

El reconocido psiquiatra francés Boris Cyrulnik, padre del concepto moderno de resiliencia, ha revelado cómo la década de los 60 marca un quiebre existencial. Las convicciones que guiaron a las personas durante décadas (carrera, familia, identidad) se agrietan, forzando a una mirada sin autoengaños al paso del tiempo.

A partir de los 60 años, el cuerpo, la memoria y las emociones dialogan sin pausas ni mentiras, según comenta Cyrulnik. Las seguridades acumuladas se resquebrajan: el vigor físico mengua, los recuerdos selectivos se completan con pérdidas reales y las emociones exigen autenticidad.

Quienes basaron su valor en logros externos sufren más; los que cultivaron lazos profundos suelen navegar mejor por esta transición. Siendo superviviente del Holocausto (perdió a sus padres en Auschwitz a los 6 años), Cyrulnik redefine la vejez no como un declive, sino como una reorganización vital.

Boris Cyrulnik, psiquiatra francés

Boris Cyrulnik, psiquiatra francés / Libre

En su libro "Envejecer con resiliencia", describe cómo los traumas pasados resurgen, pero con apoyos (familia, amigos, comunidad) se transforman en fortaleza. La resiliencia no borra las heridas, sino que las integra en una narrativa coherente.

Estudios como el de Emmy Werner, que siguió a niños vulnerables durante décadas, avalan su visión: el 70% de resilientes prosperaron gracias a vínculos protectores, no a dones innatos. A los 60, la jubilación libera tiempo para esto: apreciar lo vivido en lugar de perseguir lograr más.

La memoria traiciona y libera

Cyrulnik detalla cómo la memoria envejece: pierde detalles periféricos, pero gana en profundidad emocional. Los eventos olvidados emergen, como ecos de la infancia o errores laborales, obligando a hacer revisiones honestas. "Ya no podemos fingir juventud eterna; el espejo y el cansancio hablan claro", afirma.

Comparado con Viktor Frankl, que halló sentido en los campos de concentración, o Marco Aurelio, estoico ante imperios, Cyrulnik insiste: el sufrimiento no destruye si se responde con acción. Los ejemplos reales abundan.