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SALUD

El alimento con más fibra y grasa saludable que puedes añadir a tu dieta deportiva ahora mismo

La dietista Patricia Ortega explica por qué la salud digestiva es clave para el rendimiento y el bienestar, y qué papel juega la fibra del aguacate en mantener la microbiota equilibrada

El aguacate, un alimento especial si haces deporte

El aguacate, un alimento especial si haces deporte / MARCO AGENCY

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David Boti

David Boti

Barcelona

El verano cambia muchas cosas: el horario de los entrenos, la hidratación, lo que se come en casa y lo que se pide en la terraza. Pero entre todo ese ajuste de rutinas, hay un sistema del cuerpo que casi nadie tiene en cuenta y que puede marcar la diferencia en cómo te sientes al correr, al pedalear o al subir un puerto de montaña: el intestino.

La salud digestiva lleva años ganando terreno en la literatura científica, y cada vez más deportistas amateur y profesionales prestan atención a lo que ocurre en su microbiota. La dietista-nutricionista Patricia Ortega, especializada en patología digestiva, lo explica con precisión: "cuando hablamos de salud intestinal no nos referimos solo a ir bien al baño. Hablamos de un conjunto de funciones clave: una buena digestión y absorción de nutrientes, un tránsito intestinal adecuado, una barrera intestinal íntegra y una microbiota equilibrada. Todo ello influye en la función inmunitaria, la regulación inflamatoria y en cómo nos sentimos a nivel general".

Para alguien que corre o practica trail, eso no es un detalle menor. Un intestino que funciona mal se traduce en menos energía, peor recuperación y mayor sensación de pesadez. Y en verano, los factores de riesgo se multiplican: cambios de horario, más comidas fuera de casa, peor hidratación y alteraciones del sueño. "Todos estos factores pueden alterar el ritmo intestinal y favorecer molestias como hinchazón, estreñimiento o diarrea, especialmente durante viajes o cambios bruscos de rutina", añade Ortega.

La fibra, la gran olvidada de la dieta del deportista

Si hay un nutriente que la mayoría de personas no consume en cantidad suficiente, ese es la fibra. En Europa, los adultos deberían tomar al menos 25 gramos al día, pero la media real se queda entre 16 y 24 gramos. Una diferencia que, acumulada a lo largo del tiempo, tiene consecuencias directas sobre la microbiota y el rendimiento digestivo.

"Su papel va más allá de la digestión: ciertas fibras son fermentadas por la microbiota intestinal y dan lugar a compuestos como los ácidos grasos de cadena corta, que contribuyen a mantener la salud de la mucosa intestinal y a modular procesos metabólicos e inmunitarios", explica Patricia Ortega.

Archivo - Aguacates.

Archivo - Aguacates. / LA UNIÓ - Archivo

En ese contexto, el aguacate aparece como un aliado concreto y práctico. Con entre 6 y 7 gramos de fibra por cada 100 gramos, es uno de los alimentos más completos que se pueden incorporar a la dieta sin grandes esfuerzos. "El aguacate combina fibra y grasas mayoritariamente monoinsaturadas, una combinación poco habitual en un mismo alimento. Desde el punto de vista digestivo, puede ayudar a que el consumo total diario de fibra sea más fácil de alcanzar, algo positivo para el tránsito intestinal y para la microbiota", señala la nutricionista.

Cuidar la microbiota no es complicado

La microbiota no es solo un conjunto de bacterias: es un ecosistema complejo que interactúa con el sistema inmunitario, regula procesos inflamatorios y condiciona la forma en que el cuerpo responde al esfuerzo. Una microbiota empobrecida, típica de dietas ricas en ultraprocesados y pobres en vegetales, limita la capacidad de absorción de nutrientes y hace más lentos los procesos de recuperación.

"Más que buscar un alimento milagro, lo importante es mantener una base dietética rica en vegetales, legumbres, fruta, frutos secos, semillas y cereales integrales, de forma regular", recuerda Ortega. El aguacate encaja bien en ese patrón: es versátil, saciante y fácil de incluir en ensaladas, cremas o platos fríos que apetecen especialmente en los meses de calor. "No cura problemas digestivos por sí solo, pero sí puede ser un alimento útil, práctico y nutricionalmente valioso dentro de una alimentación saludable y variada, especialmente en verano, cuando apetecen preparaciones frescas, sencillas y saciantes", concluye la nutricionista.

Pequeños cambios en lo que se come antes y después de entrenar pueden tener un impacto real en cómo rinde y se recupera el cuerpo. El intestino también es parte del entrenamiento.