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Louganis, leyenda del trampolín y defensor de los derechos LGTBI

El saltador estadounidense consiguió cinco medallas olímpicas, las últimas dos tras ser diagnosticado con VIH

Louganis se prepara para un salto

Louganis se prepara para un salto / Redes sociales

Cristina Moreno

Cristina Moreno

Conocido como "el mejor saltador estadounidense" y considerado incluso el mejor "clavadista" del mundo, Greg Louoganis forjó su carrera deportiva cuando era apenas un bebé. A los 18 meses ya tomó sus primeras clases de danza, acrobacias y gimnasia y pocos años después empezó ya con el trampolín, disciplina que le llevó a participar en tres Juegos Olímpicos. En las tres ocasiones conquistó medallas: plata en Montreal 1976, dos oros en Los Ángeles 1984 y dos oros en Seúl 1988. También era favorito en Moscú 1980 pero el boicot estadounidense a la cita evitó que su leyenda fuera aun mayor.

Con una familia biológica procedente de lugares tan dispares como Samoa y Suecia, el deportista fue adoptado con nueve meses por una familia de origen griego y se crió en El Cajón, California. No fue hasta su madurez que conoció a su padre biológico y ya retirado de la competición, en 2017 se encontró también con su madre.

Infancia difícil

Su infancia no fue fácil fuera del deporte, siendo un niño solitario, con dislexia, problemas académicos y un padre muy exigente. Su éxito en el trampolín le obligó también a esconder su homosexualidad y fue muy cuestionado cuando en 1995 confesó que había sido diganosticado de VIH varios años atrás. Fue justo antes de Seúl 88, Juegos en los que sufrió una golpe durante un salto en los preliminares que tiñó de sangre la piscina.

Para muchos, el incidente puso en riesgo al resto de participantes y a las asistencias, que podrían haberse contagiado, aunque expertos aseguraron que el riesgo era mínimo gracias al color del agua. El terrible impacto le causó una conmoción cerebral que no le evitó volver a saltar al día siguiente y conseguir el oro, poniendo en pie al público.

Sus cinco medallas olímpicas y otras tantas conseguidas en Mundiales entre1978 y 1986 le llevaron a ocupar un sitio en el Salón de la Fama Internacional de los deportes acuáticos a partir de 1993. Más allá del deporte, Louganis se ha convertido en un defensor de los derechos LGTBI y defensor de la concienciación sobre el VIH.