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POCO COMÚN

Los coches de color negro no pueden circular en algunos países

En el mundo existen diferentes leyes de tráfico que pueden carecer de sentido.

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Los coches negros están prohibidos en Turkmenistán.  | NISSAN

Laura Parada Vila

La conducción es un hábito adquirido en todo el mundo. Existen conductores en todas las regiones, pero a pesar de ser una práctica común a todas las personas, existen muchas diferencias en cuanto al código de tráfico que regula cada país. Algunas de las leyes que se contemplan son muy peculiares y pueden resultar bastante inusuales para el resto de país. A continuación os presentamos una lista de las normas de tráfico más raras de todo el mundo.

En Rusia está prohibido conducir con el coche sucio. Los conductores que circulen con su vehículo sucio recibirán una multa que puede ser mayor si además, el número de la matricula está tapado por la suciedad.

Una ley racista en un país árabe. Entre las fronteras de Irán y Uzbekistán se encuentra Turkmenistán, un país en el que se ha prohibido que los coches negros circulen por sus calles. Se trata de una medida que se basa en la mala fortuna, para el gobierno el blanco es el color de la buena suerte e incluso el coche oficial del Presidente está pintado con este color. En Estados Unidos, el país rey de lo extravagante, también existía una ley similar. En este caso los coches negros estaban menos discriminados ya que no podían circular únicamente los domingos. 

En Japón está prohibido circular bajo los efectos del alcohol, pero también multará a las acompañantes aunque ellos estén sobrios. El gobierno nipón considera que los copilotos son cómplices y están permitiendo que una persona que no está en plenitud de sus capacidades pueda conducir. 

En los países escandinavos, Noruega, Suecia y Finlandia, es obligatorio circular con las luces encendidas durante todo el día. Si no se dispone de luces diurnas entonces será necesario activar las luces de cruce también aunque sea de día. Fue Suecia, en 1977, el primer país que obligó a circular siguiendo esta media. De todas las leyes anteriores, esta es la que tiene más sentido puesto estos países se caracterizan por las malas condiciones atmosféricas y por las pocas horas de luz, sobre todo en invierno. 

Francia llevó a cabo una pionera medida para luchar contra el alcohol. Obligaba a cada conductor que circulase por sus carreteras a llevar su propio alcoholímetro. El incumplimiento de la norma equivalía a una multa de 11 euros, bastante inferior a otras multas de circulación que ascendían a los 100 euros. Pero poco duró la imposición, un año después, y con el cambio de gobierno en Francia la ley se eliminó por la falta de financiación para aplicarla.