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Cámaras espía de la Urbana pillan 2.400 coches robados en un año en Barcelona

Los lectores de matrículas instalados en 12 coches patrulla llevan un año funcionando

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Cámaras con lector de matrículas instaladas en el techo de uno de los nuevos coches de la Guardia Urbana, aparcado en un control de alcoholemia. | Ferran Nadeu

Óscar Hernández

Mátrix no es la raíz de matrícula. Pero podría serlo. La inteligencia artificial ya vigila el tráfico de Barcelona. Y lo hace muy bien. Las cámaras lectoras de matrículas que hace justo un año estrenaron 12 de los nuevos coches patrulla de la Guardia Urbana han detectado 2.353 coches robados.

El sistema consiste en dos lectores de matrículas que están instalados en el techo del coche patrulla, junto al puente de las luces azules de emergencia. La cámaras registran todas las matriculas que ven a su alrededor, tanto si el coche policial está parado o en movimiento, a modo de barrido. De cada matrícula que lee, extrae números y letras y los inserta en el equipo informático del vehículo policial.

En segundos

De forma casi instantánea, el lector de matrículas se conecta con la base de datos de la Guardia Urbana donde comprueba si el coche está denunciado por robo o no y, en caso positivo, emite una alarma con un mensaje de gran tamaño en la pantalla del coche policial, de forma que los agentes pueden detener el coche sustraído, en caso de que este circulando, o avisar al propietario o a la grúa para su retirada si se encuentra aparcado en alguna calle, ya que el mecanismo también lee sin parar las matrículas de los coches aparcados cuando el coche policial pasa a su lado.
En el año que lleva en funcionamiento, la Guardia Urbana ha detectado ya 2.353 vehículos robados en las calles de Barcelona (1.449 durante el año pasado y 804 en el actual).

Pantalla del ordenador del coChe patrulla con las matrículas detectadas y su chequeo en la base de datos. / FERRAN NADEU

Además, en el 2018 localizó 221 coches que estaban requeridos y otros 617 que habían sido precintados por problemas tributarios y no podían circular. Este año, el balance de resultados es igual de espectacular. Los coches fantásticos de la Urbana han detectado 804 coches robados, 118 con requerimientos y 845 precintados, una actividad que difícilmente podrían hacer los agentes sin un sistema automatizado. Hasta ahora, los policías solo podían llamar a la central y facilitar la matricula sospechosa o, más recientemente, introducirla en su ordenador personal, pero de forma manual y mucho más lenta.

Hasta la ITV

Las posibilidades de los coches patrulla con lector de matrículas son casi infinitas. Según fuentes de la Guardia Urbana, el sistema se puede conectar a cualquier base de datos, desde la de las aseguradoras, para saber si el vehículo tiene el seguro en vigor, hasta las de servicios antiterroristas, para alertar de la presencia del turismo de una persona investigada, o la ITV.

Este primer año de servicio de los lectores de matrículas, que se basa en el mismo sistema que permite la lectura de las placas en la entrada de aparcamientos o urbanizaciones, ha sido tan exitoso que. a veces, se ha tenido que limitar el rastreo a lo más importante, es decir los coches robados. Así se hizo, por ejemplo, en la noche del pasado viernes en el súper control de alcoholemia de la Gran Via.

Aviso discreto

«Si las cámaras detectan un vehículo robado acercándose al control, nosotros avisamos a los agentes que hacen la selección de los coches que van a parar  para que lo sepan y se aproximen al vehículo sospechoso con mucho cuidado», explica uno de los operadores de los nuevos coches patrulla, aparcado  como uno más del control para que los conductores no sospechen de él.

Esa noche, antes del control, mientras la patrulla se acercaba al lugar elegido, se disparó el aviso por una matrícula de un coche, pero fue una falsa alarma. Había sido robado hacía meses, pero ya lo conducía su  propietario. Hubo un retraso en la inserción de la recuperación del coche en la base de datos de Mossos. Algo que se investigará pero que no desluce los ocho coches recuperados cada día con las nuevas cámaras fisgonas.