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Dirt track, aprendices de Marc Márquez

El dirt track cotiza al alza y para iniciarse nada mejor que hacerlo en un curso de la mano de personal especializado

Curso de dirt track en el Noyes Camp

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Dirt track, aprendices de Marc Márquez

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@sergimejias

El dirt track está de moda. Y lo está no solo porque lo practique Marc Márquez y más pilotos de MotoGP, si no porque es una especialidad que engancha, tanto al que lo practica como al público gracias a su espectacularidad. “¿Pero qué es el dirt track?” Se trata de una disciplina del motociclismo originaria de Estados Unidos que se practica en un circuito de tierra, o ceniza, normalmente con forma de óvalo (se gira hacia la izquierda) en el que las motos solo tienen freno trasero y las curvas se trazan derrapando.

Tal como sucede con otras disciplinas, la mejor manera de iniciarse es hacerlo de la mano de especialistas y en el este escenario el Noyes Camp es una referencia obligada con sus cursos, ya sean de un día o de fin de semana. La propia organización se encarga de todo, incluso del equipamiento del cursillista si lo necesita. En nuestro caso pudimos asistir un fin de semana en el Rancho Canudas, en la población de Casserres (Barcelona), ‘infiltrados’en un grupo de participantes, unos con experiencia en tierra, otros no. Kristian Daniel jr, de nueve años, era el más joven y Joan Carles Puigtió el más veterano con 61 años, dejando patente que el dirt track no tiene límites de edad si uno se lo quiere pasar bien.

CON KENNY NOYES

Con los pilotos Gerard Bailo y Ferrán Sastre como profesores y los sabios consejos de Kenny Noyes, la actividad arranca el sábado por la mañana con unas explicaciones teóricas sobre el terreno, como cómo posicionarse sobre la moto. Unos rápidos estiramientos y empieza la diversión al manillar de las Kawasaki KLX 140L en un circuito corto de tierra con curvas a izquierdas y derechas. Allí se realizan ejercicios como conducir de pie o hacerlo con la mano izquierda apoyada sobre el depósito; todo para ganar soltura y confianza.

A la hora de comer se visualizan el video de cada participante que ha grabado el profesor para corregir fallos y mejorar. Por la tarde la emoción se intensifica con unas sesiones de clasificación y una carrera final. Pero lo mejor estaba por llegar. El domingo ya se empieza a trabajar en el óvalo así que cada participante se debe calzar una bota de hierro en el pie izquierdo para ir todo el rato apoyando el pie en suelo. Unos ejercicios haciendo derrapar la moto a gas para girar son la previa de la entrada en el óvalo. Y ya nada volverá a ser igual. La sensación de hacer girar la moto derrapando con el pie izquierdo apoyado, para levantar la ligera moto en caso de que se nos cierre la dirección, es única. “Piensa que la pierna izquierda es como una tercera rueda en la que te debes apoyar para controlar”, explicaba Kenny Noyes, en pleno proceso de recuperación de un grave accidente.

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Tras la primera toma de contacto, unas eliminatorias suben el nivel. Los participantes se enfrentan uno contra uno en unas mangas de cuatro vueltas con el aliciente que el piloto que va primero debe trazar la curva por el exterior, por detrás de un cono, mientras que el que va segundo lo puede hacer por dentro de forma más rápida y así lograr que sea una carrera más igualada. Dos finales en dos grupos ponen la guinda a un fin de semana donde uno se siente Marc Márquez por un momento.