Un día con el equipo Red Bull Honda del WorldSBK

Disfrutamos de un día especial probando la CBR1000RR SP con los pilotos del equipo Red Bull Honda World Superbike

Honda WorldSBK

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Un día con el equipo Red Bull Honda del WorldSBK

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@sergimejias

No todos los días se tiene la oportunidad de pasar una jornada con los pilotos del equipo Honda del Mundial de Superbikes, el Red Bull Honda World Superbike. Y menos en un escenario como el circuito británico de Donington Park y en una jornada compartiendo pista con la Honda Ron Haslam Race School. Leon Camier y Jake Gagne fueron los mejores anfitriones en una intensa toma de contacto con la Honda CBR1000RR Fireblade SP, la moto de calle con la que compiten en el WorldSBK debidamente preparada para carreras.

Siendo la versión de calle, la CBR1000RR Fireblade SP es un auténtico purasangre. Esta SBK cuenta con toda la tecnología de Honda para poder disfrutar de ella desde el primer momento. Y en este caso nos referimos a su completa electrónica. Con los modos de conducción se puede elegir la incidencia de la entrega de potencia (P), el control de par (HSTC), el freno motor (EB) y en este caso la suspensión electrónica (S), porque es una de las grandes aportaciones de la versión SP.

Además todo se gestiona fácilmente desde los botones de la piña izquierda y siempre estaremos informados a través del cuadro de instrumentos. Otra de las aportaciones de la SP es la suspensión electrónica que permite a su usuario regularla fácilmente eligiendo el mata adecuado o personalizando su puesta apunto desde los mandos y sin necesidad de tocar la suspensión.

NOBLEZA DEPORTIVA

Una vez en la pista, la Honda CBR1000RR SP es tan noble como efectiva. La electrónica lo pone fácil, se tenga el nivel de conducción que se tenga, para domar su caballería y disfrutar de la conducción deportiva. El dinamismo de la parte ciclo es impecable, da la sensación de llevar una supersport dada su agilidad y facilidad en el cambio de dirección mientras que la suspensión electrónica es un plus. Si le sumamos Camier y Gagne nos hicieron de Cicerones en Donington Park, la prueba de la Fireblade fue toda una experiencia.

El propio Camier explicaba parte de las diferencias entre su moto y la de calle como por ejemplo el peso y la potencia. “Mientras que la Fireblade de calle pesa 198 kilos la nuestra solo 168 y en cuanto a potencia salta de los 192 CV de la versión matriculable a los 250 CV, aproximadamente, de la moto de carreras”, comentaba el británico. Gagne, por su parte, nos apuntaba parte de las modificaciones: “El tren delantero es diferente porque los neumáticos Pirelli trabajan de una forma distinta. Y lo  mismo sucede con el basculante”. Y también la electrónica es diferente pues pueden personalizarla a cada curva o zona del circuito… Pero esta ya es otra historia.