MOVILIDAD SOSTENIBLE

El hidrógeno: la clave para salvar nuestro planeta

El hidrógeno podría alimentar entre 10 y 15 millones de turismos y 500.000 camiones para 2030.

Toyota Mirai Hidrogeno
Los Toyota Mirai funcionan con hidrógeno. | TOYOTA

Laerke Saura Birk

El hidrógeno podría ser clave para la movilidad del futuro. Las marcas buscan alternativas ante la creciente presencia de Co2 en la atmosfera, y tratan de sustituir los coches de combustión con nuevas innovaciones que van más allá del ya conocido vehículo eléctrico.

Uno de los actores clave para llegar a cambiar es el Consejo del Hidrógeno, que se formó para dar forma al futuro del hidrógeno en nuestras carreteras. En este consejo participan actores importantes para la movilidad del futuro, como marcas de coches como Toyota (que ya cuenta con vehículos alimentados por hidrógeno, como el Toyota Mirai).

En el encuentro, se llegó a la conclusión de que el hidrógeno sería un pilar clave para la transición energética, y que esta alimentacion tiene potencial para desarrollar actividades empresariales por el valor de 2,5 billones de dólares y de crear más de 30 millones de puestos de trabajo para 2050.

No solo esto, sino que el hidrógeno podía suponer una quinta parte de la energía final total consumida para 2050. Algo que significa que, además del constante avance eléctrico, el hidrógeno podrá ser clave para ayudar a nuestro planeta.

LÍMITES A SUPERAR

Ahora mismo, el hidrógeno es un elemento que espera su 'boom' en el mercado automovilístico. Las marcas aún deben hacer el paso y conocer de primera mano lo que puede ofrecer este tipo de combustible, pero algunas de ellas se encuentran con limitaciones.

El hidrógeno es un elemento que se encuentra de forma muy rara en la naturaleza. El hecho es que el hidrógeno puro no ocurre de forma natural, y por lo tanto, se requieren grandes cantidades de energía par su producción industrial. 

Actualmente, para obtener hidrógeno puro se usan catalizadores hechos de metales muy caros como el iridio, que además se obtienen con el tratamiento de combustibles fósiles. Esto significa que la propia fabricación de estos catalizadores, además de ser costosa, supone una desventaja para el medio ambiente. Además, acaban consumiendo grandes cantidades de electricidad para separar el hidrógeno del agua.

Algunos expertos ya han tratado de encontrar alternativas para solucionar esa situación. Investigadores de la ICQ y la URV han logrado diseñar un nuevo catalizador que, en definitiva, disminuye los costes de producción de hidrógeno, y además consumen menos energía para obtener el hidrógeno del agua. El nuevo catalizador es de cobalto y volframio, que son materiales mucho más baratos que los metales que se usan actualmente. 

OBJETIVO: INVERTIR

Para alcanzar la escala necesaria harían falta inversiones sustanciales: aproximadamente, entre 20 y 25.000 millones de dólares al año hasta 2030, hasta un total de unos 280.000 millones. Dentro del marco normativo adecuado, que debe incluir políticas estables de coordinación e incentivación a largo plazo, el informe considera que recoger esas inversiones para aumentar la escala de la tecnología es viable. Actualmente, el mundo ya necesita inversiones de más de 1,7 billones de dólares en energía cada año, incluidos 650.000 millones en petróleo y gas, 300.000 millones en electricidad renovable y más de 300.000 millones en la industria del automóvil.