MotoGP

LA RESACA DEL GP DE JAPÓN

Márquez: "Soy humano, ni soy ni me creo invencible"

Márquez considera que "debemos vivir este buen momento con alegría, pero ser conscienten de que todo puede cambiar".

Marc Márquez comparte con su equipo la alegria de haber conseguido el título de constructores, en Motegi, para Honda.
Marc Márquez comparte con su equipo la alegria de haber conseguido el título de constructores, en Motegi, para Honda. | ALEJANDRO CERESUELA

Ni veteranos ni ‘next generation’. Ni ‘treinteañeros’ como Valentino Rossi (Yamaha, 40 años)Jorge Lorenzo (Honda, 32)Andrea Dovizioso (Ducati, 33)Andrea Iannone (Aprilia, 30)Aleix Espargaró (Aprilia, 30) o Cal Crutchlow (Honda, 33), ni jovencitos que vienen empujando como Fabio Quartararo (Yamaha, 20), Joan Mir (Suzuki, 22)Àlex Rins (Suzuki, 23)Maverick Viñales (Yamaha, 24)Jack Miller (Ducati, 24) Franco Morbidelli (Yamaha, 24). El secreto, la magia, el coraje, la determinación, la velocidad, la estrategia, la victoria está en el centro, en los 26 años de Marc Márquez (Honda).

Pese a que él asegura no ser invencible, lo cierto es que sus números asustan desde que debutó (y ganó) en MotoGP en el 2013. Y cada vez es mejor. Cada vez sabe más. Cada vez corre con mayor tacto y estrategia. En el 2017 obtuvo 6 victorias, luego (2018) 9 y, ahora, lleva ya 10. En el 2017, sumó12 podios; luego, 14 y, ahora, 15. En el 2017, fue campeón con 298 puntos; al año siguiente, con 321 y, ahora, lleva ya 350, camino de su récords personal (362, en el 2014) y soñando con arrebatarle la mejor marca a Jorge Lorenzo, que totalizó 383 puntos, en el 2010.

El mejor de la historia

La locura se confirma en las últimas 34 carreras, es decir, dos temporadas, donde Márquez suma 19 victorias y 29 podios, por 6 triunfos y 17 ‘cajones’ de ‘Dovi’, 2 victorias y 11 podios de Viñales y, por citar al mito Rossi, 0 triunfos y 7 ‘cajones’ del ‘Doctor’. “Soy humano, ni soy ni me creo invencible, no quiero que esta racha se acabe y hemos de vivirla con alegría, pero hemos empezar a mentalizarnos que esto no es lo normal, que cuesta muchísimo subirse al podio y ya no digamos ganar, pues en la parrilla de MotoGP hay otros nueve campeones del mundo”, confiesa Márquez, que mañana viajará a Phillip Island (Australia), donde se celebra un nuevo gran premio.

“Cuando digo que no quiero que se acabe nunca esta felicidad es porque sé, porque sabemos, quien sabe, tal vez, en Australia, que esto puede estropearse cualquier día de estos”, sigue explicando el octocampeón de Cervera (Lleida). “Repito, aunque haya gente que lo crea, no soy invencible. He perdido, incluso en la última vuelta, en la última curva, sobre la misma línea de meta. Y puedo perder cualquier domingo, pero, cuando llegue ese momento, estaremos listos, el equipo y yo, para saber sufrir y entenderlo”.

Eso sí, Márquez, que reconoció que la actual Honda RC213V, que tanto critican sus compañeros Jorge Lorenzo y Cal Crutchlow, tiene sus problemillas pero es una moto ganadora, asegura que esa máquina le permite, ahora, “correr de distintas formas, pues puedo escaparme como en Aragón o Japón y pelearme hasta la última vuelta como ha ocurrido con ‘Dovi’, Rins y, últimamente, con Fabio (Quartararo), que de ‘rookie’ ya no tiene nada”.

Cuando escaseó la gasolina

Y Márquez pasó a explicar lo mucho que sufrió el domingo, en Motegi, por culpa del excesivo consumo de gasolina. Y es que antes del 2018, la moto se regulaba sola, pero ahora hay que estar pendiente de muchas cosas en el cuadro de mandos de la moto. “Y, faltando una vuelta y media, se encendió la luz de reserva. Tenía para tres vueltas más, pero sufrí un montón, suerte que ya tenía suficiente ventaja sobre Fabio como para dosificarme, aunque la recta de meta es en bajada”.

Quartararo, precisamente, bromeó con Marc antes de subirse al podio sobre la posibilidad de que le hubiese regalado la victoria por culpa de quedarse sin gasolina. “Hubiese sido demasiado, la verdad, pero es imposible que comenta un error así”, comentó el ‘Diablo’, que reconoció que nunca había tenido posibilidad de atacar a Márquez “entre otras razones porque estoy convencido de que tenía guardada alguna decimita en su puño del gas y, si me hubiese acercado a un segundo o un poquito más, hubiese apretado. Era muy superior a todos. Otra vez”.