Volvo XC40 Recharge

Volvo presenta su primer eléctrico, el XC40 Recharge

La firma aspira a que la mitad de sus ventas sean versiones electrificadas en 2025, pasando por un 20% en 2020.

Volvo XC40 Recharge.
Volvo XC40 Recharge. | VOLVO
@alexsoler66

Volvo ya tiene su primer vehículo 100% eléctrico. La firma sueca ha presentado el XC40 Recharge, la versión eléctrica de su SUV pequeño, con el que inicia una ofensiva eléctrica que la llevará a presentar un coche nuevo de este tipo cada año hasta 2025, cuando esperan que la mitad de sus ventas correspondan a vehículos electrificados, contando también con sus híbridos enchufables.

El fabricante del Grupo Geely también ha dado a conocer la nomenclatura ''Recharge'', que acompañará a sus vehículos enchufables, tanto híbridos como eléctricos puros, a partir de ahora. En ese sentido, según expone Volvo, a partir de 2020 se preguntará a todos los clientes que accedan a la página web de la firma si desean un Volvo Recharge o no. "Para Volvo Cars, el futuro es eléctrico", afirma Håkan Samuelsson, CEO de Volvo. Esta estrategia servirá para "incentivar aún más la conducción eléctrica", argumenta Volvo en un comunicado.

Volvo XC40 Recharge

El primer eléctrico de Volvo es una versión derivada del SUV XC40, por lo que estéticamente es prácticamente idéntico a su hermano de combustión. No obstante, la omisión del motor de combustión se traduce en algunas novedades de diseño, como la eliminación de la parrilla y de las salidas de escape. Asimismo, la ausencia de propulsor convencional ha permitido a sus diseñadores e ingenieros a ganar espacio tanto interior como de carga. En este caso, la gran novedad es el maletero de 30 litros de capacidad situado bajo el capó. El comprador podrá elegir entre ocho colores disponibes, incluido el nuevo tono Sage Green (verde), y entre varios diseños de llantas, con dos nuevos modelos exclusivos para la versión de 19 y 20 pulgadas.

El interior presentará más cambios que el exterior en este caso, con un cuadro de instrumentos digital rediseñado para ofrecer la información relevante al conducir un eléctrico: el estado de carga, el consumo o recuperación de energía y la velocidad, entre otras cosas. Asimismo, se suman nuevas opciones de personalización como "detalles deportivos" y alfombrillas de materiales reciclados. Gracias al ahorro de espacio al eliminar el motor, Volvo promete un "espacio de almacenamiento más funcional en las puertas y bajo los asientos, un gancho abatible para colgar bolsas y una papelera desmontable en la zona central".

Tecnológicamente, la gran novedad, además de los habituales sistemas de seguridad activa, será la inclusión de un sistema de infoentretenimiento AndroidVolvo asegura que este sistema operativo ofrece así más posibilidades que la aplicación Android Auto y permitirá al usuario acceder a aplicaciones como Google Play Store, Google Maps o Google Assistant, entre otras. Además, el sistema Android tendrá integrado el servicio Volvo On Call, desde el que los usuarios pueden acceder a través del móvil a la información del vehículo y activar funciones como el precalentamiento de la batería o la opción de compartir el coche a través de una llave digital.

En cuanto a su propulsión el Volvo XC40 Recharge contará con un motor eléctrico de 408 CV que enviará toda su potencia a las cuatro ruedas. Este propulsor se alimentará por una batería situada bajo habitáculo que ofrecerá energía para más de 400 kilómetros (WLTP). Según la firma sueca, la batería puede cargarse, mediante un cargador rápido, al 80% en 40 minutos.

Gama Recharge

El objetivo a más corto plazo es que, para el cierre de 2020, el 20% de las ventas de Volvo correspondan a vehículos de la gama Recharge. Con la inclusión del XC40 Recharge, el primer 100% eléctrico, la marca ya dispone de una variante Recharge para cada uno de sus vehículos, aunque en los demás son versiones híbridas enchufables. Para cumplirlo, la compañía triplicará su capacidad de producción de vehículos electrificados a partir de 2020.

Tras conseguirlo, el objetivo será alcanzar un 50% en 2025 y, para 2040, conseguir que las operaciones de toda la empresa no tengan ningún impacto sobre el clima.