Pruebas

SEAT TARRACO

Seat Tarraco, a prueba en el desierto

El nuevo Tarraco ha sido probado en una de las zonas más exigentes del planeta.

Seat Tarraco en el desierto.
Seat Tarraco en el desierto. | SEAT
@Gemmagf_

El Seat Tarraco se ha propuesto demostrar su capacidad para rodar por las zonas más difíciles, por lo que ha decidido trasladarse hasta el desierto marroquí de Erg Chebbi -el más grande del país-, donde se ha enfrentado a complicaciones como lo son algunas de las dunas más altas del planeta que, sin duda, han supuesto un reto para asistentes como el control de chasis adaptativo y la tracción integral 4Drive.

De 0 a 50 grados en horas. El desierto es uno de los lugares del planeta con la oscilación de la temperatura más radical. De hecho, en pocas horas, se pasa de los valores negativos de la noche a los 50 grados del día, por lo que es esencial lograr que la temperatura del exterior no afecte al interior del vehículo ni, como consecuencia, al conductor. "La temperatura idónea es de 21,5º C y se le llama temperatura de confort", ha señalado María García, ingeniera del departamento de Desarrollo y Aerodinámica de Seat, antes de añadir que "la opción 'auto' de climatización sirve precisamente para regular de forma automática la temperatura de nuestro vehículo".

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No todo es arena. Para llegar a la duna hay que sortear terrenos pedregosos y desniveles que exigen de una conducción precisa en cada momento. Con el control de chasis adaptativo del Tarraco, el sistema ajusta automáticamente la firmeza de la suspensión, modificando sus características en función del estilo de conducción. "El sistema es capaz de reaccionar en cuestión de milisegundos a los baches de la carretera para optimizar su comportamiento, lo que facilita la travesía hasta la duna", he explicado Stefan Ilijevic, responsable Pre-desarrollo, Patentes e Innovación de la compañía.

Una basílica de arena. Las impresionantes dunas de este desierto pueden alcanzar hasta los metros, por lo que los asistentes del vehículo requieren ser adaptados. "Por ejemplo, antes de entrar en la duna desactivamos el sistema de control de estabilidad, para evitar el bloqueo de las ruedas y que éstas sigan buscando la tracción en el terreno", ha comentado Ilijevic.

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De los  litros del Tarraco a los 50 días del camello. Encontrar una gasolinera en medio del desierto sí que es un reto. El Tarraco cuenta con un depósito de  litros, pero aun así hace falta repostar. "La conducción en las dunas exige de mucha potencia, que genera un mayor consumo. Afortunadamente contamos con un gran depósito", según Ilijevic.

100% tecnología LED. La luz del desierto es muy cambiante, lo que no es un problema para el Tarraco, pues las luces frontales que incorpora se convierten en una ayuda al proporcionar una iluminación más clara y nítida. "En la fase de desarrollo, componentes como los faros y pilotos llegan a pasar hasta diez días a temperaturas extremas de -40º a 90º C en una cámara climática para poner a prueba su resistencia, y así asegurar su rendimiento en zonas tan exigentes como el desierto", ha concluido el ingeniero.

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