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HONDA JAZZ

Prueba Honda Jazz, un superviviente notable

Probamos el monovolumen compacto que estrena motor gasolina de 130 CV y acabado deportivo Dynamic.

Prueba Honda Jazz 1.5

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Prueba Honda Jazz, un superviviente notable

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@TelvaSV

El tiempo pasa volando y pocos recuerdan el porqué de los pantalones acampanados, las melenas estilo vaquilla o la afición por comprar un equipo de música que ocupara cuanto más maletero mejor. Las modas, incesantes, llegan para hacer borrón y cuenta nueva en nuestro selectivo gusto, aquel que encumbró a los monovolúmenes hace apenas un par de décadas y que los ha abandonado definitivamente. El Honda Jazz, que ya va por su tercera generación, es fruto de aquella atracción por la practicidad, el espacio y la funcionalidad que a día de hoy casi todos relacionan con el segmento SUV.

 Debido a su compacto tamaño de 4,51 metros de largo se situó como rival del defenestrado Ford B-Max y hoy en día compite con conceptos diferentes como el Kia Soul o el Fiat 500L pero también con todos los utilitarios del mercado. Probablemente, este último encaje es el que lo convierte en un modelo poco popular en España pero le ayuda a acumular, poco a poco las ventas necesarias para su supervivencia. La unidad probada monta el último motor 1.5 i-VTEC de la firma nipona y luce el acabado más deportivo y exclusivo denominado Dynamic, un plus de detalles sencillos que le dan un toque juvenil.

El perfil ahuevado sigue ahí, es la base para su espacio interior | Daniel Alcalá

Los cambios estéticos realizados sobre el modelo lanzado en 2015 era más que necesarios y la actualización resulta, a simple vista, un acierto. Su figura redondeada era cosa del pasado familiar así que su imagen debía ser reconducida hacia la emotividad, la garra y el atrevimiento que muestran sus hermanos Honda Civic (más todavía en el Type R) y Honda HR-V. Para ello los diseñadores se han valido del efecto óptico que genera marcar más las líneas de tensión, como si el vehículo se alargara y achatara a partes iguales. El frontal recuerda al del Civic, con la parrilla y grupos ópticos integrados y afilados además del recurso del spoiler inferior marcado, en este caso adornado con una línea roja por el acabado Dynamic. En cambio, su perfil ahuevado y la zaga se mantienen igual excepto por el perfil carmín del difusor y las llantas negras del equipamiento tope de gama.

Como ya sucedía con el modelo anterior, es una vez dentro del Honda Jazz cuando aparecen los motivos de compra más sustanciales. Antes de pasar al aspecto práctico cabe destacar la mejora notable en el uso de materiales de mayor calidad y un encaje más cuidado entre las partes del habitáculo, con especial atención a los bordados rojos en tapicería, volante y pomo del cambio. La pantalla multimedia de 7 pulgadas cuenta con lo último en conectividad a través del MirrorLink, navegador a tiempo real y la entrada HDMI para conectar dispositivos, una digitalización importante que no pudimos probar pero que se valora en un vehículo de precio accesible.

El bordado rojo le da un toque juvenil y deportivo muy acertado | Daniel Alcalá

Del mismo modo que sorprende la amplia cantidad de asistentes a la conducción disponibles en esta versión, de las que subrayamos el limitador de velocidad inteligente dispuesto a hacerte circular siempre bajo los límites establecidos por ley. Una ayuda imprescindible para despistados con pies pesados.

Como adelantaba anteriormente, el aspecto clave del Honda Jazz es su funcionalidad. Al fin y al cabo la compra de un vehículo de estas características debe ser, cuanto menos, coherente y en ese sentido no hemos encontrado tacha alguna. El espacio para los pasajeros es de lo mejor en utilitarios y la función Magic Seat Systema de los asientos traseros ofrece una modularidad típica en monovolúmenes de mayor tamaño. Gracias a estas 4 configuraciones de la banqueta posterior el maletero, nada escaso, de 354 litros de capacidad pasa a los 897 litros al abatir los respaldos y bajar la altura para crear un piso completamente plano.

Con la actualización o nuevo modelo Jazz llegó el último motor gasolina i-VTEC, un bloque que rinde 130 CV pasadas las 6.500 revoluciones por minuto y ofrece un par máximo de 155 Nm a 4.600 rpm. Este, es el mismo propulsor que utiliza el HR-V y se desarrolló utilizando el sistema VTC (control de distribución variable) para que el consumo no se dispare en los instantes de mayor demanda de potencia, manteniendo un consumo de 6,2 litros durante nuestra semana con él. Si el par se encuentra pasadas las 4.000 vueltas es lógico que el Honda Jazz resulte más eficiente en la zona alta, donde también se hace más ruidoso.

En nuestro caso se combina con el aprobado cambio manual de 6 velocidades, una opción más que recomendable frente al automático CVT (convertidor de par) que tan poco nos convence y que no nos permitiría disfrutar del pequeño pomo redondo, corto y deportivo de la palanca. Durante nuestro breve contacto con la carretera el Jazz se mostró muy noble, estable y con una suspensión relativamente firme que unida a la correcta dirección nos permitió pasar un buen rato entre curvas. No estamos ante un deportivo, pero tampoco ante un monovolumen B de conducción aburrida y pesada.

Los detalles del acabado Dynamic saltan a la vista | Daniel Alcalá

El precio del modelo probado, el Honda Jazz Dynamic 1.5 i-VTEC con cambio manual es de 18.500 euros. Algunos pensaran que es un precio elevado para este vehículo tan poco visto en nuestras carreteras pero pocos utilitarios o familiares llegarán tan cargados de equipamiento como este medio monovolumen. Para aquellos que busquen algo más asequible Honda ofrece los acabados Trend, Comfort y Elegance desde 14.650 euros y si lo quiere con cambio automático serán 19.500 €.