Pruebas

BMW M2 COMPETITION

Prueba del BMW M2 Competition, un deportivo muy 'juguetón'

Con 411 CV, el M2 Competition es un deportivo muy divertido, equilibrado, de fácil derrape y gran contundencia.

BMW M2 Competition.
BMW M2 Competition. | ÀLEX SOLER
@alexsoler66

BMW siempre ha presumido de deportivos en su gama M, con vehículos como el M3 y el M5 como referentes en sus segmentos. Hace apenas tres años, la firma bávara lanzó por primera vez el M2, un cupé compacto que llegaba con 360 CV y que, lógicamente, debía situarse por debajo de sus hermanos más grandes en la gama de la marca alemana.

No obstante, el M2 arrasó con todo y se posicionó como uno de los mejores M lanzados por la marca en años y terminó siendo un éxito absoluto. Tres años después, el M2 Competition llega con pequeños retoques que lo convierten, de nuevo, en uno de los mejores deportivos de la marca. Ahora desarrolla 411 CV, 20 menos que el M4 para seguir manteniendo la jerarquía.

Elegante y agresivo

Es un BMW y su estética rebosa elegancia, aunque como todos los M incluye múltiples elementos que extreman su apariencia y lo convierten en un vehículo intimidante. Aunque es compacto, es apenas 14 milímetros más corto que el Serie 3, y esta versión M Competition es ocho milímetros más ancha que las demás, sobre todo por las dimensiones de los pasos de rueda, que deben proteger su enorme calzado, por lo que a simple vista no parece un coche pequeño. Mención especial para su maletero de 390 litros, estrecho pero largo, con capacidad para un buen equipaje.

Estéticamente, el frontal llega con un nuevo paragolpes que realza su carácter deportivo gracias a las entradas de aire bajo la parrilla clásica de dos riñones de la marca. En la trasera, la mayor novedad, también presentada en el frontal, es la tecnología LED en los grupos ópticos. Vuelven a destacar las cuatro salidas de escape y un pequeño spoiler que sobresale del portón del maletero. Sus llantas de 19 pulgadas y los nuevos retrovisores, más afilados, redondean un diseño muy acertado que atrapa miradas.

El interior mantiene lo visto en el anterior M2, aunque este M2 Competition estrena nuevos asientos deportivos (opcionales) que ahora, además de ser cómodos, acentúan su deportividad y además ofrecen mejor sujeción en marcha. La posición de conducción sigue siendo muy baja y perfecta para la conducción deportiva y la distribución de los controles para el sistema de infoentretenimiento iDrive, gestionado desde una pantalla no muy grande en el centro del habitáculo, es intuitiva. El volante, redondo, y compacto ofrece un buen agarre y, en la unidad probada, cuenta con levas móviles de buen tamaño para un acceso rápido al cambio.

El salpicadero no ha cambiado y cuenta con un cuadro de instrumentos analógico renovado, algo que favorece la deportividad a cambio de perder información, aunque BMW lo ha mejorado en este aspecto, y las posibilidades de los digitales. Como punto negativo en el interior, abundan los plásticos duros, aunque en conjunto es un vehículo con un buen nivel de calidad

Un deportivo muy jugueton

Con todo, no es mirándolo donde se disfruta el M2 Competition, sino conduciéndolo. El M2 Competition es uno de esos coches que gusta conducir y en el que el conductor se podría pasar horas sin parar, si no fuera por la necesidad de repostar cada 450 kilómetros.

Bajó el capó trabaja un motor de seis cilindros y doble turbo que desarrolla 411 CV y solo al arrancarlo ya deja notar. Como muchos deportivos hoy en día, su selector de modos, en este caso de motor y de dirección, permite ajustar su comportamiento según las necesidades del usuario. Con la configuración más tranquila, la ‘Efficient’, el M2 Competition podrá ser dócil, medir su aceleración y ofrecer cierta comodidad, aunque sus nuevas suspensiones son duras incluso en este modo y se sienten bastante los baches. Aun así, no es algo que moleste en exceso, y menos si se tiene en cuenta que es un deportivo, no un coche para todo.

Es en los modos ‘Sport’ y ‘Sport +’ cuando el M2 Competition demuestra lo que realmente es, un deportivo muy ‘juguetón’ con una fuerza y comportamiento que impresionan. En el primero, las ayudas siguen del lado del conductor y aunque se le pise, en este modo sí sacará casi toda su potencia, se mantendrá pegado al suelo y no dará sustos al conductor. No obstante, será en el segundo cuando el deportivo bávaro de todo lo que tiene. Las ayudas siguen ahí, pero permiten jugar con la aceleración y ceden un poco para jugar con el eje trasero. De hecho, en ‘Sport +’ es muy fácil hacerlo derrapar. Su caja de cambios automática de siete velocidades, cambiará muy rápido al subir de marcha, pero a veces le faltará rapidez al reducir, y transmite los 411 CV del vehículo al suelo con una velocidad endiablada.

Su motor es muy elástico, ofreciendo mucha potencia desde regímenes muy bajos, hecho que permite divertirse con el coche en carreteras reviradas. Su gran estabilidad y una dirección bastante directa, contribuyen a que el M2 Competition sea un deportivo muy equilibrado y divertido, de los que se disfrutarán sobre todo en circuito y carreteras de montaña. Su principal punto débil será el consumo, marcó en la prueba unos 14,5 litros, pero algo debe alimentar los 411 CV que lo propulsan.