Pruebas

Prueba del BMW Z4

Nos subimos al BMW Z4, que regresa con más dinamismo

Probamos el Z4 M40i, la versión más deportiva del renovado descapotable alemán por las carreteras de Salamanca.

Nos subimos al BMW Z4, que regresa con más dinamismo
Nos subimos al BMW Z4, que regresa con más dinamismo. | ÁLEX AGUILAR

El roadster biplaza de BMW regresa renovado por completo en la que es su tercera generación, código interno G29. Ha sido desarrollado en común con Toyota, que venderá su versión únicamente como coupé cerrado con el nombre de Supra. Hemos podido tomar contacto con una de las primeras unidades que acaban de llegar a nuestro país, en carreteras de Salamanca, en concreto la más potente a la hora del lanzamiento: el M40i de 340 CV.

Los nuevos Z4, con sus 4,32 metros de longitud, son 9 cm más largos que su predecesores, y 7 más anchos. A pesar de ello, los ingenieros de la firma han logrado que no suba de peso: es incluso más ligero. Pero hay una medida que no ha crecido, y es la batalla. Ligereza, gran anchura y batalla no tan larga anticipan una de las características que más han mejorado en la nueva versión: el dinamismo. Si su predecesor se dulcificó mucho frente al modelo que inauguró la saga, ahora la apuesta por la diversión al volante es mayor.

Biplaza con techo de lona

Como el primer Z4, el actual cambia la capota dura de su predecesor por una de lona, lo que ha colaborado a la citada reducción de peso y a bajar el centro de gravedad del coche. Puede accionarse en marcha, y en tan solo 10 segundos completa su recorrido, con lo que es una de las más rápidas del mercado. Además, en su acción no resta espacio al maletero, que siempre cuenta con 281 litros de capacidad.

Versiones

Ya están a la venta tres versiones, todas ellas gasolina. La gama comienza en los 48.900 euros que cuesta el modelo Z4 20i, que genera 197 CV, y le acompañan el 30i de 258 junto con el potente M40i de 340 CV. Este último ha marcado un tiempo en el circuito de Nürburgring de 7:55 segundos, un registro que mejora, nada menos, que a la primera versión del BMW M2, un coche de mayor potencia, pero cerrado y mucho más agresivo en lo que a reglajes se refiere.

Contacto con la versión M40i

Es la versión, por el momento, más deportiva, y posee con un ajuste más dinámico de la amortiguación y menor altura al suelo. Además, cuenta con botón Sport, que puede modular la dureza de la suspensión y otros parámetros como la dirección, el sonido o la respuesta del motor.

En marcha, el confort sigue siendo elevado, no ha perdido puntos frente a su predecesor. Pero, como anticipábamos líneas atrás, es capaz de resultar mucho más ágil en los giros, particularmente en la entrada de los mismos.

De serie cuenta con autoblocante trasero, que colabora a incrementar el agarre y las reacciones al límite de la adherencia, permitiendo a los conductores hábiles escoger entre eficacia máxima o diversión al volante, pues ayuda a alargar las derrapadas si así se busca.

La respuesta del motor 3.0 turbo de seis cilindros en línea es muy contundente en todo el espectro de revoluciones, particularmente en la amplísima zona media. Permite al M40i alcanzar los 250 km/h y resolver el paso de cero a cien en tan solo 4,5 segundos. Mientras, la caja escogida es de 8 marchas y convertidor de par, capaz de combinar suavidad de marcha con cambios muy rápidos, en este caso más que en el resto de sus hermanos de gama gracias a una programación específica.

En definitiva, el M40i es un coche tan válido para viajar como para disfrutar de una carretera de montaña, y en este último apartado es donde más ha mejorado frente a la generación previa. La tracción trasera, que digiere sus 340 CV sin problemas, supone un plus de diversión cuando se busca y se mantiene en su sitio si dejamos los controles de estabilidad conectados. Sus principales rivales son modelos como el Porsche Boxster o el Audi TT