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Brabham renace con el BT62, una bestia solo apta para circuitos

Brabham fue el fabricante más importante de monoplazas de los 60 y, ahora, pretende volver al mundo de la competición.

Brabham, el renacer de un mito. | BRABHAM AUTOMOTIVE
@alexsoler66

"Me propuse volver a la competición hace doce años. Mi padre tenía una increíble determinación de triunfar y, como él, he trabajado incansablemente durante este tiempo, aprovechando mi experiencia como piloto de carreras, líder y mentor, sin perder nunca de vista mi objetivo. Ha sido duro, pero lo que hemos logrado es simplemente asombroso. El legado de Brabham entra en una nueva era", son palabras de David Brabham, que ha trabajado durante más de una década para resucitar una de las marcas más reconocidas del 'motorsport' del siglo pasado, Brabham, bajo el nombre de Brabham Automotive.

Los seguidores más acérrimos de la Fórmula 1 recordarán una escudería llamada Brabham Racing Organisation, el fabricante más grande del mundo de monoplazas en la década de los 60. Fundada en 1960 por el piloto Jack Brabham y el diseñador Ron Tauranac, esta firma, establecida en Milton Keynes, Inglaterra, dominó los trazados hasta conseguir el campeonato de constructores en 1966 y 1967, años en los que Jack Brabham y el piloto Denny Hulme consiguieron el mundial de pilotos respectivamente. Los colores verde y dorado de su silueta son historia del Gran Circo. Brabham Racing Organisation como escudería dejaría de competir en 1968, pero sus coches formarían parte de equipos históricos como Martini Racing o Parmalat Racing Team, donde coincidieron Niki Lauda y Nelson Piquet. En total, los monoplazas Brabham disputaron 402 carreras, de las cuales ganarían 35.

LA RESURRECCIÓN

Con el punto de vista puesto en volver algún día a la competición, varias informaciones apuntan a la voluntad de llegar a las 24 Horas de Le Mans en un futuro próximo, el hijo de Jack Brabham, David Brabham se propusó resucitar la marca con un superdeportivo para circuito que, finalmente, fue presentado este mayo en Londres. Con un nuevo logotipo, que fusiona la 'V' del escudo de los Brabham campeones de los 60 con las fauces la serpiente 'Hissing Sid', imagen de la marca en los monoplazas posteriores, llega Brabham Automotive, una nueva marca con mucha historia y un proyecto impresionante, el BT62.

El BT62, nombrado así por los apellidos Brabham y Tauranac, los cofundadores de la marca en 1960, se convierte en el producto de un desarrollo independiente que ha durado 12 años y con el que Brabham Automotive propone un superdeportivo muy ligero, fibra de carbono por doquier y un motor de aspiración natural de creacion propia que hará las delicias de los afortunados que podrán conducirlo. 

EL BT62

El BT62 es un superdeportivo que podría situarse en el mercado junto a nombres como el McLaren Senna o el Aston Martin Vulcan. Su chasis está fabricado íntegramente en fibra de carbono y, como está orientado a la competición y al circuito, se ha trabajado para omitir cualquier elemento que engordara su peso. El resultado es un peso en seco de 972 kilogramos, una silueta muy ligera que facilitará el trabajo del V8 de 5.2 litros y aspiración natural de 700 CV y 667 Nm de par máximo que lo propulsará. Una caja de cambios secuencial de seis relaciones será la encargada de mandar toda la fuerza del propulsor a los neumáticos traseros. La renacida marca no ha publicado las cifras de aceleración, velocidad máxima ni otros detalles.

Los ingenieros han trabajado a conciencia para conseguir el máximo apoyo aerodinámico posible y, mediante elementos como a los splitters, los difusores, las entradas de aire, los faldones laterales y el alerón gigante de su trasero, consigue generar más de 1.200 kg de carga aerodinámica, es decir, podrá atacar las curvas a una velocidad increíble mientras se mantiene pegado al suelo. Para soportar tanta potencia y carga, Brabham ha anunciado que Michelin se encargará de calzar su BT62 con neumáticos de competición 27/65 R18 delante y 31/71 R18 detrás. La marca británica confía en Michelin tras acompañarles durante todo el proceso de desarrollo del vehículo. Sus frenos, tanto en el eje delantero como el trasero, serán de carbono, para reducir el peso, y de altas prestaciones con pinzas Brembo de seis pistones.

Su interior, siendo coherente con la esencia 'racing' del modelo y sus objetivos, es típico de superdeportivos de competición, con un volante de carbono extraíble, asientos anclados en el chasis, arneses de seis puntos y pedalier ajustable. En su mayoría, la fibra de carbono con Alcántara han sido los materiales elegidos para conformar su habitáculo. Destaca el panel de instrumentos digital con una enorme pantalla de 12 pulgadas, unos tiradores de puerta de piel y un extintor.

Su percio es de 1,14 millones de euros y su producción se limitará a 70 unidadesBrabham Automotive prevé empezar las entregas a finales de este mismo año y las primeras 35 formarán parte de una edición limitada para conmemorar las 35 victorias de sus monoplazas en el Gran Circo con, entre otros detalles, la mítica pintura verde y dorada de la marca.

COLABORACIÓN CON MICROSOFT

En el momento de su presentación, la nueva marca anunció un acuerdo de colaboración con Microsoft para convertirse en su socio tecnológico y ayudarles en el análisis de datos y el desarrollo del rendimiento de los conductores. Según la marca, este acuerdo permitirá a Brabham trabajar de manera transparente y eficiente en todo el mundo.

La asociación con Microsoft permitirá también el uso de la realidad virtual para una configuración inmersiva del coche con el cliente, además de para el desarrollo de futuros automóviles. De hecho, gracias a la empresa tecnológica, los compradores del BT62 se beneficiarán de un programa de desarrollo del rendimiento para aprender a sacar el máximo partido a las increíbles prestaciones y capacidades del nuevo superdeportivo.

Renace una leyenda con un objetivo muy marcado, volver a ser la referencia en los trazados de todo el mundo. Solo el tiempo dirá si lo consiguen, pero el BT62 es un gran primer paso.