Opinión

CIFRAS PREOCUPANTES

Coger el toro por los cuernos

El índice de mortalidad en carretera se ha elevado, pero las medidas que se adoptan son más demagógicas que prácticas.

Accidente de tráfico en la AP-7 a su paso por Amposta.
Accidente de tráfico en la AP-7 a su paso por Amposta. | JORDI COTRINA / EL PERIÓDICO
@F1Viaplana

Empiezo a estar un poco cansado de la satanización del diésel, teniendo en cuenta que muchos de los modelos que están a la venta actualmente contaminan menos que los vehículos de gasolina. El ‘palo’ que nuestros políticos están dándole a los vehículos que se mueven utilizando este combustible, además de falto de rigor, conlleva una grave irresponsabilidad económica y social. España es uno de los países de la Comunidad Europea que produce más vehículos y de ellos, el cuarenta por ciento, más o menos, son con motorizaciones diésel. ¿Cómo se puede atacar sin un argumento válido y científico desde la administración a una de nuestras industrias más importantes? ¿Qué pasará si se reduce en un cuarenta por ciento el número de trabajadores de nuestras plantas? ¿Quién asumirá la responsabilidad?

Sirva esta reflexión para entrar en el tema que hoy quería presentarles: los accidentes de tráfico. Es evidente, solo hay que echar mano a las estadísticas, que tenemos un problema. Y muy grave. El índice de la siniestralidad sigue siendo muy elevado y el número de muertes en algunas zonas se ha disparado. Se ha puesto sobre la mesa, rápidamente, la posibilidad de reducir la velocidad. En definitiva, la solución que piensan adoptar es la puesta en marcha de más radares y, por lo tanto, más sanciones. Entiendo que piensan que los españoles solo pensaremos en nuestra vida cuando nos toquen el bolsillo, pero también pienso que deberían hacer mucho más por todos nosotros.

Se llenan la boca hablando de los accidentes de tráfico, de las campañas contra la velocidad excesiva, el desastre que significa ingerir drogas y alcohol antes de sentarse al volante. No lo critico porque son lacras de nuestra sociedad, pero no estoy de acuerdo en criminalizar al conductor, igual que con el tema del diésel. Uno se pregunta, molesto, cabreado, harto, no sería el momento de arreglar –ustedes pueden hacerlo con nuestro dinero- las carreteras en mal estado, las infraestructuras deficientes, la evidente y notoria mala señalización, los puntos negros… que los radares sean disuasorios y no recaudatorios. ¿Todo ello no ayudaría? ¿Por qué no hablan de ello? ¿Dónde va a parar el dinero recaudado en los radares?

Pueden hacer más y lo saben. No nos echen la culpa a los ciudadanos. Pongan al frente de los departamentos a personas que estén capacitadas, competentes y que quieran servir al usuario y no servirse de él para llenar sus depauperadas arcas.