Opinión

SALÓN DE GINEBRA

Agárrense que vienen curvas

La movilidad conectada y ecofriendly marcarán el futuro del sector.

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Una fábrica de vehículos.  | RENAULT
@xperezgimenez

El pesimismo y la negatividad no deberían formar parte de una sociedad que se considera avanzada. Sin embargo, la pluralidad de actores políticos y sociales, unido a la diversidad de ideas hace que la humanidad se perpetúe en un eterno debate sobre el futuro.

En el salón de Ginebra, que ha cerrado sus puertas este domingo, el argumento de una movilidad conectada y más ecofriendly que nunca me lleva a un escenario que me temo no gustará a nadie. Las normativas de emisiones que imponen los políticos en Europa están marcando el ritmo industrial, las ciudades empiezan a no querer coches en las calles, y el usuario anda más despistado que nunca.

Teniendo en cuenta que la norma de los 95 gramos de CO2 arranca en septiembre de 2019 y tiene hasta diciembre de 2020 para implantarse, me da que no todos los fabricantes cumplirán. Eso llevará a dos escenarios posibles: O más eléctricos para equilibrar la media; O menos coches para que la multa sea menor. La primera, o se mejoran muchiiiiiisimo las infraestructuras o no la veo viable. La segunda conllevará cierre de fábricas y recortes de empleo. ¿Pesimista?, tal vez, pero o esto se nivela o no creo que vaya a cambiar mucho ese escenario. Agárrense que vienen curvas.