Movilidad

INFORME rAcc

Sí al VTC y no a los peajes urbanos: las recetas del RACC para la movilidad

La entidad apuesta por la liberalización del sector del taxi y la creación de una agencia público-privada con capacidad ejecutiva y no solo de consulta

Cortado el tráfico en la ronda de Dalt de Barcelona.
Cortado el tráfico en la ronda de Dalt de Barcelona. | periodico

Luis Benavides

El RACC ha presentado esta mañana una batería de medidas para mejorar la movilidad en la ciudad de Barcelona “más allá de los mandatos electorales, apriorismos e ideologías”, ha dicho su presidente, Josep Mateu. El documento, con 45 puntos, persigue ofrecer una movilidad “más segura, más limpia y más eficiente”.

Algunas de las propuestas más destacadas por parte de la entidad son la creación de una Agencia público-privada exclusivamente de la movilidad, con una visión global y metropolitana, y liberalizar el sector del taxi. “Creemos que tenemos una regulación del siglo XX y estamos en el siglo XXI, donde la tecnología manda en el sector de la movilidad. Una solución pasa por que estas empresas que viven de la no regulación se igualen de alguna manera con los que viven regulados, como es el sector del taxi”, ha explicado Mateu, quien apunta a la posibilidad de crear una bolsa u otras fórmulas financiadas por empresas y clientes de empresas de VTC para que “los taxistas puedan recuperar su inversión al comprar su licencia”.   

La agencia público-privada que propone el RACC responde a la necesidad de crear “instrumentos nuevos” que ayuden a avanzar y dar soluciones a las incógnitas que están surgiendo como los vehículos autónomos. “Debemos ver la forma para que todos los actores que participan en el sector de la movilidad puedan trabajar por la ciudad de una manera ordenada; y que no sean solo instrumentos de consulta, sino que también podamos hacer propuestas pensando a largo plazo”, ha subrayado Mateu, quien lamenta que solo se consulte a entidades como el Racc “cuando hay un fuego”.

Impuesto del CO2 y peajes urbanos

El RACC ha valorado propuestas que están encima de la mesa como el impuesto del CO2 o los peajes urbanos. Estas medidas afectan, según Mateu, sobre todo a las personas con menos capacidad económica. “El impuesto del CO2 debe ayudar sobre todo a que estas personas tengan ventaja para cambiar de coche y realizar inversiones en transporte público, fiable y eficiente, no el que tenemos en este momento”, ha manifestado el presidente, quien también ha descartado de momento la implantación de peajes urbanos. “Con la entrada en vigor de la Zona de Bajas Emisiones permanente a partir del 1 de enero del 2019 se reducirán en más de 150.000 vehículos el tráfico. Primero veamos qué pasa; no intentemos hacer todo a la vez sin hacer las pruebas pertinentes”, ha añadido.

Mateu también ha aprovechado su discurso para solicitar a las administraciones una mayor inversión en transporte público, que debe ser "más fiable, más cómodo, más seguro y más atractivo". "Sin este pilar no es posible mejorar la seguridad, la calidad del aire y la convivencia", ha añadido el presidente, quien considera urgente mejorar el servicio de Rodalies.

Los referentes europeos

El informe presentado esta mañana por el RACC parte de una radiografía de la movilidad en la ciudad de Barcelona  y un análisis de medidas aplicadas con éxito en otras ciudades para "aprender de los mejores". Entre otras experiencias, Mateu se ha referido a Copenhaghe como "un ejemplo de integración de las bicicletas", donde el 41% de los desplazamientos urbanos son en bicicleta (en Barcelona representa el 3%), y a Berlín como "un referente de movilidad compartida", con cuatro operadores de 'carsharing' (que suman unos 2.900 coches) y ocho operadores de bicicletas y motocicletas compartidas. 

El documento presentado por la entidad también recoge los 38 'park&rides' con capacidad para 14.000 coches de Múnich, unos aparcamientos de intercambio en el entorno de las estaciones de tren que ayudan a descongestionar el interior de la ciudad y mejorar así la calida del aire, y la tarjeta 'contactless' de París que permite pagar casi todo el transporte público (metro, bus, tranvía, funicular...) y fomenta la intermodalidad.