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Barcelona ultima una Via Laietana sin coches en festivo

El domingo sin vehículos llena la arteria de miles de ciudadanos durante la fiesta de la Mercè

La Via Laietana de Barcelona, durante el Día sin coches. | periodico

Carlos Márquez Daniel

Hubo un tiempo, y no hace demasiado, en el que buena parte de Barcelona se llevaba las manos a la cabeza cuando un domingo de abril se encontraba una prueba atlética que había obligado a cortar el tráfico en algunas calles. En esos mismos años, en las noticias sobre ciclismo urbano publicadas en este diario, un lector anónimo siempre dejaba el mismo comentario en la versión web del artículo: "¡Bicis al velódromo!". No se le pasaba una. Ambos perfiles ciudadanos han tenido que convivir con el tránsito de la capital catalana hacia una creciente reivindicación a favor del medio ambiente y contra la contaminación y la congestión. Eso, unido a un gobierno que parece comulgar con la causa, da como resultado una hoja de ruta que pasa por ir reproduciendo durante el año (amén de exportar también a otras partes) lo que este domingo ha sucedido en Via Laietana. Ni un coche circulando, miles de personas paseando. 

"Tenemos que hacerlo más, tenemos que hacerlo más", repetía la teniente de alcaldesa de Ecología y Urbanismo, Janet Sanz, mientras se daba una vuelta por la arteria de Ciutat Vella, camino de la jornada 'castellera' de Sant Jaume. Es consciente de que en política municipal, donde las elecciones no se repiten y se celebran cada cuatro años, los primeros dos son fundamentales para sacar adelante los proyectos, sobre todo si tienen un punto de riesgo o de posible desgaste. Más todavía en el caso de la capital catalana, donde la volátil situación política en España y en Catalunya puede hacer saltar por los aires el acuerdo entre PSC y los 'comuns', como ya sucedió en el mandato anterior tras la aplicación del artículo 155.  

Niños jugando en el 'camino de los sentidos' de Via Laietana / JORDI COTRINA

Parece seguro, o esa es la voluntad de la concejala de Barcelona en Comú, que el consistorio impulsará más días sin coches en la Via Laietana, pero siempre en fin de semana, como ya sucede en Gran de Gràcia el primer sábado de cada mes. Entre las tareas pendientes para sacarlo adelante, convencer de la bondad de la idea al mercado de Santa Caterina. El éxito de este domingo ha sido incontestable, entre otras cosas, porque la calzada estaba llena de actividades para todas las edades. Falta por ver cómo reaccionará la gente un sábado del mes de noviembre sin tanta parafernalia. Todo eso, mientras sigue adelante el proceso de transformación de la calle: lo siguiente será licitar el proyecto. Luego vendrá la piqueta. ¿Cuándo? Lo último que se dijo, finales del 2020. Pero da igual, el consistorio no quiere que la esencia del mensaje tenga que esperar a que cristalice la propuesta estructural.

Cuenta pendiente

Via Laietana es una calle que reúne muchas de las virtudes y defectos que caracterizan la tupida trama urbanística de Barcelona. Dicen de ella que es la calle más neoyorquina de la ciudad, tan rodeada de edificios monumentales. Con Paral·lel reformado (con menos carriles para el coche) y la Rambla con la circulación restringida de subida, este es el corredor natural para conectar el mar con el Eixample, amén del paseo Picasso, que ya queda algo más alejado. Ese era de hecho su cometido cuando fue abierta, hace poco más de 100 años, partiendo en dos calles, plazas y barrios de la zona más canalla de la ciudad. "Queremos ser protagonistas a la hora de deshacer la situación histórica de no inversión en Via Laietana", ha detallado Sanz.

Habrá quien le recuerde que los suyos han gobernado los últimos cuatro años, pero en cualquier caso, la edila considera que es ahora el momento, cuando se dipone del "apoyo de los vecinos y comerciantes". Y porque con 18 concejales (de un total de 41) es más fácil que con solo 11, como sucedía en el primer gobierno de Ada Colau. La idea, por cierto, es eliminar dos de los cinco carriles de circulación, incorporando vial para bicis y ensanchando aceras. "Simboliza el modelo de ciudad que queremos", resume la teniente de alcaldesa.

La concejala de Movilidad, la socialista Rosa Alarcón, reparte una opinión muy similar. Deja entrever que se ha escrito entre ceja y ceja la palabra 'peatón' y no tiene intención de renunciar a una ciudad en la que los desplazamientos se hagan de manera "saludable, cómoda, amable y segura para los viandantes". Si eso llega a suceder en Via Laietana, puede que el problema sea otro. Todo el mundo sabe qué pasa aquí cuando una calle asciende en la liga local de arterias comerciales: adiós negocio de barrio, hola Inditex.