MEDIO AMBIENTE

Carmena abre camino con la primera zona de bajas emisiones de España

Madrid Central se pone en marcha desafiando la intensa campaña mediática y judicial de la derecha.

El primer día de Madrid Central arranca con normalidad. | DAVID CASTRO

Manuel Vilaseró

La alcaldesa Manuela Carmena abre camino en la lucha contra la contaminación la medianoche de este jueves al implantar la primera gran zona de bajas emisiones permanente de España, Madrid Central. Los vehículos privados 'sucios' no podrán acceder al centro salvo que sean de residentes o invitados por estos. Pese a ser una práctica habitual en la mayoría de países de nuestro entorno –Berlín empezó en el 2010-, su puesta en marcha se está viendo torpedeada por la derecha capitalina más rancia, tradicionalmente adicta al coche, que ha llegado a presentar hasta cuatro recursos judiciales. [Directo: todas las novedades sobre Madrid Central]

El área afectada es enorme, 472 hectáreas. Algo más que todo el distrito barcelonés de Ciutat Vella, incluida la Barceloneta y el puerto. Incluye las institucines más altas del Estado y vías de gran circulación, habitualmente atascadas como las calles de Alcalá y la Gran Vía, que se ha reformado para la ocasión ampliando las aceras y reduciendo al mínimo los carriles destinados a los coches. Es como si en Barcelona se cortaran la Via Layetana y la Rambla.

Los argumentos que esgrime la derecha, tanto Ciudadanos como el PP, son en apariencia civilizados y modernos. No están contra el fondo de la decisión, aliviar la contaminación, faltaría más, sino que creen que “será ineficaz” y que además se ha adoptado de modo improvisado, en pleno caos prenavideño. ‘Sólo’ piden que se aplace.

Garrido, desatado

La administración autonómica, encabezada por Ángel Garrido, el que fuera delfín de la imputada Cristina Cifuentes, ha presentado dos de los recursos judiciales con el argumento de que no se han dados todos los pasos legales requeridos para una decisión de tal envergadura. El grupo municipal popular ha presentado otros dos recursos gemelos. La Justicia resolverá sobre la petición de la suspensión cautelar la próxima semana, cuando el despliegue de agentes y señalización llevará en marcha varios días.

La intención obvia de la oposición es capitalizar, a pocos meses de las municipales y autonómicas de mayo, el descontento de los colectivos más afectados, como los repartidores o los autocares de turistas, algunos de los cuáles han anunciado ya movilizaciones. El Ayuntamiento les ha prometido diálogo y búsqueda de soluciones además de establecer dos meses de puesta en marcha sin sanciones. “Hasta febrero estaremos en una fase pedagógica donde los agentes solo informarán, confiamos en que los ciudadanos cumplan de momento sin necesidad de multar”, ha explicado  Inés Sabanés, la la Delegada de Movilidad y Sosteniblidad.

La tensión electoral está tan a flor de piel que hasta el apoyo incondicional que el PSOE madrileño había brindado ha empezado a flaquear. Algo que no ha limitado el apoyo entusiasta de la ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, que este mismo miércoles  lanzó un tuit afirmando que frente Madrid Central ella se ubica “en el lado de la historia” que apuesta por la salud.

El gueto de Varsovia y otros delirios

El PP también recoge la ira de los que no dejan el coche ni para ir a comprar el pan. Los argumentos esgrimidos por algunos articulistas son firmes candidatos a formar parte de la antología del disparate nacional. La escritora Carmen Rigalt comparó en 'El Mundo' el área restringuida con el gueto de Varsovia en el que los nazis encerraron a los judíos, mientras una semanas antes la periodista Emilia Landaluce, sostuvo en el mismo rotativo que “Madrid ya solo es una ciudad para ricos (…). Los que se pueden permitir ir en bici o patinete, obviamente lo son”. 

Expertos como Xavier Querol, investigador del CSIC especializado en contaminación atmosférica, ve en la medida de Carmena “un gran avance, con el que por vez primera Madrid pasa por delante de Barcelona”. “España lleva un gran retraso. Todas las grandes capitales europeas han tomado medidas. 50 urbes italianas y otras 50 alemanas discriminan actualmente a los coches según su grado de contaminación", añade.

Ambiciosas limitaciones

Las limitaciones son algo más ambiciosas que las de las mayoría de estas ciudades. Excepto los residentes y sus invitados, la circulación queda restringida a los vehículos eléctricos o híbridos (etiquetas 0 o Eco). Durante poco más de un año, hasta 2020, podrán entrar los diésel posteriores al 2006 y los gasolina a partir del 2001 (etiquetas B y C) pero con la condición de que dejen el coche en una de las 9.000 plazas de párking que existen en la zona. Nunca pueden aparcar ni en superficie ni utilizar la zona como vía de paso.

También afectan a los transportistas y los motoristas, dos focos clave de la movilidad. La furgonetas más contaminantes, sin etiqueta, solo podrán hacer el reparto de 7 de la mañana a las 13 horas. La motos sin etiqueta ambiental, mucha de ellas utilizadas por los repartidores de de comida o de comercios eléctrónico, no podrán pisar la zona.

Subvenciones a los afectados

“Ya era hora que de que se tomaran decisiones tan valientes como estas, por que son claves”, destaca que Querol, al tiempo que recuerda un estudio realizado en Marsella reveló que el 50% de la contaminación por diódixo de nitrógeno (NO2), la más elevada en Madrid, provenía de las furgonetas de reparto. Ante la afectación que le pueda suponer a este sector económico,  Querol aboga por una intervención potente por parte de Gobierno subvencionando la renovación de las viejos vehículos por eléctricos e híbridos pero solo para los censaados en Madrid, los que se ven sometidos a la restricción.

El Ayuntamiento calcula que con esta medida y otras de menor calado se podrá reducir la contaminación de la ciudad un 23% en el 2020, justo lo que exige la Unión Europea. No hay que olvidar que Bruselas levantó al amenaza de multa contra España por la polución de sus grandes ciudades después que Madrid y Barcelona presentaran planes como el de Madrid Central.

Ampliar pronto

La única pega que le ve Querol al proyecto es que la contaminación no desaparezca del todo, que parte se traslade al entorno más inmediato. Le ocurrió al peaje implantado en el centro de Londres. La solución sería ampliar el área, como ahora va a hacer Londres, pero entiende que se quiera hacer de modo gradual.

En 2025 los vehículos sin etiqueta ya no podrán entrar en el interior del perímetro de la M-30. Algo que Barcelona implantará el 2020 en el interior de las Rondas. Será la siguiente gran zona española de bajas emisiones. Queda poco más de un año, resultado electoral mediante.