Las decepciones con João Félix han dolido más que otras. Porque su talento era de los que emocionan. Por su clase, su pausa, su creatividad. Por representar a una especie en extinción: la del mediapunta fino en un fútbol que hace tiempo que les dio la espalda. Porque prometía comerse el mundo.
Joao Félix, durante su primera etapa en el Benfica / Benfica SL
Tiene solo 25 años. Toda la vida por delante. Pero en el fútbol ha tirado la toalla. Cada vez cuesta más imaginar que vaya a cumplir alguna vez con aquellas impresionante expectativas que despertó en el Estadio da Luz, hace ya más de media década. Con él nunca han faltado los destellos. Tampoco las promesas incumplidas.
Ya no es ni Menino -aunque su cara de niño siga ahí-, ni desde luego de Ouro. Lo habría sido, quizá, si algún tren lo hubiese llevado al destino adecuado, con el técnico idóneo para su fútbol, en el momento justo. Pero no. Fue el Atlético de Simeone, después al Chelsea, luego al Barça, otra vez al Chelsea, disparó la última bala en el Milan... y ahora toca el Al Nassr.
Joao Félix, presentado con el Al Nassr / Al Nassr
El Menino, por lo menos, sí que se ha bañado en Ouro. En millones, comisiones y contratos. João Félix ya no es una promesa: es un producto amortizado en lo económico, pero decepcionante en lo deportivo. Es el cuarto futbolista en la historia que más dinero ha movido en traspasos.
ESTRELLA EN EL BENFICA
Por talento, la imagen que abre este reportaje -generada con inteligencia artificial- podría haber sido real. Tras ganar el Golden Boy en 2019 y convertirse ese mismo verano en un fichaje récord, no habría sido extraño verlo levantando el Balón de Oro en el Théâtre du Châtelet unos años después. Pero el fútbol tenía otros planes para João Félix. Su destino era otro: hacer historia como uno de los jugadores que más dinero han movido en la historia del deporte.
Joao Félix, con el trofeo de Golden Boy 2019 / Atlético de Madrid
El mejor João Félix fue el del Benfica. El que enamoró a Europa a las órdenes de Bruno Lage, actuando como un mediapunta clásico. Un ‘10’ de los de toda la vida, aunque llevase el ‘79’ a la espalda. Jugaba como si acumulase cientos de partidos en la élite, con una naturalidad pasmosa, mientras su cara de niño lo delataba.
"Le hubiera dicho al presidente que lo vendiera más caro"
Las palabras de su técnico resumen bien el momento: João Félix era oro puro. Estaba listo para comerse el mundo. Una sola temporada en el primer equipo bastó para convencer a los gigantes de Europa. Joao Félix era talento en estado puro: detalles técnicos, visión, último pase, golpeo, conducción...
Joao Félix, durante un partido con el Benfica / Benfica
El Atlético de Madrid consideró que él debía ser el futuro del equipo. Un mal movimiento por parte de lo colchoneros, que no supieron leer que el jugador no encajaba en el esquema de su entrenador, Diego Simeone. La cifra que pagaron al Benfica marea a cualquiera.
ESTRELLADO EN EL ATLETI
La presión de su desorbitado precio y el estilo de juego de Diego Simeone, tan físico y defensivo, erosionaron poco a poco a un futbolista que necesitaba libertad, balón y librarse de algunas tareas defensivas. João no era un guerrillero, era un artista. Y en un equipo donde se premia el sacrificio por encima de la inspiración, nunca pudo desplegar su magia con continuidad.
Joao Félix, durante su presentación con el Atlético de Madrid / Agencias
Su fútbol era antagónico al del Atlético. Aunque dejó algunas noches memorables en el Metropolitano, fueron episodios aislados, nunca una constante. João Félix estaba fallando en su gran misión: ser el heredero de Antoine Griezmann. Y ese peso le empezó a castigar por dentro.
"En Portugal juego con más libertad"
En tres temporadas y media como colchonero, no logró superar nunca los diez goles en liga. Las lesiones, los cambios de posición y las suplencias minaron su confianza. Su lenguaje corporal hablaba por él: frustración, desgana y distancia emocional con el equipo. La relación con el club se fue deteriorando hasta romperse del todo. También con Simeone, que en más de una ocasión lo expuso públicamente.
Joao Félix se lamenta durante un partico con el Atlético de Madrid / Agencias
El peor punto llegó en enero de 2023, cuando el desgaste era ya insostenible. El Atlético necesitaba pasar página. João también. Por ello pidió salir del club. La cesión al Chelsea fue la única salida viable para ambos.
LUCES Y SOMBRAS EN EL CHELSEA
La cesión al club londinense enviaba un mensaje contundente. El Atlético de Madrid quería quitárselo de encima, pero también recuperar parte de los 127,20 millones de euros invertidos en su fichaje. João Félix, mientras tanto, comenzaba a encadenar cesiones con la esperanza de que algún club apostara definitivamente por él.
Joao Félix, en su presentación con el Chelsea / Agencias
Stamford Bridge se presentaba como la primera estación en esa nueva etapa futbolística. Seis meses para demostrar de qué pasta estaba hecho. Su debut fue un fiel reflejo de su irregularidad: gran inicio, algunos destellos técnicos y una expulsión directa por una entrada imprudente que lo dejó fuera de combate.
Joao Félix, en el momento de la entrada a Tete que le costó la roja en su debut con el Chelsea / Agencias
A partir de ahí, el portugués alternó partidos brillantes con otros insulsos, incapaz de asentarse o liderar a un Chelsea que navegaba sin rumbo.
Joao Félix, durante su primera etapa en Stamford Bridge / Agencias
El club londinense, pese a ver chispazos de talento, no cayó en la tentación. No ejerció la opción de compra, y João volvió a Madrid con la misma incertidumbre con la que se fue. Ni él quería seguir en el Atlético, ni el Atlético sabía ya qué hacer con él. Por lo menos, ya habían recuperado 11 'kilos' con su cesión al Chelsea.
EL BARÇA, UN SUEÑO CUMPLIDO
El problema volvió a resolverse con otra cesión, esta vez, al Barcelona. Un sueño cumplido para un João Félix que había reconocido en una entrevista que ese era su gran deseo desde pequeño.
Joao Félix, en su presentación con el Barça / Agencias
En lo deportivo, volvió a ofrecer su versión más desconcertante: combinó partidos ilusionantes —casualmente, dos ante el Atlético de Madrid— con actuaciones insípidas que volvieron a dejar dudas.
Joao Félix, después de marcar un gol contra el Atlético de Madrid en el Metropolitano / Agencias
Xavi Hernández, sabedor del talento que atesora, quiso hacer justo lo contrario que Simeone. En el Atlético, João vivía aislado en zonas de peligro, pasaba demasiado tiempo sin tocar el balón y no tenía libertad de movimientos, una condena para su principal virtud: la creatividad.
En el Barça, el técnico culé trató de activarlo entre líneas, en la parte alta de su famoso cuadrado, perfilado a la izquierda, para acercarlo al área y aprovechar su disparo y visión de juego.
Joao Félix, durante un partido con el Barça / Agencias
Durante algunos tramos de la temporada, João respondió. Mostró esa versión brillante que le acompaña a ráfagas, pero, como de costumbre, se quedó corto en regularidad.
"Quiero quedarme en el Barça"
Intentó quedarse, incluso rebajándose el salario para facilitar su fichaje, pero el Fair Play financiero acabó enterrando cualquier esperanza. Tocaba, otra vez, hacer las maletas rumbo a Madrid.
UNA VENTA MILAGROSA
Tras una primera cesión con sabor agridulce, el club londinense sorprendió al mundo y apostó por João Félix como fichaje definitivo, a cambio de 52 millones de euros, convencido de que, con estabilidad y un entorno más favorable, el talento acabaría por imponerse. Quien sabe si su rendimiento en el Barça fue el empujón que necesitaban en Stamford Bridge.
Joao Félix, presentado como fichaje permanente del Chelsea / Agencias
El Atlético, encantado de soltar lastre, cerró la operación sin mirar demasiado atrás: se deshacía de un jugador que nunca terminó de encajar y recuperaba parte de su inversión.
"Después de dos cesiones, necesitaba quedarme en un sitio fijo”
En su segunda etapa en Stamford Bridge, el portugués llegó con un rol más claro y con la idea de cerrar bocas. Con más minutos, más protagonismo y un contexto menos caótico, João empezó a soltarse. Aparecía más entre líneas, combinaba con naturalidad y, sobre todo, parecía más conectado con el equipo.
Joao Félix, durante su última aventura en Stamford Bridge / Agencias
Sin embargo, los fantasmas de siempre no tardaron en asomar. El Chelsea empezó a dudar, quedó relegado al banquillo y su nombre empezó a vincularse con distintos clubes de Europa. De nuevo, tenía que salir cedido para ganarse jugar.
MILÁN: LA ÚLTIMA BALA
Tras medio año a la sombra en Londres, Sergio Conceição le abrió una puerta en Milán. Todo o nada. João Félix aterrizaba en lo que parecía su destino ideal: un equipo que jugaba con mediapuntas y un entrenador centrado en hacerle brillar. El Milan pagó 5,5 millones de euros por seis meses de su fútbol, convencido de que allí, por fin, podría explotar.
Joao Félix, presentado con el AC Milan / AC Milan
No había funcionado con Simeone, con quien mantuvo una relación más que complicada. Tampoco con Frank Lampard ni con Graham Potter. Con Xavi Hernández fue de más a menos, y con Enzo Maresca nunca llegó a ser importante. Conceição, con quien mantenía una relación cercana tras coincidir con su hijo Rodrigo en el Benfica B, quería romper ese patrón.
Joao Félix y Sérgio Conceiçao se saludan tras un partido del AC Milan / EFE
Pero el técnico luso también tiene carácter, y choca con facilidad con los jugadores que no se entregan al cien por cien. Y eso fue justo lo que ocurrió. Cuando la magia de João no apareció, quedó en evidencia su falta de trabajo en las tareas menos vistosas. Y eso, en el manual de Conceição, se paga caro.
"Se mueve en zonas que no debería..."
De vuelta a Londres y con contrato hasta 2030, el Chelsea volvió a activar el plan de salida. Esta vez, con la esperanza de que algún club saudí aliviara el peso de una inversión que ya nadie sabe cómo recuperar.
MOMENTO AL NASSR
San Siro era el último tren. Un equipo grande, en el que aparentemente encajaba, y un entrenador comprometido con la causa. Incluso el club rossonero incluyó una opción de compra por si lo petaba... pero el resultado fue el de siempre.
Joao Félix, en su presentación con el Al Nassr / Al Nassr
Tras volver de la cesión, el Chelsea ha conseguido hacer caja con él para remediar un overbooking impresionante, y también un fichaje desastroso: 50 millones de euros (30 fijos y 20 en variables) ha pagado el Al Nassr para alejarlo del fútbol europeo a los 25 años.
Félix será uno de los futbolistas mejor pagados del mundo, cobrando 70 millones de euros repartidos en dos temporadas (35 por curso). Ahora, está claro que el Menino se baña en Ouro. ¿Pero a qué precio?
Joao Félix, durante un entrenamiento con el Al Nassr / Al Nassr
Cambiar de casa, de cultura y de ambiente. Bajar varios escalones competitivos y mediáticos, un año antes de un Mundial en el que Portugal presenta candidatura a algo grande... Y con el riesgo añadido de que, en dos temporadas, cuando tenga 27 años, las puertas de los grandes de Europa estén definitivamente cerradas.
Eso sí, por lo menos, João ya es historia del fútbol. Solo tres futbolistas han movido más dinero que él en traspasos. Y todo apunta a que puede superarlos en un futuro no muy lejano.
JOAO FÉLIX, EN EL TOP 4
NEYMAR
El atacante brasileño, actualmente en el Santos a sus 33 años, ha movido 400 millones de euros en tres fichajes.
El del Barcelona al PSG por 200 'kilos' el verano de 2017 cambió la historia del fútbol.
LUKAKU
El delantero belga, actualmente en el Nápoles a sus 32 años, ha movido 369,22 millones de euros en nueve traspasos.
El del Inter de MIlán al Chelsea por 113 millones de euros en 2021, el más impactante.
RONALDO
El astro portugués sigue celebrando goles en Arabia Saudí. Con 40 años, persigue su gran objetivo, los 1.000 goles, vistiendo la camiseta del Al Nassr. En su dilatada carrera ha movido 247 millones de euros en cinco fichajes.
El del Real Madrid a la Juventus por 117 'kilos' el verano de 2018 fue el más importante a nivel económico.
JOAO FÉLIX
El mediapunta luso, que será compañero de Cristiano Ronaldo en el Al Nassr, se ha instalado en el top 4 después de que los saudís pagasen 50 millones de euros por él. Con solo 25 años, apunta a poder escalar, como mínimo, una posición más. Hasta la fecha, ha movido 245,7 millones de euros.
El del Benfica al Atlético de Madrid, el primer movimiento en su carrera, fue el más chocante: 127,20 millones de euros pagaron por él los colchoneros el verano de 2019.
