Sobre(vivir) al Barça

Antes y después del traslado del Barça a Montjuic

El exilio del Barça a Montjuïc, hasta que finalicen las obras del nuevo Camp Nou, ha provocado un antes y un después en el entorno tanto del templo del barcelonismo como de su nueva casa temporal.

Uno de los despistes verbales más celebrados de Josep Lluís Núñez esconde una verdad irrefutable entre la relación del Barça con la población que le vio nacer: “Esta ciudad olímpica, esta ciudad que lleva el nombre de nuestro club”. El ex presidente reaccionó rápido y añadió “o que nosotros llevamos el nombre de la ciudad”, pero ya no pudo evitar que esta frase pasara a formar parte de su colección irrepetible de expresiones.

En el fondo, quien dirigió la entidad durante veintidós años el Futbol Club Barcelona no iba tan desencaminado porque no existe mejor embajador ni, por supuesto, más poderoso para la capital de Catalunya que el conjunto blaugrana, hoy inmerso en una transformación que, gracias al nuevo Camp Nou, debe llevarle a un nuevo escenario a todos los niveles. El Barça es tan grande que, directa o indirectamente, su día a día no solo afecta a sus socios, aficionados o, por supuesto, a quienes lo viven desde dentro, sino también al conjunto de la Ciudad Condal y a sus habitantes.

Casa Pin, templo de las previas de los partidos del Barça en el Camp Nou

Casa Pin, templo de las previas de los partidos del Barça en el Camp Nou

El traslado temporal al Estadi Olímpic Lluís Companys, que se está alargando más de lo previsto, ha transformado en cierta manera el barrio que acoge las viejas instalaciones, Les Corts, cuya actividad diaria es ingente por las obras que se están llevando a cabo. El trabajo de los operarios provoca algunos problemas en el entorno del estadio, aunque también ha sido una frenada en seco para muchos de los comercios que se beneficiaban de la llegada de miles de personas los días de partido. La falda de Montjuïc es ahora quien recibe a esos visitantes puntuales, repercutiendo en la actividad comercial.

SPORT ha recogido el testimonio de vecinos, comerciantes, propietarios y hosteleros de ambos escenarios para explicar diferentes puntos de vista alrededor de la influencia que un gigante como el Barça acaba ejerciendo en la vida de tantas personas

Cómo ha cambiado el entorno del Camp Nou

Lluís Sabatés

Propietario de 'Casa Pin'

Lluís lleva el Barça en la sangre y son ya muchas décadas de activismo barcelonista como socio y aficionado. Miembro de la asociación Seguiment FCB y de la PB Anguera, desde hace algunos meses es uno de los cuatro propietarios de Casa Pin, un templo culé situado en la Travessera de Les Corts, con vistas únicas al Camp Nou.

“Es la cerveza, encontrarse con gente a la que solo ves cuando juega el Barça, gracias al fútbol”
Lluís Sabatés (Casa Pin)

El bar es el centro neurálgico de “la cultura de la previa”, como él mismo define a las reuniones de seguidores antes de cada partido: “Es la cerveza, encontrarse con gente a la que solo ves cuando juega el Barça, gracias al fútbol”. Sabatés adquirió el local “antes de que empezasen las obras porque no queríamos que pasara a manos de alguien que no tiene este vínculo emocional con el club. Esto no va de personas, sino de conceptos y de evitar la pérdida de esos valores, de los símbolos que han identificado el fútbol, la ciudad…”.

Casa Pin le cuesta dinero cada mes, pero no dudó ni un segundo en mantener su esencia a la espera del esperado regreso: “El famoso día del Eintracht nosotros no vendimos cerveza a los alemanes, si querían cerveza, que se vayan a otro bar. Lo nuestro no es un negocio de rendimiento económico, sino un negocio de rendimiento emocional. Si ganamos dinero es como consecuencia, no como causa, la causa es el barcelonismo”, explica, convencido de su decisión porque “defendemos el concepto de la previa.

"Si no hay Barça estamos muertos; es una ruina"
Lluís Sabatés (Casa Pin)

"Este bar es un bar pensado por y para el barcelonismo, no hacemos más que previas y post partidos, no hacemos menús, no abrimos por la tarde ni los fines de semana”. Gracias a Lluís y a sus socios, cuando el Barça vuelva a casa, Casa Pin seguirá siendo su fiel vecino.

Lluís Sabatés, uno de los propietarios de Casa Pin

Lluís Sabatés, uno de los propietarios de Casa Pin

Lluís Soler

Propietario de 'Bayo'

A pocos metros y en la misma acera que Casa Pin, Bayo es otra de esas visitas imprescindibles si el objetivo es sumergirse en el auténtico ambiente barcelonista los días de partido. Al contrario que sus vecinos, aquí también se sirven comidas. Lluís Soler reconoce detrás de la barra que “hemos aguantado bien, pero se ha ido el extra de los días de partido, la facturación ha bajado y tiras de menos personal”. Explica que “el ambiente que se generaba aquí era increíble, con 80.000 o 90.000 personas alrededor del Camp Nou. Eso se ha perdido, aunque siguen viniendo vecinos, trabajadores…”.

"Hemos aguantado bien, pero se ha ido el extra de los días de partido"
Lluís Soler, propietario de Bayo

En su caso no solo lo sufren cuando juega el Barça, sino a diario: “Se nota mucho la falta de turismo, también a raíz de la pandemia”. Bayo aguanta y su presencia está garantizada cuando el equipo regrese a Les Corts, pero comenta que “aunque siempre ha habido traspasos en la zona, desde que se cerró el campo, muchos más, sobre todo de nuevos propietarios extranjeros”.

Pone como ejemplo otro de los establecimientos más populares en las previas, La Granja de Les Corts, regentado desde hace ya cierto tiempo por una familia de origen chino.

Lluís Soler (Bayo)

Lluís Soler (Bayo)

Carlos Matellán

Vecino de Les Corts

Vive a pocos metros del Camp Nou, en la calle paralela por debajo de Travessera de Les Corts, y se dedica a la hostelería, aunque en un restaurante cercano a plaza Catalunya.

Le encanta cocinar arroces y compartirlos con amigos, algo que los días de partido era imposible: “Nadie quería venir a casa cuando jugaba el Barça por el tráfico, el aparcamiento… Así que siempre tenía que desplazarme yo, pero claro entonces las colas me las chupaba yo”, explica, resignado al hecho de que en poco tiempo regresará el fútbol en el barrio y “volveremos a la misma vida de antes”.

"Nadie quería venir a casa cuando jugaba el Barça por el tráfico, el aparcamiento..."
Carlos Matellán, vecino de Les Corts

Los días de Champions eran los peores: “Todo cambia, literalmente cambia todo, bajas a la calle y habrá ruido, gente borracha por todos lados…”, recuerda con un gesto serio. De hecho, el tema de las obras y sus inconvenientes no es algo que le moleste especialmente.

Matellán, eso sí, entiende que muchos comercios han sufrido: “Sobre todo la hostelería, antes había algún bar para hacer un bocadillo, ahora solo se abren panaderías de esas de congelados. Sé que los bares han bajado muchísimo la facturación porque dependían del fútbol y ahora no lo tienen”, asegura, solidarizándose con un gremio que conoce a la perfección

Carlos Matellán, vecino de Les Corts

Carlos Matellán, vecino de Les Corts

Cómo ha cambiado el entorno en Montjuïc

Sonia Canal

Propietaria de 'El Racó de Montjuïc'

Regenta, junto a su padre, un bar centenario, en la calle de la Font Honrada, en la falda de la montaña que acoge el Estadi Olímpic. Hace nueve años que se dedican a cuidar del cliente y mantienen el espíritu de la bodega que un día fue el local.

Es la otra cara de la moneda, aunque en su caso ya estaban acostumbrados a la presencia de muchísima gente: “Ahora miramos cuándo juega el Barça, antes no lo hacíamos, pero sí estamos pendientes de todos los conciertos, sobre todo de los que se celebran en el campo porque son los que más personas atraen”, explica.

"Ahora miramos cuándo juega el Barça, antes no lo hacíamos"
Sonia Canal (El Racó de Montjuïc)

Imagen del interior del 'Racó de Montjuïc'

Imagen del interior del 'Racó de Montjuïc'

Sonia no está demasiado preocupada por el regreso del equipo blaugrana al Camp Nou, aunque sí reconoce que “se nota cuando hay partido, claro”. Eso sí, comenta que el perfil de visitantes al barrio no es el mismo cuando hay conciertos que cuando hay fútbol, aunque, en el fondo, las necesidades acaban siendo las mismas y tanto ella como su padre les reciben con una sonrisa y siempre dispuestos a servirles con la hospitalidad de quien siente pasión por su oficio.

Patricia

Bar Dalias

Este pequeño bar está situado en la calle Lleida, una de las vías por las que más gente llega al Estadi Olímpic, así que su localización para recibir a los miles de visitantes que acuden para ver al Barça es perfecta.

Su propietaria, colombiana, está encantada con el traslado del equipo blaugrana al barrio y no ha dudado en decorar el exterior del local y su interior con banderas del club, consciente del ambiente que se genera los días de partido: “Ojalá que todavía no se vayan porque el negocio ha subido en ventas”, explica, consciente de que cuando el Barça regrese a casa “lo notaremos mucho, seguro”.

"Ojalá que el Barça no se vaya todavía porque el negocio ha subido en ventas"
Propietaria del Bar Dalias

Y es que no solo está encantada con la facturación, sino también con el ambiente de las previas: “Nunca ha habido ni un solo problema, ni siquiera con personas del equipo rival, no pasa nada, no ha habido conflictos ni peleas, nada de nada”. Las banderas, cuando el Barça deje el barrio, seguirán colgadas en señal de agradecimiento.

Patricia, en el interior de su negocio

Patricia, en el interior de su negocio

Islam Nusrat

Supermercado Nusrat

Es uno de los muchísimos supermercados regentados por paquistaníes que viven en Barcelona, justo al lado del Bar Dalias, también en la calle Lleida.

Su propietario atiende muy amable a SPORT para explicar que la llegada del Barça al barrio ha sido como ganar un premio en la lotería: “Hay que recargar las neveras los días de partido porque compran mucha cerveza”, asegura satisfecho sobre las hordas de aficionados que pasan por su local los días de partidos. “No me gusta el fútbol”, reconoce, “pero intento saber cuándo juega el Barça” para estar preparado. Nusrat comenta que “antes de que jugaran aquí la cosa iba bien, normal, pero ahora mucho mejor”.

"Hay que recargar las neveras los días de partido porque compran mucha cerveza"
Islam Nusrat (Supermercado Nusrat)

Por eso, como sus vecinos del Dalias, preferiría que el equipo siguiera jugando en Montjuïc. Pese a ello, tampoco está muy preocupado: “El horario no cambia, sigo abriendo igual las mismas horas y cada día”. En su caso, los días de conciertos “también vendo más, pero no tanto como el día de fútbol, viene más gente”. Nusrat ofrece un servicio a sus clientes impagable, siempre dispuesto a atender a quien entra en su supermercado con una sonrisa.

Islam, en el exterior de su establecimiento

Islam, en el exterior de su establecimiento