¿Tus primeras zapatillas de ciclismo? Claves para elegir bien

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¿Estás pensando en comprar tus primeras zapatillas de ciclismo y no sabes cuáles elegir? No te preocupes, estás en el sitio adecuado. En este artículo te daremos algunos consejos y claves para elegir bien unas zapatillas para montar en bicicleta. Y es que no se trata una elección cualquiera. Si quieres evitar molestias, ir cómodo y disfrutar encima de la bicicleta, y tomar una decisión con un mínimo conocimiento, toma nota.

A priori puede parecer sencillo, pero tiene su miga porque entran múltiples factores en juego en función de las necesidades de cada ciclista. No es lo mismo una zapatilla de carretera que de Mountain Bike. Como tampoco es lo mismo una de gama alta que una de gama más baja. Así pues, hay distintos aspectos que se deben considerar antes de decantarse por un modelo u otro.

Consejos y claves para elegir bien las zapatillas de ciclismo

La talla

Puede parecer una obviedad, pero escoger la talla adecuada de una zapatilla es fundamental, básico, clave, necesario – dilo como quieras – para ir cómodos y poder rendir encima de la bicicleta. No hay nada peor que sufrir molestias e ir incomodo por culpa de una mala elección de zapatillas.  

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Para elegir bien la talla, lo primero que debemos hacer es tomar las medidas de nuestro pie en centímetros, tanto de largo como también de ancho. Para hacerlo es muy sencillo: nos colocamos de pie encima de una hoja de papel blanco, con el talón tocando en una pared y bien erguidos, y dibujamos el contorno del pie. Después, con un metro, medimos la distancia y ya tenemos las medidas.

La zapatilla no nos tiene que apretar. La tendencia es que el pie se pueda desplazar un poco hacia abajo, por lo que es ideal que nos sobre un poco de espacio en la puntera. Medio número o un número más grande del que utilizamos normalmente en calzado de calle sería lo ideal.

Esto también nos permitirá adaptarnos a las distintas épocas del año. En verano es normal que el pie se hinche algo con el calor, mientras que en invierno puede encogerse pero el uso de calcetines más gruesos lo puede compensar. Los ciclistas más experimentados, de hecho, tienen un calzado para verano y otro para invierno. 

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Modalidad de ciclismo

Otro punto clave, junto a la talla, es la modalidad de ciclismo que practicas. No tienen nada que ver unas zapatillas de ciclismo de carretera que unas de MTB. Las necesidades son completamente distintas, por lo que el diseño se adapta.

Las zapatillas de carretera son mucho más rígidas tanto en la parte superior como en la suela. Tiene una explicación: están pensadas solo para pedalear. En el ciclismo de carretera, como menos pongamos el pie ene el suelo, mejor. Además, como más rígidas, menos potencia perderemos. También son las que tienen un anclaje superior.

Las zapatillas de MTB son menos rígidas. Están algo más acolchadas y reforzadas por los posibles golpes que podamos sufrir con piedras, ramas… y están más pensadas para poder andar. Y es que en Mountain Bike, de forma puntual, nos puede tocar poner el pie en el suelo según el sendero por el que rodemos. La suela también es diferente: tiene algunos tacos, por lo que acabamos de comentar.

Las zapatillas para pedales con plataforma, pensadas para modalidades como el enduro o el descenso, son más anchas y cómodas porque la potencia no es tan importante. Aquí lo que importa es la movilidad y la libertad del pie, por lo que se parecen más a zapatillas de deporte más convencionales. De hecho, pueden recordar a las que usan los patinadores o skaters.

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Tipo de cierre

Otro de los puntos a tener en cuenta para elegir bien tus primeras zapatillas de ciclismo es el cierre que llevan. Es decir, de qué forma podemos ajustar y apretar el calzado a nuestros pies. Principalmente, existen tres tipos:

Velcro

El sistema Velcro es uno de los más económicos y funcionales. Es el sistema de “toda la vida” que consiste en ajustar la zapatilla mediante unas tiras. Es sencillo y rápido de utilizar pero el principal problema es que con el tiempo se desgasta y pierde las propiedades que tenía, con lo que es más complicado ajustar.

BOA

Es, seguramente, el mejor sistema hasta la fecha. Un sistema que ha revolucionado el mercado y que cada vez incorporan más zapatillas. ¿Cómo funciona? Con un cierre milimétrico y con un dial de plástico. El dial permite roscar un hilo de nylon o de acero, lo que ajusta la zapatilla con gran precisión. Es muy sencillo y rápido de utilizar, incluso más que el Velcro. El sistema BOA, además, permite girar la ruedecilla en los dos sentidos, para aflojar o apretar. 

El cierre BOA ha revolucionado las zapatillas – Foto: L. Van Tasm
Cordones

El más clásico, pero que siguen utilizando muchos ciclistas profesionales. Sin ir más lejos, el propio Tadej Pogacar. Funciona como cualquier zapatilla convencional. Es más laborioso de cerrar, especialmente en medio de una salida, pero puede dar un ajuste más uniforme.

Mixtos

Y después encontramos los cierres que combinan los tres anteriores que acabamos de ver. Normalmente, pueden ser Velcro y BOA, por ejemplo. O cordones y Velcro. 

Materiales de fabricación

Los materiales de fabricación, como en cualquier otro aspecto del ciclismo o de cualquier material técnico de deporte, también se deben considerar a la hora de adquirir unas zapatillas de ciclismo. En este caso, nos tenemos que fijar bien en dos puntos de la zapatilla: la suela y el upper o parte superior.

Suela

La suela es lo que normalmente marca más diferencias, en relación a la gama y a la modalidad. Esta parte de la zapatilla será la determinará en mayor medida la rigidez y la dureza, que en el caso del ciclismo de carretera ya hemos comentado que es más importante para no perder potencia en el pedaleo. En función de la marca, hay escalas de rigidez adaptadas a todos los tipos de ciclistas: desde los más aficionados a los más profesionales.

Los materiales más comunes de las suelas son plásticos, nylon y también la fibra de carbono. Este último, por ejemplo, es el más ligero y rígido, pero también el más caro. Por lo que, a la hora de comprar una zapatilla, debemos considerar si nos compensa hacer una mayor inversión o decantarnos por un modelo mixto.

Es importante prestarle atención a la suela porque, al final, es la parte que estará en contacto con los pedales y con la bicicleta.

El upper

El upper está formado por la parte superior de la zapatilla y, en muchas ocasiones, está influido por el tipo de suela que lleva. En este caso, es importante tener en cuenta que sea transpirable para que no se acumule el sudor, que se adapte bien a tu pie, tanto a lo largo como a lo ancho, y que no se de a la hora de pedalear. 

En el caso del MTB, también será interesante que cuente con alguna protección extra en la parte de la puntera y del talón. 

Normalmente, el upper está fabricado con materiales sintéticos o a veces con piel. Y, en función de la gama, incluyen una cubierta de malla para facilitar la ventilación o bien agujeros pequeños de ventilación.

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BICIO
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