¿Por qué me duele el pie al montar en bicicleta?

¡Hola amig@s! En este post vamos a entrar a valorar las diferentes dolencias que pueden originarse en nuestros pies cuándo nos subimos a la bicicleta, y el porqué de ellas. Una dolencia que afecta a miles de ciclistas y que resulta especialmente molesta conforme se intensifican las horas de entrenamiento. Toma nota porque nuestra intención no es otra que acabar con el dolor de pies.

Todos hemos disfrutado de un agradable paseo o ¿sano? pique con los colegas en bicicleta para hacer una ruta. Pero a veces a causa de factores externos hemos podido sufrir algún contratiempo, como puede ser una caída a causa del terreno, unos arañazos con la maleza o un dolor de culete debido al sillín. Pero, hay ocasiones en las que sin saber porqué se presenta malestar por factores intrínsecos al propio deporte y sus elementos, siendo los pies uno de los principales afectados.

La correcta elección de la zapatilla es una de las decisiones más importantes a largo plazo para un ciclista

¿Qué tipo de dolor en el pie  podemos presentar al montar en bicicleta?

Aquí tenéis el top 3 de los dolores o molestias que suelen ser más frecuentes al subirnos a una bicicleta y empezar a practicar ciclismo. Analizamos también  las potenciales causas:

Dolor por presión:

Suele ser la principal de las dolencias que aparecen cuando permanecemos demasiado tiempo subidos a nuestra dos ruedas, pudiendo estar asociada a distintos factores:

  1. Calzado demasiado blando: si la suela de nuestra zapatilla no tiene la suficiente consistencia para soportar el continuo pedaleo, cuando llevemos un rato montados observaremos que el pedal o la cala comenzará a clavarse llegando a ser incapacitante. Es horroroso!
  2. Calzado demasiado rígido: si un calzado blando puede causar problemas, uno demasiado rígido llega a ser igual de perjudicial, ya que las estructuras óseas golpearán sobre duro causando dolor. En este sentido te recomiendo que valores seriamente la posibilidad de dar un paso atrás en cuanto a calidad de producto se refiere. Las zapatillas para ciclismo de carbono son las tope de gama, pero en ocasiones, el principal problema a la hora de originar ese dolor por presión. La suela es terriblemente rígida y apenas admite movimiento. Tal vez una composición mixta seria la mejor opción. En verano es cuando el pie acostumbra a sufrir más en este aspecto.
  3. Cala mal situada: durante el pedaleo nuestro metatarso será el encargado de impulsar la fuerza de compresión sobre el pedal, y si la cala está en un lugar inapropiado, la grasa plantar no podrá hacer su función de protección. Así que intentar situar ésta en la zona central entre la línea que une la primera y quinta cabeza metatarsal, incluso podemos retrasarla un poquito. Resulta indispensable que si cambias de zapatillas o tienes que sustituir tus viejas calas te pases unos segundos por nuestro post “Cómo cambiar las calas de tus zapatillas”
  4. Morfología del pie: el ejemplo más claro puede ser el pie cavo, por lo que  nuestro pie contará con un arco más marcado y una verticalidad mayor en los metatarsos, siendo más común que sus cabezas se claven al imprimir fuerza en cada pedalada. Casos de retropiés y antepiés valgos o varos también pueden generar puntos de presión o sobrecargas en zonas laterales y mediales.
  5. Mala biomecánica: si una vez subidos no adoptamos una buena técnica de pedaleo o una posición incorrecta, esto podría ocasionar dolor en nuestro pie. Una de las situaciones más comunes que pueden causar esto será el incorrecto ajuste o regulación de las distintas partes de nuestra bicicleta, como puede ser entre otros la altura del sillín o la longitud de la biela, viéndonos forzados a realizar movimientos compensatorios inadecuados. Aquí jugará un factor fundamental contar con expertos en la materia que puedan detectar mediante exploración malos gestos biomecánicos, pudiendo ayudarnos realizando un ajuste de todos los elementos de la bici e incluso incorporando soportes plantares para modificar patrones erróneos del movimiento.
  6. Recorrido con mayor desnivel: todas aquellas salidas que llevemos a cabo con mayores pendientes, donde la cadencia de nuestra pedalada se verá disminuida, será normal ejercer más carga para lograr avanzar, aumentando la presión hacia el pedal y pudiendo ser más lesivo.

Hormigueo o Parestesias:

Como ya hablamos en anteriores posts, las parestesias o entumecimientos vendrán causados por la compresión de nuestros nervios o la restricción del  flujo sanguíneo (también en las manos),  principalmente originado por tres causas:

  1. Calzado de horma estrecha y pies anchos: si a la hora de ir a comprar nos decantamos por un corte más pequeño, ya os puedo asegurar que será una mala elección y más si nuestro pie tiene unas dimensiones demasiado grandes. Elegid de manera sensata y no os dejéis seducir únicamente por el diseño. En este sentido, es cierto que antes de comprar una zapatilla para ciclismo siempre recomendamos testearla previamente.
La anchura del pie asi como la horma de la zapatilla son puntos a tener muy en cuenta
  1. Calcetín grueso: si nuestro calzado tiene unas dimensiones correctas pero nuestro calcetín es demasiado gordo, nos puede ocurrir ¾ de lo mismo, apareciendo adormecimiento de algunas zonas del pie.
  2. Dilatación del pie: otro factor en el que normalmente no solemos pensar (sobre todo los iniciados), es que el calor generará que los tejidos cojan mayor volumen, pudiendo volver a tener síntomas causados por la compresión. Esto es posible que nos ocurra con mayor frecuencia en temporada veraniega y tras largo rodaje en la bici. La mala hidratación también podria condicionar este aspecto.

Fricción o Roce:

Cuando esto se produce, pueden surgir ampollas y pequeñas lesiones que nos complicarán cada vez más el recorrido, llegando a tener que parar, y eso a 40km de casa y sin el coche escoba no mola. Aquí los principales causantes:

  1. Calzado demasiado holgado: si por el contrario, a la hora de comprar una zapatilla nos decantamos por algo demasiado amplio, el pequeño bailoteo que puede tener el pie dentro, hará que nos genere estas heridas
  2. Costuras o relieves: si el calzado tiene un diseño que se adapta mal a la forma de nuestro pie, o por el contrario, alguna de sus partes está mal rematada, éstas podrán comenzar a hacernos el trayecto demasiado largo.
  3. Materiales: la humedad suele ser uno de los mayores culpables de la creación de ampollas. Para ello deberemos optar por materiales de calidad en nuestra zapatilla y calcetín, contando con buenas capacidades de liberación y evacuación del sudor. La capacidad de transpirar será nuestra aliada.
Zapatilla con zonas de Lycra para mejor ventilación.

Bueno amig@s ciclistas, teniendo en cuenta todos estos consejos, la práctica de vuestra afición se convertirá en un paseo más liviano, pudiendo aseguraros que ¡todo irá sobre ruedas! Si todavía tienes algún tipo de dolor o molestia en el pie, no dudes en hacernos llegar tu comentario. Te ayudaremos encantados!

¡Salud, piñones y Km!

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Publicado por
Alfonso Martinez Nova

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