Los frenos de Pogacar. Disco para la galería y zapata para los días clave

Pasan los años y sigue sin llegar el ciclista que sea capaz de ganar un Tour de Francia con frenos de disco. Al menos de una forma íntegra y es que, aunque Tadej Pogacar haya llevado frenos de disco durante buena parte de las 3 semanas, lo cierto es que en las etapas más duras de los Pirineos lo hemos visto montando el tradicional freno de zapata.

Todo un golpe de efecto para las grandes marcas de bicicletas que comercialmente siguen queriendo meter el freno de disco con calzador.

El dato es estremecedor y la estadística, casualidad o no, habla por sí sola. Ningún ciclista ha ganado todavía una gran vuelta con frenos de disco. Ni el Giro de Italia, ni el Tour de Francia ni la Vuelta a España pueden presumir de tener en su palmarés a un ciclista que haya utilizado los discos en todas las etapas. ¿Curioso verdad?

Pues el dominio de UAE, Ineos y Jumbo Visma, o lo que es lo mismo, el dominio de Colnago, Pinarello y Bianchi (hasta este año) ha impedido que las marcas de bicicletas pudieran lucir el titular comercial que llevan años preparando.

Roglic, Bernal, Pogacar y Tao Geoghegan Hart se han encargado los últimos dos años de fastidiar la fiesta a los defensores de los frenos de disco.

Evidentemente parece cuestión de meses que esta estadística se rompa y tal vez en la Vuelta a España de este mismo año tengamos que anunciar un hito histórico para este deporte.

Que los frenos de disco se terminarán imponiendo parece una evidencia. La resistencia de los que defienden los frenos de zapata es cada vez menor y ante la insistencia comercial de las marcas, parece imposible frenar lo que más pronto que tarde terminará llegando.

Ningún ciclista ha ganado todavía una gran vuelta con frenos de disco

Desgraciadamente los ciclistas apenas tenemos elección y es que la mayoría de fabricantes ya no ofrecen en sus catálogos bicicletas con freno tradicional.

Al margen de las razones técnicas y los pros y contras de los frenos de disco, no se puede obviar lo que es una realidad. A las marcas les interesa vender discos ya que las bicicletas con este sistema se han encarecido fácilmente más de 800 euros.

Cuestión de prioridades

Pero una cosa es el mundo del cicloturismo y otro completamente distinto el del profesionalismo.

En un Tour de Francia lo que se prioriza es el rendimiento deportivo y aunque las estructuras y los propios corredores están constantemente presionados por llevar según qué productos, no cabe ninguna duda de que lo que realmente importa a los mejores equipos del mundo es ganar el maillot amarillo.

A Tadej Pogacar lo hemos visto montando una Colnago con freno convencional

Ineos y UAE, los dos equipos con mayor presupuesto del World Tour, han demostrado en más de una ocasión tener muy claras sus prioridades y a diferencia de otras estructuras, no juran fidelidad a ningún proveedor/patrocinador de material.

Los frenos son el claro ejemplo de ello. Egan Bernal ganó el pasado Giro de Italia equipado una vez más con una Pinarello Dogma con freno de zapata y Tadej Pogacar ha ganado el Tour de Francia de este año moviéndose entre los discos y las zapatas.

Creo que a estas alturas nadie duda de que los frenos de disco frenan mejor en mojado y de que permiten apurar mejor la frenada, pero lo que sigue generando debate es el tema del peso y el montaje.

La UCI sigue estipulando en 6,8kg el peso mínimo de una bicicleta de competición. ¿Entonces qué sentido tiene que los ciclistas pasen hambre y se pesen todos los días si luego algunos modelos de bicicleta les obligan a competir con bicis por encima de los 7kg?

A principios de temporada Chris Froome ya lo dejaba claro. “Los frenos de disco todavía no están preparados” y es que el tema del peso no es el único quebradero de cabeza que sigue molestando a los mejores ciclistas del mundo.

Los roces con las pastillas del disco son, según el propio Froome, un pequeño obstáculo a nivel de rendimiento y en un mundo en el que la exigencia es máxima y los pequeños detalles marcan la diferencia no tiene lógica estar regalando vatios en cada pedalada.

Además, en varias ocasiones hemos visto por televisión la diferencia sustancial de tiempo que aparece entre cambiar una rueda convencional y una con disco.

Un simple pinchazo con disco conlleva una mayor pérdida de tiempo y esto cuando la etapa va lanzada puede marcar la diferencia entre llegar delante o detrás.

Precisamente este último ha sido uno de los grandes motivos que ha llevado a Tadej Pogacar a montar en los Pirineos una Colnago con freno de zapata.

Sacar medio minuto de diferencia a tus rivales directos requiere de un esfuerzo tremendo, mientras que una simple avería y un inoportuno cambio de rueda puede acarrear una perdida muy significativa.

Ante esta situación, y a la espera de que la tecnología mejore estos pequeños pero importantes inconvenientes, parece lógico que gente como Pogacar o todo el Ineos sigan optando en los días más importantes de la grandes vueltas por el freno de zapata.

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Publicado por
Aleix Serra

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