Categories: CicloturismoNoticias

La Gran Fondo Calella, una marcha cicloturista con aires mediterráneos

Publicidad

Calella es sinónimo de ciclismo en Catalunya. Esta localidad situada a 50 kilómetros de Barcelona, en la costa del Maresme, respira ciclismo por los cuatro costados. En los últimos años se ha convertido en una localidad icónica de inicio y llegada de etapa en La Volta a Catalunya, prueba del calendario World Tour, además de acoger también la prueba del Ironman 70.3 Barcelona. 

Así pues, no podía faltar una marcha cicloturista como la Gran Fondo Calella, que este año estrenaba localidad de salida y llegada, con dos recorridos por el Parc Natural del Montseny que no defraudaron a los participantes. Un gran domingo de ciclismo, de buen tiempo, de buen ambiente y de muchos kilómetros que tenían el premio de acabar cerca del mar.

El día empezó pronto. Antes de las ocho de la mañana ya estaba todo preparado en la línea de meta. Los participantes iban llegando bajo la mirada Joaquim ‘Purito’ Rodríguez, exciclista profesional y ahora embajador de Orbea, uno de los invitados estrella de esta Gran Fondo. También se sumó a la fiesta otro exciclista como Àngel Edo. 

Publicidad
La salida de la GF Calella – Foto: A. Fusté

Dos rutas, mismo espíritu

A las ocho en punto empezamos a pedalear. Tanto los que hacíamos la Gran Fondo, de 146 kilómetros y cerca de 2.700 metros de desnivel positivo, como los que se decantaron por la de Medio Fondo, de 102 kilómetros y 1.900 metros de desnivel. Una salida rápida, dejando atrás el mar y poniendo rumbo a la primera dificultad del día: l’Alt de Collsacreu subiendo desde Sant Pol de Mar. Un cuarta categoría para calentar motores.

Pasado este primer puerto, aún con grupos numerosos de ciclistas – cada uno a su ritmo – llegamos a Santa María de Palautordera, donde encontramos el primer avituallamiento. Necesario para cargar los bidones de agua y bebida isotónica, en un día de calor, eso sí, más soportable que en fines de semana anteriores. 

Paisajes espectaculares en la GF Calella – Foto: A. Fusté

Acto seguido, tocaba afrontar la primera gran ascensión del día: l’Alt de Collformic. 15,4 kilómetros, con un desnivel acumulado de 815 metros y con pendientes que llegaban en algún tramo al 10%. Un puerto precioso, tendido y con unas vistas al Parque Natural del Montseny espectaculares. Si no lo habéis subido nunca, apuntarlo en la lista de puertos pendientes.

Publicidad

Después de llegar a la cima, naturalmente, tocaba bajar dirección Seva, pasando por el Brull, un pueblecito en pleno Parque Natural, con la bonita iglesia románica de Sant Martí. Una bajada de algo más de 10 kilómetros para recuperar un poco las piernas. Había que reservar fuerzas para la otra gran dificultad del día: Santa Fe del Montseny, subiendo por Viladrau. 

Santa Fe del Montseny es otro de los puertos míticos cerca de Barcelona, mediante el cual puedes llegar al Turó de l’Home, que no se subía en esta marcha. También es uno de los más bonitos y tranquilos de la zona, por la vertiente que se subía. Cerca de 18 kilómetros, con 661 metros de desnivel acumulado y con rampas a mitad de puerto que llegan al 13%. Sin duda, uno de los puntos claves y más duros del recorrido. Tocaba agachar la cabeza, subir piñones y sufrir un poco, antes de disfrutar de un descenso de 25 kilómetros técnico, con mucha curva, pero con rincones espectaculares, como el hayedo que se cruza justo después de coronar. Una combinación de colores, sonidos y de luces y sombras, dignas de reportaje.

La ruta no decepcionó en la Gran Fondo Calella – Foto: A. Fusté

Parecía que la Gran Fondo estaba hecha, pero lo que muchos no sabían es que quedaba lo más duro a nivel mental (y según como llegabas de fuerzas, físico). Esa parte que uno obvia del recorrido, ese falso llano que nadie tiene en cuenta, pero que te golpea sin que te lo esperes: la aproximación a Collsacreu desde Vallgorguina. Esos 3-4 kilómetros al 2-3% de desnivel que después de 120 kilómetros en las piernas, pasan factura.

Descenso de Santa Fe del Montseny – Foto: G. Rodríguez

El premio final: el mar

Y ahora sí. Una vez superado Collsacreu y después de reponer fuerzas en el último avituallamiento, solo quedaba disfrutar. Últimos kilómetros favorables, recorriendo la costa del Maresme, con unas vistas inmejorables a la playa, con una agua azul que invitaba a bañarse. El preludio de lo que vendría después de cruzar la línea de meta y de comer un merecido plato de pasta con tomate. Bañarse en el mar y recuperar algo las piernas fue el mejor premio después de 146 kilómetros y de un día extraordinario encima de la bicicleta. Uno más para la colección.

Publicidad
Publicidad
Comparte
Publicado por
BICIO
Publicidad

Artículos recientes

Los mejores gregarios de la actualidad

Los grandes olvidados del ciclismo son los gregarios. Esos héroes que se tiran horas y…

13 junio 2022

Edge 1040 Solar, Garmin libera la bestia

Esta semana acudimos a la llamada de Garmin en La Haya, sede de su fábrica…

12 junio 2022

Carlos Verona: 50 noches durmiendo en la montaña para ser el primero

Hay pocas victorias más merecidas que la de Carlos Verona en la Dauphine. Una victoria…

12 junio 2022

Cámara hipóxica para entrenamiento ciclista: ¿son reales sus beneficios?

La cámara hipóxica ha tomado protagonismo en los últimos años, pues se le suponen beneficios…

11 junio 2022

Un ciclista da un puñetazo en la cara en pleno Dauphiné

La sexta jornada del Criterium del Dauphiné nos ha dejado una de las imágenes más…

10 junio 2022

La dieta del ciclista durante las vacaciones

Llegan los meses de vacaciones y con ellos los clásicos remordimientos de conciencia. El ciclista…

10 junio 2022