Jan Ullrich. El ciclista que ponía Nutella en el microondas para beberla como caldo.

Hablar de Jan Ullrich es hablar seguramente del mayor talento físico que nos ha dejado el ciclismo desde la época de Eddy Merckx.

Una auténtica fuerza de la naturaleza y un auténtico privilegiado a nivel genético. Los que recuerden las grandes hazañas del alemán probablemente me darán la razón. Un salvaje de los pies a la cabeza.

A los que no, les invito a ver videos suyos, como por ejemplo el de la subida a Ordino Arcalis en el Tour de 1997. Una subida que no solo le valió posteriormente para ganar su único Tour de Francia sino también para protagonizar la que a día de hoy sigue siendo considerada la subida más potente de la historia del ciclismo.

Cierto es que por entonces nos encontrábamos en la plenitud del dopaje masivo pero los cerca de 500 vatios de media que movió Ullrich, tras más de 250 kilómetros en aquella ascensión siguen siendo en términos fisiológicos la salvajada más grande de la historia de este deporte.

Aunque los cálculos estimatorios fueron realizados a posteriori no cabe ninguna duda de la sublime ascensión del alemán. Antoine Vayer, preparar físico del equipo Festina llegó a comparar esa subida con correr los 100 metros lisos en 9 segundos.

“Se llegó a comparar esa subida con correr los 100 metros lisos en 9 segundos”.

Ese año un joven alemán de apenas 23 años toco el cielo. Besó la gloria sin saber que estaba empezando a escribir su propio final.

Una superioridad incuestionable y hasta cierto punto insultante tal y como reflejan los casi 10 minutos que endosó a Richard Virenque, segundo en aquella edición.

Una edición, la de 1997, en la que el podio quedó a más de un cuarto de hora y el Top 10 a más de media hora del Kaiser.

Toda la nación era un club de fans de Ullrich. El niño mimado del país y un verdadero héroe nacional. Jan lo tenía todo. Talento, equipo, juventud, y un futuro único por delante.

Bernard Hinault, ganador de 5 Tours, llegó a decir que Jan sería capaz de ganar 10 Tours de Francia consecutivos.

Pero lo que pocos sabían o imaginaban es que el caso de Jan sería distinto. Que su cabeza no estaba tan amueblada como parecía y que en la vida de un deportista no es oro todo lo que reluce.

Jan Ullrich. Seguramente el ciclista con más talento desde Eddy Merckx

Sintiéndose el rey, empezó a tomarse ciertas libertades. Unas libertades y unos privilegios que fueron aumentando y que empezaban a vislumbrarse como incompatibles con la competición profesional.

“En sus alocados desayunos ponía un frasco de Nutella en el microondas y luego se lo bebía con una caña como si de caldo se tratase”

Fiestas hasta altas horas de la madrugada y unos festivales fuera de temporada dignos de las mejores noches en Ibiza.

Sus compañeros reconocieron haberlo visto llegar a las concentraciones de principio de temporada con hasta 10 kilos de más y con un físico propio de una persona sedentaria.

Sus compañeros reconocieron haberlo visto llegar a las concentraciones de principio de temporada con hasta 10 kilos de más

Pero Jan tenía un talento muy superior al resto y cuando se acercaban los objetivos empezaba a centrar la cabeza confiando en que eso sería suficiente.

La verdad es que a toro pasado la cosa tampoco le fue tan mal si tenemos en cuenta que según palabras de algunos ex compañeros el festival con el vino, el coqueteo con sustancias estupefacientes y la comida basura eran más que habituales.

Más de un compañero ha relatado sus alocados desayunos en los que ponía un frasco de Nutella en el microondas y luego se lo bebía con una caña como si de caldo se tratase.

El festival con el vino, el coqueteo con sustancias estupefacientes y la comida basura eran más que habituales

Con un talento tan descomunal Jan fue salvando los años con papeles más que destacados, pero su declive era una realidad. En 1998 no pudo defender el título y sucumbió ante Marco Pantani.

Posteriormente en 1999 supuestamente se lesiono antes del Tour y tuvo que “conformarse” con la victoria en la Vuelta a España. Un año en el que sin saberlo estaba empezando a forjar su circo, Lance Armstrong.

El tejano era el termino opuesto a Jan en cuanto a sacrificio y fortaleza mental se refiere. Probablemente más limitado a nivel de talento, el americano era un martillo pilón. Un tipo frío y calculador que no decaía ante ninguna circunstancia.

Tal fue así que en los años 2000 y 2001 Ullrich no pudo hacer más que aplaudir en Paris las victorias de su rival americano. Jan finalizó segundo en ambas ediciones.

A partir de aquí llegaron los verdaderos problemas. En 2002 tuvo un accidente automovilístico bajo los efectos el alcohol y su entonces compañera sentimental llegó a afirmar “que tenía problemas con el alcohol y que tenía que dejar de beber”. Además, tras una muestra sanguínea dio positivo por anfetaminas y el equipo le apartó de la plantilla. Posteriormente fue sancionado 6 meses y pasó el resto de la temporada en blanco.

En 2003 fichó por el equipo Bianchi. Un equipo que parecía haber recuperado la mejor versión del alemán y es que el Tour de 2003 fue seguramente en el que más cerca estuvo de derrotar a Armstrong.

La estructura del T-Mobile volvió a confiar en él. En aquel ciclista alemán que parecía haber dejado de lado los problemas y alcanzado un grado importante de madurez.

Un buen año en el Bianchi hacia pensar que había encontrado la madurez definitiva.

Sin embargo, la cosa no duró mucho. En 2004 y 2005 finalizó la ronda gala en el Top 5 pero lejos de su gran rival, que alzaba su séptima corona consecutiva.

Al año siguiente explotó la operación puerto, trama de dopaje liderada por el doctor Eufemiano Fuentes, y aunque Ullrich negó los rumores, la organización del Tour de Francia suspendió su participación junto a la de otros favoritos.

Un final deportivo que sin embargo no supuso el final en cuanto a polémicas e historial legal se refiere.

Sanciones, desposesión de victorias, y un sinfín de tumultuosos altercados que le llevaron entre otras situaciones a agredir a una escort de lujo en un hotel de Frankfurt.

Una historia única para un ciclista único. Jan Ullrich el ciclista que según palabras de su masajista Jef D’Hont, “En un campo sin dopaje, Ullrich los habría vencido a todos durante años”

 

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  • Todos dopados: Ulrich, Pantani, Armstrong... una época nefasta para el ciclismo en donde esas "hazañas" son una farsa...

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Aleix Serra

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