¿Cómo afrontar una prueba de larga distancia en bicicleta?

Dentro de las modas actuales del ciclismo destacan las pruebas de larga distancia. Las gran fondo están a primera orden del día y con el claro objetivo de seguir superándose, los ciclistas aficionados cada vez afrontan eventos deportivos de mayor resistencia física y mental.

Últimamente parece que pruebas de 150 kilómetros saben a poco y es que tanto en el mundo del MTB como de la carretera nos encontramos ante pruebas de gran resistencia. Algo así como los ultras del Trail Running pero aplicados al ciclismo.

Al margen de que como bien sabrás, más no siempre es mejor, parece complicado frenar el ímpetu de unos deportistas que sienten una pasión tremenda por este deporte y que tienen un hambre voraz por superarse a sí mismos.

Si estás leyendo esto es probable que tengas en mente o incluso planificada y a la vuelta de la esquina una prueba de larga distancia.

Tanto si son 200,300 como 400km creo que es relevante que prestes atención a los consejos prácticos que voy a mencionar a continuación. Todos estos “tips” están orientados a tratar de hacer más llevadera tu particular odisea.

¿Cómo preparar una prueba de larga distancia?


Repasa el recorrido:

una vez estés inscrito y te encuentres físicamente listo para afrontar el reto de larga distancia es muy importante que repases detenidamente el recorrido. No hace falta que te pongas a inspeccionar kilometro a kilometro los porcentajes del puerto de montaña, pero sí que es conveniente que tengas una noción real de la magnitud del desafío. Ello te ayudará a administrar algo mejor las energías y a calmar ese ímpetu inicial excesivo que aparece en casi todas las marchas cicloturistas. Recuerda que esto va para largo y que no se trata de como empieza sino de cómo acaba. Muchas marchas de ciclismo dan un pequeño perfil del recorrido. Puedes pegarlo en la potencia, encima del cuadro o llevarlo guardado por si tienes alguna duda.

Una prueba de larga distancia requiere de una enorme entereza física pero también mental

Prepárate con antelación:

ya sabes que en esto del ciclismo las prisas no son nada buenas y si no haces los deberes con tiempo de nada te servirá ponerte a hacer kilómetros como un loco las últimas semanas.

Haz una preparación física progresiva tanto en volumen como en intensidad y no anticipes demasiado el pico de forma. Llegar fresco a la prueba es crucial para poder rendir a un buen nivel. Si llegas pasado de rosca te será más difícil superar un evento de larga distancia.

Tienes que llegar con energía y con muchas de bici. Si se trata de verdadera prueba de gran fondo, dónde la explosividad no es muy importante, puedes aprovechar para descansar o hacer salidas de recuperación activa durante los días previos.

Controla la alimentación:

en todas las pruebas deportivas es importante llevar una pauta nutricional, pero en las marchas cicloturistas de larga distancia todavía más. Una buena hidratación y alimentación tanto durante los días previos como el día de la propia competición será crucial para rendir al nivel esperado. Recuerda que las pájaras en el ciclismo no avisan y que una vez entres en ella te resultará casi imposible darle la vuelta a la situación.

Más allá de los posibles avituallamientos que pueda ofrecerte la organización lleva siempre encima algo de comida. Si hace calor bebe más y aunque no tengas sensación de hambre oblígate a comer. No olvides que el gasto calórico en este deporte sigue siendo muy alto.

Coge tu ritmo:

nada de salir como un cohete. Olvídate por completo de seguir a gente que está por encima de tu nivel. Pisar demasiado el pie del acelerador puede ser un gran impedimento a la hora de completar con éxito tu reto deportivo. Es muy importante que seas consciente de tu nivel y que esto te permita regular mejor tus energías. Conocer a tu propio cuerpo es el factor más importante pero herramientas como los vatios o la frecuencia cardiaca te pueden servir de ayuda

Revisa el material:

si tienes que abandonar la prueba por alguna avería mecánica créeme que la sensación de frustración será enorme. Hay algunas averías que son absolutamente inevitables pero otras son salvables con un simple mantenimiento de la bicicleta. Repasa cubiertas, cadena, transmisión, frenos y dirección.

Estos elementos son fácilmente revisables la semana antes de la prueba y la detección a tiempo de un posible problema puede ahorrarte de un buen susto.

Visualiza el recorrido y no te olvides ni de comer ni de beber

Prudencia y sentido común:

es evidente que si tuvieras la total certeza de que vas a completar la prueba ya no estaríamos hablando de un reto. Precisamente esa incertidumbre es uno de los grandes alicientes y la motivación de algo nuevo es fundamental en pruebas de larga distancia. Esto no significa tampoco que debas atreverte con todo. Elije una prueba complicada y exigente, pero con cierto acorde a tu nivel. No tiene mucho sentido que te inscribas a un evento de 200 kilometros si antes no has completado uno de 100.

Todo tiene su tiempo y la prudencia es muy necesaria para proteger tu salud.

Recuerda que hacer todo esto por pasión y no por obligación. Sea cual sea tu distancia disfrútala y valora la superación de tu reto personal

Relájate y disfruta:

Ponerte nervioso los días antes no te hará ningún favor. Es importante que descanses y que la noche antes puedas conciliar el sueño. Si te cuesta seguramente será por los nervios y la emoción, pero también por la presión que te autoimpones. Valórate más, trata de estar tranquilo y piensa que en el peor de los casos podrás volver a intentarlo. Liberarte de esta tensión te beneficiará tanto a nivel físico como mental. Estarás menos estresado y tendrás más ilusión para superar un reto totalmente incierto. Pase lo que pase disfruta de los días previos y de la gran jornada que tienes delante.

No escatimes en nada:

recuerda que participas en una prueba ciclista de larga distancia y que por lo tanto vas a pasar varias horas encima de la bicicleta. Debes ser consciente de ello y que en jornadas tan largas la posibilidad de sufrir cualquier imprevisto se incrementa.

Lleva encima material de recambio, un kit básico de herramientas, algo de ropa de abrigo, comida y un teléfono móvil. Todos estos elementos deberían ser obligatorios. Nunca sabes lo que puede ocurrir y solo hace falta que suceda cualquier infortunio para que empieces a echar cosas en falta.

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Publicado por
Aleix Serra

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