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10 errores en el mantenimiento de tu bicicleta

errores de mantenimiento en tu bicicleta
Llevar periódicamente la bicicleta al taller te ayudará a evitar problemas técnicos.

A día de hoy, las bicicletas cuestan una fortuna y hacerse con una bicicleta de gama media alta, se convierte en toda una gesta. Los precios se han incrementado de forma desproporcionada y por este motivo, cada vez son más los ciclistas que optan por estirar su bicicleta actual. En este sentido, un correcto mantenimiento es fundamental. Mimar mecánicamente tu bicicleta, te permitirá disfrutar más y durante más tiempo de ella. El mantenimiento básico de una bicicleta es más complejo de lo que parece. Sin embargo, casi es tan importante saber lo que debes hacer, como lo que no debes hacer. Por este motivo, repasamos algunos de los errores más comunes en mantenimiento de una bicicleta.

Errores de mantenimiento en tu bicicleta


No desengrasar la cadena

Aceite sobre aceite, esto es lo que hacen gran parte de los cicloturistas con la cadena. De aquí que diariamente se vean a sistemas de transmisión directamente negros. Primero, debemos quitar la suciedad acumulada en la cadena, y posteriormente, engrasarla. Para ello, utilizaremos alguno de los desengrasantes que nos ofrece el mercado. Es importante lubricar bien todo el sistema y no dejar ninguna parte resacarse. Si tienes dudas de si utilizar aceite o cera lubricante, siempre puedes leer nuestro post especial en el que hablamos, detenidamente, del tema.

Apurar las pastillas de freno

Hay muchos ciclistas que no prestan atención al sistema de frenado, y a menudo, no se dan cuenta de que las pastillas están terminadas, hasta que la bicicleta, prácticamente, no frena. Con los frenos de zapata, era un grave problema, ya que una vez la pastilla se había quedado sin material de frenado, existía el peligro de que se abriese la pista de frenada. Ahora, con los discos, la cosa es un poco distinta, pero igualmente, hay que tener muy en cuenta el desgaste que sufren las pastillas. Puedes apurar las pastillas, pero en ningún caso, superar el límite estipulado por el fabricante.

cera bicicleta
Para engrasar la bicicleta primero hay que desengrasarla

Aceite en los discos

A veces nos pasamos engrasando la bicicleta y llegan gotas de aceite a zonas delicadas que no deberían engrasarse. Un ejemplo muy común son los discos de freno. La mejor opción, antes de engrasar la transmisión es cubrir estos lugares con un trapo, para no perjudicarlos y que pierdan rendimiento.

Cubiertas

La gente tampoco tiene mucha cura de las cubiertas o los tubulares y los apuran hasta límites demasiado elevados. Invertir y hacer un correcto mantenimiento de las cubiertas no solo es importante para el mantenimiento, sino que también lo es por la seguridad. Unas cubiertas en mal estado incrementan el riesgo de caída. No apures tanto las cubiertas y sigue las indicaciones del fabricante.

Lavar la bicicleta con agua a presión

Si lavas tu bicicleta con agua a presión quedará limpia pero al mismo tiempo correrás el riesgo de que se hagan polvo los rodamientos y los componentes de la transmisión.

Por mucho barro que haya evita el uso de mangueras a alta presión y recurre al tradicional pero efectivo paño húmedo, y a continuación, vete secando cada parte con otro paño seco. Todo esto te llevará más tiempo, pero cuidarás todos los componentes como se merecen. Puedes utilizar agua pero sin presión para eliminar el barro más profundo y pegajoso.

Apretar demasiado los tornillos

Aquí encontramos uno de los temas más complicados ya que puedes pasar los tornillos y quedarte sin complemento. No hace falta ni decir que casi todas las partes de tu bicicleta están apretadas con tornillos. Debes ajustarlos con moderación, de manera que circules seguro sin cargarte nada. El riesgo de apretarlos en exceso, además de no poder sacarlos después, es que dañes el cuadro o alguna otra parte de la bicicleta o que se pasen de rosca, con lo que dejarían de cumplir su función. Para ello resultará de gran utilidad prestar atención a las indicaciones del fabricante y utilizar una llave dinamométrica.

No utilizar la herramienta adecuada

Utilizando una herramienta equivocada no solo te resultará complicado conseguir el objetivo mecánico, sino que además corres el riesgo de dañar la tornillería o componentes de tu bicicleta. Esto no significa que tengas que tener un taller en casa, basta con tener las herramientas adecuadas para tu marca y modelo. Afortunadamente la mayoría de herramientas son universales y funcionan en todas las bicicletas

Apurar demasiado la cadena

La cadena, los platos y los piñones tienen que cambiarse cada unos kilómetros más o menos determinados. De hacerlo estarás desgastando en exceso todas las partes del grupo y a largo plazo la bicicleta puede resentirse. Lubricar la cadena ayuda a alargar su vida útil pero no te olvides de que para engrasarla primero hay que desengrasarla. A nivel económico cambiar la cadena tiene que ser visto como una inversión a largo plazo. Primero, pagas pero te ahorras tener que pagar posteriormente por todos los accesorios desgastados.

cubiertas gastadas ciclismo
Cambiar las cubiertas antes de que estas sufran de un desgaste excesivo

No engrasar los componentes

Componentes como rodamientos, tornillos o el eje de pedalier tienen que engrasarse periódicamente. De no hacerlo, a corto plazo, apenas notarás el efecto pero a largo plazo el desastre puede ser mayúsculo. Aunque visualmente la bicicleta no necesite ningún arreglo a nivel interno es muy probable, casi con total seguridad, algunas partes si que necesiten de mantenimiento. Las partes menos visibles son las más peligrosas ya que cuando se visibiliza el problema acostumbra a ser demasiado tarde.

Rebote de la suspensión

En ocasiones, tendemos a ajustar nuestra horquilla con el rebote más rápido, ya que en mente, tenemos la idea de que la horquilla recupere pronto para poder estar así preparada para la próxima compresión. El problema es que si el rebote es demasiado veloz, la horquilla nos escupirá rápidamente perdiendo la capacidad de trabajo. La idea es ajustar el rebote dependiendo de las exigencias del momento. Pero sin exagerar con la finalidad de que la horquilla trabaje, pero la rueda no pierda contacto con el suelo. Si la rueda pierde contacto perdemos agarre, tracción y por lo tanto velocidad.

 


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