El origen del atletismo

El origen del atletismo

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origen del atletismo

Correr es tan antiguo como el hombre, pero si nos referimos a la normalización del correr como deporte la historia se puede concretar bastante más, y veréis que los orígenes siempre traen información curiosa e interesante.

Hoy os desvelamos las teorías sobre los inicios y la evolución del atletismo, desde las pruebas clásicas hasta la versión más moderna de la acción de correr, el fenómeno running.

PRIMERA COMPETICIÓN OFICIAL

El vestigio de competición atlética organizada más antigua es una lista de ganadores en una competición griega en el año 776 a. C. Aquello serían los inicios de los primeros juegos que inaugurasen los griegos en Olimpia, y que durarían hasta finales del siglo cuarto. Hubo que esperar al siglo XIX para que un singular individuo francés tuviese la iniciativa de recuperar aquellas Olimpiadas en una versión moderna. Este hombre era Pierre Fredy de Coubertin, pedagogo e historiador parisino iniciador de la doctrina del cristianismo muscular, que buscaría la pureza del espíritu a través del deporte. Gracias a su gran devoción por este, a su habilidad política y a su don de gentes, consiguió que en 1986 se inaugurasen los primeros Juegos Olímpicos modernos en Atenas. Y desde entonces se vienen celebrando hasta la actualidad cada cuatro años, a excepción de las tres ediciones que se comieron las dos guerras mundiales.

LOS PRIMEROS CORREDORES OCIOSOS

Sin embargo las Olimpiadas son mucho más que correr y responden a un tipo de competición muy avanzado. Para determinar un inicio realista debemos definir nuestro concepto de carrera, y lo más lógico es pensar en ella con un componente lúdico; es decir, sabemos que nuestros ancestros recorrían largas distancias para cazar o defenderse, pero no podemos considerarlo running ya que atiende a una necesidad básica (aunque muchos dirán que para ellos/as también lo es a día de hoy) y no al ocio.

Así, el inicio del correr “por correr” sin atender a necesidades básicas, podría documentarse entre el Paleolítico Inferior (6000 a.C.) y el Neolítico, que es la etapa de la que datan algunas pinturas rupestres en las que se pueden ver a tipos de la época en actitud competitiva.

En la tumba de Amenofis II, la civilización egipcia nos brinda la primera referencia escrita sobre una carrera a pie, y este faraón conocido con el sobrenombre de “rey atleta” reinó entre el 1427 a.C. Y el 1401 a.C., con lo cual ha llovido bastante desde la primera “carrera popular”.

Simultáneamente la civilización minoica y posteriormente los griegos irían depurando las competiciones hasta llegar a las respetadas Olimpiadas que, con la llegada de los romanos tres siglos antes de Cristo, verían su fin.

LAS PRIMERAS CARRERAS MODERNAS

Pero no acaba aquí la cosa, porque existen más ramas que estudiar. En concreto la de los ingleses, esos grandes amantes de las apuestas. Apuestas que combinadas con el vasallaje y el poder adquisitivo de los señores feudales de la época (s.XVI), darían lugar a un interesantísimo fenómeno: las carreras pedestres. El caso es que los estamentos sociales más acomodados usaban carruajes para el transporte y, sobre todo, gozaban de footmen; estos no eran otra cosa que lacayos encargados de correr al lado de aquellos carros para guiar a las caballerías y controlar cualquier eventualidad.

De estas carreras funcionales, a algunos señores (y como alternativa a las carreras de caballos) les surgió la idea hacer medirse a sus sirvientes en carreras formales. Se jugaban dinero y prestigio, y los “atletas” también fueron ganando reconocimiento y nivel social.

Aunque en este punto la competición derivó por dos caminos, el sensacionalista y el riguroso… cualquier parecido con la realidad actual es pura coincidencia.

  • Sensacionalista. El afán de aumentar la convocatoria y el movimiento de las apuestas en las competiciones para ganar más dinero, hizo a los organizadores o promotores recurrir a los planteamientos más bizarros: hacían competir a mujeres embarazadas, había carreras de cojos, de enanos, etc.
  • Riguroso. Ya por el siglo XVIII surge la figura del gentleman, que era un competidor respetado que competía únicamente por la fama, el respeto y el reconocimiento social. Era el inicio de los ídolos deportivos, que comenzarían a salir en los periódicos y a cobrar fijos de salida en las carreras.

Lo siguiente sería la aparición de los clubs deportivos y las competiciones oficiales y ligas.

CORRER EN LA  ACTUALIDAD

Hay quien no mezclaría running con atletismo ni a punta de pistola, pero son seres de la misma madre y no debes querer a uno más que a otro por ser más rubio. El atletismo profesional moderno conserva en gran medida la estructura y los valores de las antiguas Olimpiadas griegas; el atletismo popular o running responde a la expansión de ese mismo sentimiento y necesidades hacia el resto de la población, que no siempre tiene la oportunidad de ser un portento de la naturaleza y sin embargo quiere gozar de este deporte.

No son pocos los motivos que impulsan a correr a la gente hoy en día, desde mejorar el físico o perder peso, pasando por la superación personal, gloria, dinero, desestresarse, hacer amigos o saciar la sed competitiva a cualquier nivel y de cualquier forma. Pero me temo que no han mutado en demasía a lo largo de la historia. Por ello, que cada cual busque su excusa y se eche a correr convencido por su verdad, que siempre será lícita.

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