Empezar a nadar en el mar: consejos de novato.

Empezar a nadar en el mar: consejos de novato.

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consejos para nadar en el mar

Probar diferentes gadgets ha hecho que deje de ser un corredor mediocre, ahora también puedo considerarme un globero con bicicleta y un nadador del montón. Aunque si que tengo que admitir que dentro del agua las mejoras han sido mucho más evidentes que en el resto de deportes. Por suerte, o por simple desesperación, seguí el mejor consejo que te pueden dar cuando empiezas a ir a la piscina: “apúntate a un curso y que te enseñen cómo nadar”, y así hice. Cuanta razón tenían, la natación es una cuestión de técnica, donde el antiguo anuncio de neumáticos protagonizado por Carl Lewis – “La fuerza sin control, no sirve de nada”- cobra más sentido que nunca. Una vez conseguida una buena base de metros y algo de técnica en la piscina, tocaba adentrarse en el mar para probar la precisión y funcionalidades de los relojes-gps con perfiles de natación en aguas abiertas. El mar es un entorno donde aumentan las variables a controlar: oleaje, temperatura del agua, bichos acuáticos, corrientes, agobio, miedos, …, que muchas veces contrarrestan la ventaja de una mayor flotabilidad debida a la salinidad del mar.

En este artículo intentaré resumir los consejos que me hubiera gustado recibir al iniciarme en la natación en aguas abiertas, así como las webs, apps móviles y accesorios que utilizo para poder disfrutar (sin peligros) de nadar en el mar. Consejos de un novato que a muchos de los que nadáis en el mar os pueden resultar de sobra conocidos, pero que me han aportado seguridad y confianza cuando sólo era un primerizo a remojo.

Nadar en el mar: seguridad y confianza.

La mayoría de problemas que encontraremos al empezar a nadar en el mar se resumen en dominar el nuevo elemento (mayor flotabilidad, pero más inestable) y controlar nuestros miedos o los posibles momentos de ansiedad. Para empezar a controlar, tanto la ansiedad, como los elementos, la dos primeras premisas a las que me agarré cuando empecé a nadar fueron comprar una boya de natación en el mar y ser consciente de mis tiempos/distancias en piscina. 

Las boyas de seguridad en el mar son pequeños hinchables de color vistoso que llevamos atadas a la cintura mediante una correa. Estas boyas proporcionan seguridad (se comportan como un flotador), visibilidad y estanqueidad (la mayoría son bolsas en las que podemos llevar las llaves, móviles, ropa,…). Existen varios modelos, aunque casi todos tienen la misma construcción: una bolsa rectangular de doble capa con un cierre estanco gracias a doblarlo sobre sí mismo repetidas veces. De este tipo de boyas encontraremos varios tamaños que nos permitirán llevar más o menos cosas en su interior: pequeño (20 litros), mediano (28 litros) y grande (35 litros) y también modelos con una ventana para ver la pantalla del móvil o un mapa del recorrido. Otro modelo muy usado es la boya de natación tipo donuts, sobre todo para nadar larga distancia, ya que nos permite llevar en el centro un bidón para avituallarnos (en la natación, aunque no sudemos, también es necesario hidratarse). En mi opinión, aún nadando acompañado, las boyas de seguridad para natación son imprescindibles si queréis empezar a nadar en el mar más allá de un chapuzón veraniego.

Junto a las boyas de seguridad, el segundo consejo más importante que hice propio fue el de “al mar se va nadado”. Aunque el agua salada, no así en lagos o embalses, y el neopreno nos aportan un extra de flotabilidad, facilitando el desplazamiento, la seguridad en cuanto a nuestras capacidades como nadador nos las dará la piscina, y ahí siempre manda la técnica. Si queremos tener confianza al nadar una distancia en el mar, tenemos que haber hecho antes los deberes en la piscina. Personalmente, cuanto más fino estoy nadando en las piscina, con mayor confianza nado en el mar y justo esa confianza es  la que me hace disfrutar mucho más.

Reducir la ansiedad, el miedo y otros agobios al empezar a nadar en el mar.

Ya tenemos una boya y nuestros metros semanales en la piscina, ¿es suficiente para disfrutar de las aguas abiertas? En teoría sí, pero aún así hay novatos a los que el mar nos da mucho respeto y no es raro agobiarnos aún cuando casi tocamos el fondo con cada brazada. Lo primero que debemos recordar es que el neopreno y/o el agua del mar nos ayudar siempre a flotar, por lo que, ya sea apoyándonos en la boya de seguridad, o simplemente adoptando una posición cómoda de espaldas, nos ayudará a calmar los nervios o a pasar el dolor de un pequeño tirón dejándonos flotar unos instantes.

A continuación os dejamos unos cuantos consejos que me han ayudado a quitarme la ansiedad y los miedos al nadar en aguas abiertas y que pueden ser útiles para principiantes:

¿Por dónde y cuándo nadar?

Además de seguir las reglas básicas de no nadar con bandera roja, lo más recomendable es nadar en paralelo a la orilla, teniendo así siempre una referencia visual que aporte una mayor sensación de seguridad. Si bien es cierto que al aumentar la distancia a la orilla para empezar a nadar evitaremos la zona donde rompen las olas, no es necesario irse mucho más allá de esa zona de ruptura para nadar sin problemas (recordad que luego hay que volver).

Intentad siempre ir por zonas balizadas de baño, donde barcos, lanchas y motos acuáticas tienen prohibido entrar, pero siempre vigilando en que punto de la playa salen las motos acuáticas de socorrismo y otros servicios como patinetes o alquiler de canoas. Independientemente de la boya de seguridad, recomiendo siempre nadar con un gorro de natación de color vivo para aumentar la visibilidad.

Para aquellos que empezáis a nadar, además de no alejarse mucho de la orilla, un “truco” que puede daros más confianza en las primeras salidas es nadar en alguna zona entre espigones. De esa forma tendremos, además de los edificios de la orilla, otra referencia visual más. Simplemente debemos prestar atención a no acercarnos mucho a las rocas si hay oleaje y tener cuidado si hay pescadores en los espigones.

Nado de orientación:

Tener un punto de referencia, además de servirnos para no alejarnos aguas adentro y evitar nadar en zig-zag, nos ayudará a mantener siempre la calma. La falta de referencias, ya sea porque nadamos en perpendicular a la orilla o debido al fuerte oleaje suele ser uno de los motivos más habituales de agobio. Antes de entrar en el agua es recomendable establecer previamente los puntos de referencia (boyas, balizas, edificios, árboles, …) en los que podremos ir fijándonos durante todo el recorrido que hagamos en el mar. La mayoría de las veces el punto en cuestión estará frente a nosotros por lo que sólo tendremos que levantar la mirada para poder verlo. La forma más sencilla es levantar la mirada justo antes de realizar la respiración lateral, aumentando si lo necesitamos la frecuencia de patada para compensar el desequilibrio [vídeos]. No es necesario hacerlo cada vez que respiremos, pero si de vez en cuando (en función del oleaje y las corrientes) para tener controlada la dirección correcta en la que tenemos que nadar.

Nadar acompañado y grupos de natación en aguas abiertas:

Además de por seguridad, nadar en compañía es una de las mejores formas para mejorar y empezar a probar que es lo que se siente nadando a los pies de otro nadador (y también recibir nuestros primeros golpes). En Valencia por ejemplo, hay un grupo de nadadores [nadopatas de la patacona] muy numeroso que hace quedadas cada semana, pero por poco que busquemos en las redes sociales no será difícil encontrar grupos similares cerca de donde solemos nadar. Estos grupos, además de compañía, son una fuente fiable para conocer los peligros inherentes a ciertas playas (medusas, corrientes, …).

Calentar sí o sí.

Si en la piscina siempre hacemos un calentamiento previo, tanto fuera del agua (movilidad), como dentro de ella (varios largos), en el mar no tiene porque ser distinto. Realizar unos metros antes de empezar a nadar nos ayudará, además de para activar la musculatura y entrar en calor, a quitarnos los nervios de encima y, sobre todo, a comprobar el estado real del agua y ver si es mejor darse media vuelta.

Oleaje y climatología al nadar en aguas abiertas.

A todos nos gusta nadar cuando encontramos aguas cristalinas y el mar como un “plato”, pero salvo ciertos días (y madrugando un poco), las olas en el mar son inevitables (mucho menos en embalses o ríos). El oleaje nos recordará en las primeras salidas la importancia de entrenar la respiración a ambos lados, y no sólo por nuestro “lado bueno”, evitando así respirar por el lado en el que nos viene la ola o no perder la referencia si está en el lado contrario al que solemos respirar.

En cuanto a las dificultad para nadar con oleaje, ésto depende mucho de cada nadador. Hay a quien no le molesta mucho el oleaje, incluso disfruta, y a otros les produce hasta mareo/vómitos cuando las olas tienen ya cierto tamaño. Es cuestión de probar (con cautela). Por suerte, nos podemos ahorrar el viaje a la playa con las muchas webs y aplicaciones móviles en las que consultar el estado del mar y la previsión para las horas y días siguientes. Las dos que más utilizo son:

  • iMar: muestra datos a tiempo real y previsiones de la temperatura del agua, viento y olas. Desarrollada por Puertos del Estado y está disponible en iOS y android. Esta información también la podremos encontrar en su página web.
  • Wisuki: una web y app (iOS y android) similar a la anterior, pero de entorno más amigable en la que podemos consultar las previsiones de tiempo, mareas, olas, …

Otra de las webs más usadas es WindGuru, pensada para los amantes de los deportes de tabla (Surf, WindSurf), pero perfecta también para nadadores de aguas abiertas. Una vez seleccionado el punto (boya) más cercano al lugar donde vamos a nadar, tendremos la previsión de viento y Tª, por lo que podremos saber qué días son buenos para surfistas y malos para nadar.

Otra herramienta muy útil son las webcams públicas que hay ubicadas en la cercanía de la playa, simplemente haciendo una búsqueda en google con “webcam playa …”, podremos tener información visual del estado del mar a tiempo real.

Otra de las recomendación más sensatas que he podido escuchar es la de no nadar nunca si hay tormenta eléctrica. Si ya estás nadando, hay que salir lo antes posible y buscar refugio.

El sol suele ser otro de los inconvenientes al nadar en verano, tanto por las quemaduras en la espalda y cuello (no hay que olvidar echarnos protección solar resistente al agua), como por los problemas de visibilidad. Esto último se puede solucionar con unas gafas polarizadas o de espejo, imprescindibles para evitar tanto los rayos de sol directos como el reflejo en el agua. Yo soy muy fan de las predator de zoggs, llevo con ellas dos o tres años, y si las llevas en una funda (para que no se rompan por el puente), son de las que menos se me empañan. Aunque son algo caras, de 24 a 40 €, creo que es una buena inversión. Las podemos encontrar en varios colores y con cristales polarizados o de espejo.

Corrientes y resacas:

Junto al oleaje, otro de los problemas que podemos encontrar en el mar son las corrientes. Muchas de ellas son suaves y sólo nos harán esforzarnos más o menos mientras avanzamos paralelos a la orilla, otras pueden hacernos la vida un poco más complicada. La resacas son corrientes que nos arrastrarán hacia el fondo y suelen aparecer después de tormentas. Lo primero es saber identificarlas desde fuera, normalmente hay una ruptura en la línea de oleaje y un fondo algo más turbio [vídeo]. Si nos vemos en medio de una, lo fundamental, además de no perder la calma, es no nadar contra la corriente, simplemente nos cansará innecesariamente. Para salir de ella debemos nadar perpendicularmente a la corriente y, una vez fuera de ella, volver hacia la orilla. En la imagen siguiente podéis ver los avisos que se suelen colocar en las playas norteamericanas.

Medusas y otros animales marinos:

Otro de los inconvenientes más usuales y molestos de nadar en el mar son los encuentros con las medusas, sobre todo cuando las aguas están más calientes o en años de mucha sequía (menor transferencia de agua dulce a las costas). Si antes de entrar veis muchas medusas en la orilla, arrastradas por la corriente, quizás sea mejor ir a la piscina ese día. La picadura de medusa puede pasar de simplemente molesta a muy dolorosa en función del tipo de medusa. Jamás tocar una, aunque esté muerta en la orilla (su veneno no desaparece hasta varias horas después).

En la imagen siguiente tenéis las tres más comunes de las costas mediterráneas. Ordenadas de izquierda a derecha en función del dolor, siendo la Carabela portuguesa o Physalia physalis la más peligrosa de todas.

En caso de picadura el tratamiento es sencillo: lavar siempre con abundante agua de mar o suero fisiológico, no frotar nunca la herida ni lavar con agua corriente. También se puede aplicar hielo en caso de hinchazón. Si tenemos algún tentáculo adherido, este deberá retirarse con unas pinzas, nunca con los dedos. En algunos casos graves será necesario tomar antihistamínicos o acudir a un puesto de socorrista o centro de salud.

Nadar en aguas frías y en invierno.

Una vez pasado el verano, no tenemos motivos para abandonar la afición de nadar en el mar, al menos hasta que la baja temperatura del agua no nos lo impida. Aunque el frío es algo muy subjetivo, y más a la hora de zambullirnos en el agua, sí que podemos hacernos una idea de lo fría que ésta puede estar con las temperaturas mínimas y máximas con las que se regulan la mayoría de competiciones en aguas abiertas:

  • A menos de 12-14 grados se suspenden las pruebas, lo que equivale a riesgos de hipotermia aún llevando neopreno.
  • Entre 12/14ºC y 22/24ºC es obligado el uso de neopreno. A temperaturas cercanas al límite inferior se limita el tiempo máximo que se puede nadar.
  • Por encima de 22/24 no se permite el uso de neopreno, es decir, estará fría pero soportable si el nado es rápido.
  • A temperaturas muy altas, por encima de 30º, podemos sufrir problemas de deshidratación y calambres.

En las aplicaciones que os he comentado anteriormente (iMar o Wisuki) se puede ver la temperatura del agua y en la mayoría de webs estatales de meteorología podemos ver el histórico de la temperatura del mar para los distintos puntos de observación que hay en las costas de cada país.

Evolución de la temperatura del agua por meses y años.
Evolución de la temperatura del agua por meses y años.

En el mediterráneo es posible nadar sin neopreno desde junio hasta casi noviembre. Para el resto de meses, no hay problemas en nadar (si la climatología lo permite) con neopreno casi todo el año, llevando en los meses más fríos algunos accesorios para evitar la pérdida de calor y el entumecimiento de las extremidades. Personalmente no soy muy fan de nadar embadurnado completamente en lanolina, un lubricante más denso que la vaselina que es utilizado por algunos nadadores en travesías de larga duración, tanto para evitar rozaduras del neopreno como para protegerse del frío si no lo llevan.

Los neoprenos de natación no son iguales que los utilizados en otros deportes como el surf o el buceo. Actualmente y gracias al auge del triatlón, hay una gran variedad de marcas y modelos. Conforme vamos subiendo de precio, éstos son más ligeros y flexibles, aunque mi recomendación sería empezar por uno económico. Uno de los modelos más vendidos en los últimos tiempos es la versión para la tienda online Wiggle del TRN de Orca, muy económico y con  más de 1600 comentarios positivos. Lo podéis encontrar desde 125 €, tanto el modelo para hombre como el de mujer.

En cuanto a la talla, mi recomendación es que si estáis muy cerca del límite superior, sobre todo en altura, elegir el inmediatamente superior. El neopreno debe quedar muy ajustado, pero no imposibilitar el movimiento natural de nado.

Para los más frioleros, además de utilizar doble gorro de silicona, es posible encontrar guantes térmicos, gorros de neopreno y calcetines de neopreno, así como chalecos térmicos para usarlos como primera capa debajo del neopreno. Pero lo dicho, aunque el frío es bastante subjetivo, no debemos subestimar el peligro de entrar en estado de hipotermia fácilmente, por lo que es más que recomendable nadar acompañado siempre y al más mínimo signo de entumecimiento o desorientación deberemos salir y entrar en calor con ropa seca.

Rozaduras y otros inconvenientes del neopreno

Nadar en el mar tiene alguna otra molestia como contrapartida de flotar más, la sal del agua aumenta las rozaduras en muslos, axilas y cuello, llevemos o no un neopreno. Por ello es imprescindible lubricar esas partes del cuerpo antes de tirarnos al mar. Las rozaduras suelen ser proporcionales al tiempo que nademos. Para entrenos largos o travesías se recomienda utilizar vaselina, lanolina o una mezcla de lanolina/vaselina (para que sea menos viscosa). Para entrenos cortos, yo he utilizado crema hidratante densa y no he tenido muchos problemas. Un consejo que saque de ver vídeos sobre como poner y quitar el neopreno fue el de usar la vaselina en barra, mucho más cómodo y limpio a la hora de aplicarla.

Un problema extendido al usar neoprenos son las rozaduras en el cuello. Las causas principales son una mala colocación del neopreno, una incorrecta elección de talla y el propio movimiento repetitivo de respirar. Si aplicando lubricante (cuidado con la vaselina que puede manchar el neopreno) seguimos teniendo rozaduras, otra solución posibles es colocar un protector de cuello entre el neopreno y nuestra piel. Se puede hacer de forma casera, cortando un gorro de natación de silicona, de niño en forma de diadema, o bien comprar uno ya hecho (protectores de la marca Mugiro).

Mugiro protector de cuello para neopreno

Travesías y triatlón.

Ya os he comentado que la mayoría de consejos eran de “un novato para novatos”, para los más experimentados os dejo un vídeo muy interesante donde se explican de forma sencilla y clara aspectos como la entrada y salida del agua en travesías o la técnica para mirar hacia el punto de referencia sin desestabilizar el nado.

Relojes de natación para aguas abiertas.

Aunque lo explicaremos con más detalle en un artículo específico, os dejo un par de apuntes para los que querías medir la distancia nadada con un reloj-gps. Actualmente los únicos relojes que nos servirán para nadar en el mar son los gps específicos para triatlón. Estos modelos consiguen corregir mediante algoritmos la pérdida de señal que se produce cada vez que sumergimos el reloj bajo el agua. Si probamos a nadar con un reloj-gps de running veremos que el track generado es muy errático y la distancia registrada puede doblar o triplicar la real.

Si no sois triatletas, y simplemente queréis saber la distancia y el ritmo al que nadáis , y tampoco os importan las métricas relacionadas con el número de brazadas, una opción más económica es colocar un reloj-gps básico de running (Polar M400, FR25 o similar) atado a la boya de seguridad, justo en la parte del cierre que queda al aire mientras nadamos. La medición de ritmos y distancia será más exacta que con los relojes de triatlón y por menos de 100 € podremos llevar un registro de nuestros tiempos y distancias.


Espero que este artículo os haya sido de ayuda a los que os haya picado el gusanillo de la natación en el mar este verano. Como siempre, tenéis el apartado de comentarios para cualquier duda o consejo que podáis dar a novatos como el que escribe. Recordad que en nuestra cuenta de Twitter @GadgetsCorredor y el canal de youtube podréis estar al tanto de todas las noticias, pruebas y ofertas destacadas relacionadas con el deporte y la tecnología, y que podéis apoyar esta sección comprando a través de los links de las diferentes tiendas online que acompañan a los artículos o cualquier otro producto a través de este enlace de amazon. Gracias por leernos y hasta el siguiente.

PreMarathon.com @PreMarathon (Victor)

2 Comentarios

  1. Soy surfer de olas grandes, nadador de aguas abiertas y buceador a pulmon. Llevo toda la vida en el mar. El articulo para principiantes esta bien y te lo has currado. Un par de comentarios con animo de enriquecer tu articulo. Lo mas importante es disfrutar, si vas a pasar un mal rato, si te da miedo las profundidades, la lejania de la costa o lo que pueda haber bajo ti….. esto no es para ti. El mar, una vez dentro, no suele dar segunda oportunidad. Y muy importante, tu eres tu propio custodio de tu seguridad. Eres consciente de tu preparacion, fuerza, resistencia y control de situaciones. El mar cambia, la misma travesia puede ser de 3 horas o de 6 o 7. Conocimiento tuyo y del medio. Lo mas importante poder volver mañana a por mas.

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