Carles Castillejo “El maratón olímpico de Río 2016 sería el broche de...

Carles Castillejo “El maratón olímpico de Río 2016 sería el broche de oro perfecto a mi carrera deportiva”.

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Carles Castillejo Salvador (18 de agosto de 1978, Barcelona) afronta la que es, según sus propias palabras, la última temporada en la élite de su ya dilatada trayectoria deportiva. Campeón de España Absoluto en ocho ocasiones (5.000m, 10.000m, 10k, media maratón, maratón y campo a través) y tres veces olímpico, no elude ni rodea las complicaciones. Las afronta, las capea, las vence. La constancia y el sacrificio, sus razones de ser, tanto en la vida como en el atletismo. La profesionalidad categórica y el trabajo, en cada entrenamiento, en cada competición, sus señas de identidad.

Hablamos con uno de los rostros más reconocibles del pelotón fondístico nacional. Carisma, ética, pasión y clase. Mucha clase. Sin rodeos. A corazón abierto.

-2016. Año Olímpico. Con la carrera por Río en plena ebullición, tú ya conseguiste la marca mínima el pasado marzo en Barcelona (la mínima RFEA es 2h13:00; Carles fue quinto en la Marató, con 2h12:03, la segunda mejor marca de sus cuatro maratones concluidos). Llegado este punto, ¿cómo te planteas a grandes rasgos el camino desde el día de hoy hacia los que serían tus cuartos Juegos, en caso de ser seleccionado?

Cuando acabé el maratón de Barcelona dije que no quería correr ningún maratón más, puesto que ya tenía la mínima para los Juegos Olímpicos. Entendí que eran los demás los que debían hacerlo. Además, aún arrastraba problemas con el pie. Tenía que entrenar de manera limitada, buscando mucho el entrenamiento alternativo con elíptica y con Alter G, a través de mi buen amigo Albert. Pero publicaron la normativa de clasificación para Río, en la cual se especificaba que el primer español clasificado en el maratón del Mundial, siempre que finalizara entre los quince primeros, resultaba automáticamente clasificado para los Juegos, teniendo prioridad las marcas conseguidas a partir del 1 de setiembre. En ese momento valoré la situación, y vi que estaba obligado a correr un maratón más, ya fuera el del Mundial en Pekín o posterior. Lo fácil hubiera sido preparar, por ejemplo, Berlín, pero… ¿a quién le gusta lo fácil?

Tras mi nefasta actuación mundialista me volví a repetir que no correría ningún maratón más. Estaba muy jodido. Pero tras una conversación informal con José Ríos tuve claro que debía correr otra. Es una locura, sí. Vengo de una operación, y voy a hacer tres preparaciones maratonianas en 11 meses. Vamos, lo ideal… Pero si eso es lo que hay que hacer para ir a los Juegos Olímpicos… Por ello, en este inicio de año correré la Mitja Marató de Terrassa (24 de enero) con el objetivo de rebajar el récord de la prueba que ostenta Nacho Cáceres (1h03:55) y, presumiblemente, un maratón: el Campeonato de España en Sevilla (21 de febrero).

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-El camino, por tanto, es entendible que pasa por lo que ocurra en Sevilla ese 21 de febrero, Campeonato de España de la especialidad. Ayad Lamdassem, Rafa Iglesias, José Carlos Hernández, Iván Fernández, Pedro Nimo, Jaume Leiva, Javi Díaz Carretero, los esperadísimos debuts de Jesús España y Alemayehu Bezabeh… un elenco extraordinario. A pesar de estar en posesión de la mínima, partimos de la base de que el resultado de Barcelona podría no ser suficiente. A poco más de un mes, ¿cuál es el pormenorizado análisis que haces, a priori, de una batalla de tal entidad?

Está claro que una plaza de las dos que aún hay libres se decidirá en Sevilla, porque estoy seguro que habrá un campeón de España con menos de 2h13:00, que es el requisito que pide la RFEA. La verdad es que creo que es el mejor maratón a nivel nacional que va a haber, a tenor de la lista de salida. Da vértigo. Empiezas a leer nombres y hay un pedigrí sensacional: Ayad (2h09:28), Rafa (2h10:44), José Carlos (2h11:57), Iván (2h13:43)… por citar sólo unos pocos, así como los debuts de dos atletas que han volado en 5.000m: Jesús y Alemayehu. Con tanto ‘gallo’ y con un premio tan grande en meta no sé hasta qué punto van a arriesgar, pero te diría que la carrera podría dividirse, quizá, en dos o tres grupos: un primer grupo con Ayad y Alemayehu viajando en cabeza de carrera (con un paso en torno a 1h04 por la media maratón); un segundo grupo compuesto por los españoles que busquen moverse en la horquilla de las 2h10 o 2h11, donde incluiríamos a Iván y a José Carlos; y un tercer grupo para todos aquellos que busquen la mínima (2h13:00).

El papel de Jesús es una incógnita que solo él conoce. Lo que no sé es si correrá con el miedo del debutante o con la ignorancia del mismo, es decir, no sé si su objetivo será la mínima, o por el desconocimiento propio de la prueba y, por tanto, de no tenerle miedo aún, saldrá a arriesgar y pueda intentar irse hacia delante. Quizás, y digo solo quizás, veo a Ayad por encima del resto. Tiene 2h09:28 y mucha experiencia en carrera. De Iván, por ejemplo, me gusta su valentía, y estoy seguro de que correrá valiente. Alemayehu sí que es 100% una incógnita, incluso más que Jesús. Cabe la posibilidad de que venga de Etiopia y haga 2h08. Igual que cabe la posibilidad de que no lo logre.

En el fondo,  lo que más me gusta de todo es que por fin se van a juntar muchos atletas españoles en la misma línea de salida, y eso va a hacer que las marcas personales de esos atletas mejoren y mucho. Al menos, que tiemblen.

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El 2015 de Carles Castillejo

-Como mencionabas en tu blog personal, la organización del Maratón de Sevilla decidió unilateralmente no contar contigo para el 21 de febrero en base a una falta de entendimiento económico. Por tanto, la idea pasa por competir en el Campeonato de España, pero como un atleta más. ¿Piensas que es un problema que puede llegar a trastocar tu idea de cara a Río? ¿Cabe la posibilidad, incluso a estas alturas, de desechar Sevilla, y enfocarlo hacia alguno de los numerosos (y también rapidísimos) maratones europeos de primavera? ¿No piensas, aun así, que pudiera tratarse de una contradicción acudir a Sevilla en esas condiciones tras el maltrato sufrido por parte de la organización?

Voy a intentar explicar este tema de la manera más clara, sencilla y concisa posible. En mi primer planteamiento de la temporada no me hacía especial ilusión correr un maratón. Por ello, busqué alguno que me atrajera por el hecho de poder correr rápido (o al menos intentarlo). Pensé en Rotterdam, un circuito que ya conozco, puesto que he ayudado a Nacho Cáceres alguna que otra vez. Es un maratón donde, normalmente, hay ‘liebre’ para el grupo de europeos, con objetivos que suelen rondar las 2h10. Cuando ya lo tenía todo pensado se me encendió la luz: mi mujer daría a luz a finales de enero, con lo que, de elegir Rotterdam, afrontaría toda la preparación con la incertidumbre de las horas de sueño, el descanso…

Valorándolo, por tanto, me decanté por la opción de Sevilla. La principal razón, que cuando naciera mi hija ya tendría hecho casi todo el trabajo preparatorio. Por ello, me puse en contacto con la organización a través de Dani Quintero, que me remitió a Vicente Capitán. La situación que Vicente me planteó se basaba en la falta de posibilidades económicas. Todo lo que podían ofrecer era un sistema de premios. Mientras valoraba la propuesta se puso en contacto conmigo Miguel Ángel Mostaza, especificándome que sería el encargado de la contratación de atletas. “¿El problema no era que no había dinero?”, pensé. A partir de ahí comenzaron las negociaciones. A decir verdad, me sorprendió gratamente que se ofrecieran a negociar, ya que al tratarse de un Campeonato de España no tenían, en teoría, esa necesidad, siendo una manera de diferenciarse de otros maratones que también han organizado campeonato, y demostrando así que saben tratar al atleta. Al comenzar la negociación con Mostaza le propuse una cantidad, sabiendo que me diría que no. Pero eso es negociar, ¿no? De ahí, surgió un “tira y afloja” tras el que llegamos a un punto en el que nuestras propuestas diferían en 500 euros. Eso, y que yo no quería aceptar una rebaja del 50% en el caso de hacer más de 2h13:30. ¿Por qué tendría que aceptar? Imaginemos que durante 30 o 35 kilómetros estoy corriendo a ritmo de 2h10 y que reviento y hago 2h13:35. Durante 30-35 kms he rendido bien, he dado espectáculo, pero al final, por arriesgar, la marca no sale. Yo lo he intentado. Entonces, con una rebaja de ese calibre, ¿no hubiera sido mejor correr a 2h13:20? ¿No estamos “capando” el espectáculo?

Yo lo veía como una manera de ahorrarse un dinero. Una penalización muy grande que sí que hubiera entendido en el caso de establecer 2h16, y es que el maratón es impredecible, y los atletas invertimos casi a fondo perdido: entrenamos muchísimo, y debemos renunciar a competiciones donde ganaríamos un dinero a cambio de buscar maximizar el rendimiento en el maratón. Qué menos que ese sacrificio se vea recompensado en cierta manera.

Me sentí como un juguete. ¿Por qué? ¿Por demostrar que se necesita un manager para estas cosas?

Volviendo a la negociación. Después de un intercambio breve de propuestas estábamos en un punto en el que diferíamos en 500 euros, y en el que el sistema de premios en función de la marca era bastante similar. Cuál fue mi sorpresa cuando, sin previo aviso de que su propuesta es definitiva, me comunican que dan por finalizada la negociación. La razón, que no habíamos llegado a un acuerdo debido a mis altas pretensiones económicas. Imagínate la cara de estupefacción. En ningún momento sabía que esa última oferta hecha por Mostaza era definitiva. ¿No es ético comunicarlo previamente? Es muy fácil: “Esta es nuestra última oferta. ¿Lo tomas o lo dejas?”. Sin embargo, no fue así.

Me sentí como un juguete. ¿Por qué? ¿Por demostrar que se necesita un manager para estas cosas? (yo este año no tengo manager; decidí prescindir de sus servicios). Estoy seguro de que esa fue la razón. Si hubiese seguido trabajando con Alonso Valero, mi anterior agente, se hubiera llegado a un acuerdo. Porque te aseguro una cosa: las cantidades económicas no son astronómicas. Ni mucho menos. Yo respeto su postura. Ellos contratan a quien les apetece. Pero creo que la manera de llevarlo no ha sido la mejor.

Con todo ello se plantea una situación: ¿qué hacer? ¿Ir o no ir a Sevilla? Toda esta historia comenzaba con el hecho de que mi mujer sale de cuentas el 27 de enero, con lo que creo que lo mejor para mi es hacer el maratón lo antes posible. Y luego hay otro aspecto: afronto mi último año como profesional con dedicación plena al atletismo. Es mi año de despedida, y ya me había hecho a la idea de correr el Campeonato de España de Maratón. ¿Por qué tengo que renunciar a ello? ¿Porque no me pagan? Pues lo siento, pero creo que debemos estar por encima de eso. Estoy cansado de que las carreras se hayan convertido en “exclusivas”, es decir, si una marca deportiva organiza una carrera quiere que participen exclusivamente atletas profesionales de su marca, y no de otra que les pueda arruinar la foto.

Por lo tanto, la decisión es clara y está tomada: iré a disputar el Campeonato de España de Maratón y a hacerlo lo mejor posible.

-Si Sevilla no resultara, dada la imprevisibilidad de una prueba como esta, la vista se dirige al 10.000m, prueba huérfana de registros ahora mismo en España (la mínima es 28:00.00 y nadie la ha conseguido hasta hoy). En tu caso, has sido internacional en las 25 vueltas a la pista en unos Juegos Olímpicos, en un Campeonato del Mundo y en dos Campeonatos de Europa, y dos veces Campeón de España. ¿Te planteas de alguna manera un posible asalto a una marca de la que ya has bajado tres veces durante tu trayectoria (la última en 2013), o crees que ese reducto quedó agotado con tu paso al maratón, sin posibilidad alguna de retorno?

Si en Sevilla las cosas se tuercen y por los resultados me quedo fuera del equipo olímpico, no pasará nada. Probablemente bajaré la persiana y cerraré la puerta antes de tiempo. En el caso del 10.000m, para atacar esos 28:00.00 hay que entrenar mucho, muy rápido y en pista, y mi duda es si mis tendones lo aguantarían tras una preparación maratoniana. Me tendría que ver muy bien en el post-maratón para planteármelo. Eso, y tener la garantía de que me seleccionaran para correr la Copa de Europa de 10.000m (5 de junio en Mersin, Turquía), ya que antes no creo que fuese posible correr la distancia. Además, y siendo casi lo más importante, no me motiva. Y ese punto, en el momento vital en el que me encuentro, me parece esencial.

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-No puede obviarse, dados los resultados, que la preparación de los últimos meses, tras el terrible lastre de los problemas físicos, está resultando fantástica. Sin olvidar el auto-entrenamiento, entendemos que has llegado por tanto a un punto esencial de conocimiento de tu cuerpo, tu mente y tu evolución. ¿Cuáles fueron las razones que te llevaron a replantearte los nuevos objetivos en lo que a preparación se refiere? ¿Has contado con asesoramiento? ¿Cuáles han sido los cambios más sustanciales en esos planteamientos en relación al trabajo de años anteriores?

En Pekín acabé agotado. Psicológicamente muerto. Pero somos raros, es un hecho. Al día siguiente estaba rodando junto a Javi Guerra. Me parece impresionante lo que había hecho, cómo había crecido en el asfalto. Empecé a hablar con Javi de cómo, a grandes rasgos, planificaba las preparaciones maratonianas. Qué hacía y cómo. Me dio cuatro pinceladas que le agradecí mucho. Había aprendido algo. Busqué en Internet, investigué, leí bastantes cosas, y me gustaron varias de cómo afrontar el entrenamiento, partiendo de las bases que ha marcado siempre el italiano Renato Canova. Cuando llegué a casa, una vez acabadas las vacaciones, comencé a pensar cómo enfocar una preparación nueva. Una preparación diferente y que me motivara. A partir de ahí, auné lo comentado con Javi, lo leído y conocido de Canova y lo hablado con Xabier Leiva en la concentración previa a Pekín. De toda esa información salió un plan nuevo al 100%. Un plan de entrenamiento que, sin saber si iba a funcionar, me gustaba.

El plan se basaba en una premisa relativamente sencilla: hacer menos kilómetros semanales, pero más específicos. Espaciar más las cargas de trabajo intensas para darle tiempo al cuerpo a recuperarse. No podemos obviar que tengo 37 años, ya no tengo 32. Y eso es un factor a tener muy en cuenta. En la planificación había dos fases: en la primera trabajaba a ritmos más altos que el ritmo de competición, en series largas de hasta 4.000m, para luego pasar a trabajar el ritmo de carrera en series más largas. Asimismo, el objetivo pasaba también por enseñar al cuerpo a ser eficiente en la utilización de las grasas mediante las tiradas largas en déficit de hidratos.

-En función de las circunstancias, siempre resulta básico a estos niveles escuchar al cuerpo. ¿Cuáles han sido los cambios que se han producido en volúmenes, ritmos o incluso recuperaciones que consideres claves para llegar a este estado en el que te encuentras? ¿O se debe más a una concepción distinta de los doblajes, los descansos o, inclusive, la alimentación?

Al cuerpo hay que escucharlo. No somos máquinas (aunque a veces lo parezcamos) y hay que ser sincero con uno mismo y aceptar que tu cuerpo ya no recupera igual que antes. Por eso las sesiones duras están más espaciadas en el tiempo con el objetivo de buscar una regeneración total o casi total. Lo paradójico es que, por ello, ruedo mucho más rápido. Más rápido que nunca. Y las series, igual. A nivel de doblajes intento no hacer más de 3-4 a la semana, de 10-12 kms como máximo. Las tiradas largas son más cortas porque las planteo de manera diferente, siempre pensando en salvaguardar un poco más mis tendones.

A nivel de descanso, creo que estoy descansando menos que antes, ya que mi vida personal es como la de cualquier padre de familia: me tengo que ocupar de mi hija, de tener la casa en orden, de hacer las comidas… es lo que tiene tener más tiempo “libre” a consecuencia del trabajo. Eso sí, tengo la suerte de tener a la mejor fisioterapeuta del mundo, Isabel Arbonés, que me conoce al dedillo. Paso por su camilla dos veces por semana.

-Tras una trayectoria brillante de más de veinte años en el atletismo, habiendo alcanzado la madurez casi plena en la frontera de los 25 años, y camino ahora de los 38, te encuentras, posiblemente, en uno de los momentos más brillantes y de mayor empaque de tu carrera deportiva: fantástico físicamente, insultantemente maduro e inteligente en competición, pleno de sensatez a nivel de entrenamiento… ¿Cuál crees que es el “secreto”, a nivel tanto físico como mental, para que este Carles Castillejo haya llegado a una de sus mejores versiones?

No sé si es la mejor versión, pero sí que es cierto que es una versión bastante buena. Creo que al final, tras llevar corriendo desde el año 1988, uno termina por conocerse. Sabes cuáles son los puntos fuertes y los débiles. Muchas veces nos olvidamos de trabajar los débiles, porque sabemos que si trabajamos los fuertes el rendimiento va a llegar. En definitiva, hacemos lo que nos funciona bien. Pero hay que trabajar esos puntos débiles para que no se hagan cada vez más débiles. Hay que trabajar, trabajar y trabajar. En mi caso particular, soy un atleta que nunca falla. Soy constante al 100%. Mi punto fuerte son las series. Los días fuertes siempre los saco hacia delante en los tiempos marcados. Pero por ejemplo, me había acostumbrado a rodar lento. En especial, debido a los dolores. Pero iba lento. Eso lo he mejorado. En los intervals (series cortas) me había “afuncionariado”. Tenía miedo a hacerme daño y por eso con hacer, por ejemplo, 20 x 400m a 1:07 ya me valía. Pues no. No vale. Hay que ir más rápido. He perdido ese miedo a hacerme daño en el tendón por ir rápido, y eso lo estoy notando para bien, ya que me está costando menos ir luego a ritmo de maratón.

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Es mi último año a alto nivel, dedicándome en cuerpo y alma a entrenar

-21 de agosto de 2016. La fecha en la que se disputará el maratón olímpico en Río, cerrando la competición. Tres días antes, habrás cumplido 38 años. En su día, llegaste a comentar que veías imposible llegar a estos Juegos. Viendo la situación a día de hoy, ¿planea sobre tu futuro más inmediato una idea sobria de retirada de la alta competición? ¿Cuál considerarías el marco perfecto para ello? ¿Sería el maratón de los JJOO el broche perfecto? ¿O, retractándote de tus propias palabras, crees que hay ‘Casti’ para rato?

Hay ‘Casti’ para rato… pero a otro nivel, viviendo el atletismo desde otro punto de vista, ya sea como runner o como entrenador. Tengo claro que este es mi último año a alto nivel, dedicándome en cuerpo y alma a entrenar (aunque lo compagine con la tarea de entrenador). Eso no quiere decir que vaya a abandonar la práctica deportiva. Por suerte puedo seguir entrenando, pero ayudando a mis atletas en sus entrenamientos, cosa que ya me valdrá para conservar un estado de forma digno que me permita ir a algunas competiciones a disfrutar.

Tengo claro que el maratón olímpico de Río sería el broche de oro perfecto a mi carrera deportiva. Sería maravilloso poderle explicar a mis hijas que su padre participó en cuatro Juegos Olímpicos.

Creo que en la vida hay momentos para todo. Creo que la exigencia que conlleva estar al más alto nivel ya ha pasado, y prefiero disfrutar de pequeños placeres que tiene la vida. Sin ir más lejos, quedarme desayunando chocolate con churros con mi familia el día de Reyes en vez de tener que irme a entrenar. Tengo claro que el maratón olímpico de Río sería el broche de oro perfecto a mi carrera deportiva. Sería maravilloso poderle explicar a mis hijas que su padre participó en cuatro Juegos Olímpicos. Si no llegara a clasificarme para Río, quizá la retirada se produzca antes, ya sea en el Campeonato de Europa (en caso de ser seleccionado), o el mismo 21 de febrero en Sevilla. Esa es la única duda que me queda.

-Atleta de éxito, entrenador de éxito. Tanto a nivel élite como a nivel popular. ¿Basas la preparación de tus atletas, en ambos casos, en tu experiencia personal como primera premisa? ¿Con qué “escenario” te encuentras más cómodo? Asimismo, ¿con quiénes tienes una mayor facilidad a la hora de plantear cada circunstancia del entrenamiento? Háblanos de esta faceta, quizá algo más desconocida.

Ser entrenador es muy difícil, y lo es más si aún eres atleta, ya que inexorablemente ese papel le quita tiempo al primero, y muchas veces se te pasa algo por alto que no ves y que luego acarrea problemas. Ser entrenador me encanta. Me gusta sentarme delante de un papel en blanco, coger un bolígrafo y empezar a “dibujar” la planificación de cada atleta. Tanto Lidia Rodríguez, como Artur Bossy, como Llorenç Sales, tienen su planificación específica, que luego vamos modificando en función de cómo se va desarrollando la temporada. Dicha planificación está basada en mi experiencia como atleta a las órdenes de Juan Ramón Muñoz. Me encantaba cómo Juan ramón planificaba, y lo que he hecho ha sido aplicar su método añadiendo aquellos aspectos que yo creo que se pueden añadir. Quizás la planificación que más trabajo me da (y a la vez, también es cierto, la que más me motiva) es la de Llorenç Sales. La razón es que yo nunca he entrenado para 1.500m (a pesar de tener 3:39.09), y por lo tanto estoy un poco más perdido en ese sentido. Por ello, algunas veces le pregunto directamente a Llorenç cómo va viendo el entreno, como una manera de verificar que todo va bien. Por contra, la preparación de Artur y de Lidia la llevo más “por la mano”, ya que es la que llevo haciendo toda la vida. A pesar de ello, intento modificar cosas para no caer en la monotonía. Con los que trabajo más codo a codo es con Artur y con Llorenç, mientras que con Lidia es más a distancia, aunque intentamos vernos al menos una vez a la semana (amén de comentar los entrenamientos por teléfono). Ver el progreso del atleta, cómo no pueden más y obligarles a “una serie más”… todo ese trabajo, toda esa tensión durante la temporada, es la que, cuando saltan al ruedo, y a mí me toca verlo desde la barrera, hace que me ponga nervioso, porque los ves ahí, solos ante la competición.

Por otro lado están los runners del Castillejo & Caceres Running Club, con los que trabajamos tanto de manera presencial como virtual, pero todas las planificaciones se basan en una doble premisa: no lesionarse y pasarlo bien. Prefiero que entrenen menos días si con eso garantizamos que corran y compitan siempre. Por eso, como máximo, entrenan 5 días a la semana, con un volumen máximo de 80-90 kms semanales cuando preparan maratón. Dicha preparación la basamos en la “calidad” de los kilómetros. Preferimos hacer menos y más rápido. De esa manera, al final tienen más tiempo libre para estar con la familia, y esa tranquilidad luego se traduce en el día a día. Cuando nos juntamos los miércoles y los sábados es una gozada verlos entrenar a todos juntos. Cada uno va en su grupo y se esfuerzan al máximo para salir de ese grupo y enlazar con el siguiente. Al acabar, un buen desayuno con unas risas es el mejor recuperador que hay.

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-Por hablar de entrenamiento puro, tras este cambio de rumbo, háblanos de algún entrenamiento concreto que te haya sorprendido, motivado, decepcionado… ¿Un entrenamiento preferido? ¿Un entrenamiento que, a día de hoy, sigas casi deseando que termine cuanto antes?

Sinceramente, no hay ningún entreno que me haya sorprendido mucho, o que haya sido especialmente difícil. Pero si he de destacar un entreno en el que he sufrido fue en una tirada de 27 kms a 3:30/km en ausencia de hidratos, que se hizo muy pesada por las sensaciones. El ritmo era bueno, pero las sensaciones eran “raras”… es decir, justo lo que se busca.

A nivel de entrenos buenos… me quedo con un entreno en particular: 14 x 1.000m a 2:54. Recuerdo tener la sensación de que más rápido no podía ir, y a la vez, sentir que podía haber hecho unas cuantas repeticiones más.

-Nos resulta imposible obviar un tema que causa, día a día, un daño monstruoso a nuestro deporte: Rusia, Kenia, los escándalos de la IAAF, el caso en España (entre muchos otros) de Marta Domínguez… ¿Crees que existe falta de unión entre los atletas a la hora de afirmarse en contra de esta lacra que supone el dopaje? ¿Ligereza en las sanciones? ¿Falta de rotundidad en las distintas federaciones? Cuéntanos qué opinas sobre todo ello.

Mi pregunta es: ¿por qué me debo manifestar contra el dopaje? Es decir, ¿no se presupone que ya estoy en contra? Yo no me manifiesto en contra de la violencia de género, porque ya se presupone que lo estoy. ¿Por qué con el deporte no es lo mismo? Pues porque nosotros somos SIEMPRE presuntos culpables. Personas privadas de vida privada que deben comunicar dónde se encuentran en todo momento, si cambian de lugar de entreno, si se van de cena y la hora de localización obligatoria coincide… absolutamente todo. Imagínate… cuando nazca me hija tendré comunicar a la AEPSAD que estoy en el hospital. ¿A ellos que más les da? Pero… son las normas del juego, y hay que aceptarlas. Y esas normas dicen que quien da positivo debe cumplir una sanción, y una vez cumplida tiene derecho a volver a su trabajo. Igual que en cualquier otra situación. Por lo tanto, sí que creo en las segundas oportunidades.

Mi pregunta es: ¿por qué me debo manifestar contra el dopaje? Es decir, ¿no se presupone que ya estoy en contra?

Pero lo que creo que hay que hacer es provocar que no existan esas segundas oportunidades. ¿Cómo? Endureciendo las sanciones. Haciendo ver que, si quieres, puedes hacer trampas, pero que si te pillan haciendo trampas te van a caer 5 años y me vas a tener que devolver todo el dinero que hayas ganado en becas, premios o fijos de salida en los últimos 4 años, porque yo no sé cuándo has empezado a doparte. Hay que tocar el bolsillo, y mucho. ¿Por qué? Pues porque ahí es donde realmente duele. El aspecto deportivo no deja de ser un “luto” que, al finalizar, te permite volver a participar del deporte. Pero el bolsillo… eso es otra historia.

-Imposible no mencionar (dado, además, que te has convertido en un exitoso preparador de atletas populares) el auge del ‘running’ y su aparente falta de anexión con el atletismo. ¿Consideráis los atletas de élite que el mundo profesional está desperdiciando una ocasión perfecta, casi única, para impulsar su decrecimiento de popularidad de los últimos años? En ese caso, ¿qué soluciones crees que podrían plantearse? ¿Crecimiento y apuesta por la base? ¿Acercamiento, de alguna manera, del atletismo a la calle?

Es cierto que el ‘running’ está en auge, y el atletismo, entendido como tal aquel que se desarrolla en pista (y el campo a través) está en decrecimiento. ¿Por qué esta situación? Por un lado, el ‘running’ fue creciendo a medida que apareció la crisis. Correr es barato (a menos que te vuelvas un loco de los gadgets), ya que la ropa no se gasta y las zapatillas se tienden a aguantar más de lo aconsejado. Esos runners han conseguido que las carreras populares se hayan convertido en un negocio por sí mismo, y que hoy en día casi no se necesite al corredor de élite para ayudar a la difusión de estos eventos. Eso hace que cada vez exista un mayor número de carreras que no contratan a atletas o, en el caso de hacerlo, sea a bajo coste, escudándose en la falta de presupuesto derivada de la crisis. Eso sí… tienen 10.000 inscritos…

Además, nos encontramos con que esta generación de corredores no saben lo que es una pista de atletismo, no saben cuánto mide (es sorprendente la cantidad de gente que hace series en pista guiada escrupulosamente por el GPS). Entonces, se llevan a su hijo a correr a su lado. Actúan incorrectamente, inculcándoles la filosofía de “kilómetros y más kilómetros”, cuando lo que tendrían que hacer es llevarlos a una escuela de atletismo para que se formen desde pequeños y sepan qué es lo que les gusta. Y que sepan y conozcan, claro, que atletismo no es solo correr. ¿Cómo se puede romper esa barrera? Trabajando en los colegios, consiguiendo que los clubes de atletismo formen a los alumnos, organizar actividades para dar a conocer el que sigue siendo el deporte rey de los Juegos Olímpicos… pero para eso hace falta dinero, subvenciones… Ahí es donde nos chocamos frontalmente con la realidad y vemos lo difícil que resulta.

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-Ante esa falta de apoyo que parece tener este deporte en muchos aspectos, para un atleta de tu calibre resulta crucial un soporte ciego en materia de patrocinios. Siendo imagen reconocible de un gigante como Adidas desde hace ya varios años, ¿qué supone, a estos niveles, un aval de semejante envergadura para un atleta con tu volumen de trabajo y marcas?

Tengo el privilegio de estar en una marca deportiva como Adidas que me ha apoyado siempre, tanto cuando las cosas han ido bien, como cuando no han ido tan bien. Estar con ellos supone estar tranquilo, ya que sabes que no vas a tener problemas para cobrar lo pactado contractualmente, y que te van a aprovisionar de todo el material deportivo que necesites durante el año para poder entrenar en perfectas condiciones. ¿Qué más se puede pedir? Para Adidas resulta muy importante la imagen. En consecuencia, yo la intento trabajar bastante, siendo muy activo en redes sociales (Twitter, Facebook e Instagram) con el fin de llegar al máximo número de personas, y con el fin de comunicarme con ellos, buscando siempre algo que aportar. Por ejemplo, el año pasado publiqué prácticamente íntegro mi entrenamiento para el maratón. ¿Quién hace eso? Te contesto directamente: nadie. Pero los runners se mostraron muy agradecidos porque, en el fondo, ven que tenemos las mismas inquietudes, los mismos problemas que ellos a la hora de afrontar una gran competición.

De todas formas, no todo son las marcas deportivas. El problema general viene de que los patrocinios y los contratos con clubes han bajado tanto que ya es prácticamente imposible ganarse la vida solo con ellos. Las ayudas de la RFEA son mucho más bajas que hace 5 años, y eso hace que sea difícil dedicarse al 100% a la razón por la que nos pagan los clubes: correr. Hay que buscar alternativas para poder ingresar dinero y poder seguir manteniendo el nivel de antes. Hoy en día, gracias al auge del ‘running’, una de las opciones es hacer grupos de entrenamiento, pero no deja de ser algo que quita tiempo de descanso: hay que programar, entrenar con ellos… Tengo amigos que tuvieron que ponerse a trabajar tras volver de unos Juegos Olímpicos para poder seguir pagando las facturas. ¿Qué hacemos? Pues hay que multiplicarse en todos los campos, y eso hace que el nivel del atleta descienda inevitablemente, ya que entrena lo mismo (o incluso más) pero descansa menos. En consecuencia, asimila menos. Llegan las competiciones y no rindes como se espera. Deberíamos plantearnos seriamente qué falla en este modelo. ¿Por qué el atleta ha fallado? ¿De quién es la culpa? ¿Qué hay que hacer para ayudar a ese atleta? Una reflexión tonta: a unos cuantos atletas que no han rendido bien en la alta competición les preguntan qué ha ocurrido, y dónde pueden necesitar una ayuda o un cambio. ¿No estamos buscando resultados? Apostemos por ellos, entonces.

-Y para terminar, una de respuesta rápida y breve:

  • Una carrera que nunca olvidarás: Mitja de Granollers 2012, con victoria sobre Patrick Makau (por aquel entonces, plusmarquista mundial de maratón).
  • Un atleta: Martín Fiz.
  • Una virtud: la constancia.
  • Un defecto: la constancia (a veces, hay que saber parar).
  • Un sueño: a nivel personal, ver crecer a mi familia. A nivel deportivo, jubilarme en los Juegos Olímpicos.
  • Carles en tres palabras: constancia, tesón y sacrificio.
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1 Comentario

  1. Estupenda entrevista, enhorabuena a su autor, @soy_cobarde2, a @bolsacorredor por difundirlo y a Carles por su sinceridad.

    Sólo quiero aprovechar para hacer dos comentarios, uno sobre la necesidad de que exista una “definición” clara y pública de los deportistas respecto al dopaje. Está claro que no hay que estar siempre al “quite” de cada escándalo que se destapa, pero creo que sí es necesaria una postura pública respecto al dopaje por parte de los deporistas. Es un problema del deporte y que afecta a la imagen del mismo y, por tanto a nuestra imagen y creo que, en gran parte, vivimos de esa imagen que proyectamos, por lo tanto, creo que es importante posicionarse públicamente. Los que sí es cierto es que no hace falta estar el día entero hablando de ello.

    Mi posición públicamente está clara, ahí tenéis un resumen:
    http://pablovillalobosextremadura.blogspot.com/2014/03/mi-postura-sobre-el-dopaje-en-la-prensa.html

    En segundo lugar, me ha llamado la atención que Carles comente que es el único atleta, supongo que de primer nivel, que comparte sus entrenamiento en las redes sociales y en su blog.

    Sólo por las discusiones y peleas que me costó en su momento con mi entrenador Antonio Serrano, quiero reivindicar que más atletas, al menos yo, desde hace tiempo, comparten sus entrenamientos en redes sociales.

    Los primeros que compartí fueron de mi preparación de 5.000m para intentar la clasificación para los JJOO de Pekín en 2008 en mi antiguo blog en Hotmail y que tengo en Blogger:

    http://pablovillalobosextremadura.blogspot.com.es/2010/01/semana-de-entrenamiento-faltan-19-para_31.html

    En 2010 ya compartí mi preparación completa para mi debut en maratón en la plataforma STRANDS que al haber desaparecido ya no se puedn ver,

    Pero también están en mi blog (www.pablovillalobos.com) y en redes sociales como Strava, mis preparaciones del maratón de San Sebastián 2013 y el maratón de Sevilla 2015.

    Un abrazo y repito, gran entrevista a Carles, le deseo lo mejor para Sevilla, un maratón que no me pienso perder, aunque tendrá que ser como espectador 😛

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