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FC Barcelona 4- Valencia CF 2

En el nombre del padre

OPINIÓN

E. Pérez de Rozas

Yo lo tengo clarísimo, el bueno de Luis Enrique, que tiene un corazón que no le cabe en el pecho, quiso realizar su homenaje personal a Johan Cruyff, justo cuando ahora se cumple un año de que el creador de todo esto, el genio que puso en órbita al Barça, falleció. De ahí que ‘Lucho’, no solo repitiese el equipo de la remontada ante el PSG, sino que, pese a que solo tenía que ganar 1-0, repitió la defensa de tres, que tanto le gustaba al ‘Profeta del gol’.

Y, claro, durante todo el partido, viendo que el Valencia de Voro (¿de verdad, el Valencia está buscando entrenador teniendo a ese delegado sabio en casa?), a más de uno se le congeló la sangre. ¿Había que tomar tantos riesgos para, simplemente, sumar tres puntos? ¿De verdad tenía el Barça que seguir con tres defensas cuando el rival perdía ya 3-2 y, encima, jugaba con 10? ¿En serio, incluso cuando Luis Enrique decidió meter a Sergi Roberto ¡gran ovación!, tenía que mantener a los tres del inicio atrás? No sé, estuvo bien. Fue hermoso ver como el Barça mantenía, seguía, obsesionado con el espíritu de la remontada y atacaba en manada, con un tridente que da miedo, muuuuucho miedo. Con un Suárez que está fuera de serie; un Messi, listo él, que provocó sabiamente la amarilla que le permitirá descansar en Granada, y que, encima, marcó su doblete nº 100 al portero que más goles le ha metido, a Diego Alves (21 tantos); y un Neymar Júnior, que, en efecto, ya es el soñado, aquel por el que el Barça, perdón, su directiva, se volvió loca por vestir de azulgrana, pensando que algún día (algún día, no se precipiten, no corran, aún no, tenemos Leo Messi para años), sea el líder de este equipo.

Es posible que Luis Enrique, Juan Carlos Unzué y todos sus científicos estén en condiciones de asegurar que, una vez más, como ha ocurrido en las últimas temporadas, sus chicos empiezan a coger el punto de madurez, velocidad y recreo que requieren los últimos tres meses de la temporada cuando aún pueden, sí, sí, sí, aún pueden, conseguir un nuevo triplete. Faltaba, tal vez, empezar a ver, a intuir, al mejor Andrés Iniesta, el que arrancó brillantemente esta temporada antes de las dos patadas que le dejaron ‘tocado’ durante algunas semanas. Y, sí, aquí está don Andrés, sino el mejor, aquel que más se le parece.

Y este Barça, que siempre, siempre, tiene que pelear, y duro, cuando se enfrenta al Valencia ¡y más en tiempos de Fallas!, sigue ahí pegadito al Real Madrid, que continúa firme en el liderato, pero ya distanciados los dos del Sevilla, que, de pronto, se ha caído, parece haber bajado los brazos o sufrido, quien sabe, esa absurda eliminación de la Champions. Queda mucho, pero para todos. Pronto llegará el clásico del Santiago Bernabéu, que resultará, sin duda, vital para la decisión del campeonato, donde el Barça deberá demostrar, no solo que aspira a todo, sino que ha adquirido ya la velocidad de crucero que proporciona los títulos. Ese Barça, que no cesa de homenajear a Johan Cruyff y que anoche volvió a ser un tsunami de fútbol ofensivo, logró ayer remontar, de nuevo, un marcador adverso y lo hizo con mucho riesgo pero, también, con un fútbol arrollador delante.

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