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Messi está a una jornada de la Bota de Oro 2017

¿Y si les cedemos a Messi?

OPINIÓN

E. Pérez de Rozas

Estas cosas pasan. Si te gustan las carreras, te gustan las carreras. Así que veremos si podemos vivir, bueno, sí, fijo, lo viviremos, este apasionante final de Liga en algún rincón alrededor de Le Mans, el circuito donde este fin de semana se celebra el Gran Premio de Francia, o, tal vez, quién sabe, nos dé tiempo de bajar a París y encontrar algún lugar para ver el duelo.

De momento (y se lo cuento, perdonen, porque esto se titula ‘Las cosas de Emilio’), vivo instalado en una casita que hemos alquilado, afortunadamente, muy cerquita del circuito de Le Mans, un trazado al que muchos, demasiados, periodistas se niegan a venir dadas sus enormes incomodidades y los cientos de borrachos, que convierten en un auténtico peligro la entrada y salida del circuito.
Aquí, en la casita, nos hemos juntado unos cuantos enfermos de la gasolina, el olor a traje de cuero y goma quemada. Desde Alejandro Ceresuela, fotógrafo personal de Marc Márquez, hasta su amigo Jesús Robledo, otro secuestrador de imágenes bellas, otro fotoperiodista de calidad, pasando por dos ‘máquinas’, auténticos fenómenos de los que oirán hablar, el pequeño Álex López-Rey y David Gómez, redactor y fotógrafo de Motorbike Magazine.

Les cuento esto, como podría decirles que estoy con cuatro amigos, pero quiero que sepan quienes son. Me gusta nombrarles porque han sabido convertir su pasión (las carreras) en una manera de vivir, todos muy modestamente, hasta que la vida les premie con el puñado de euros que se merecen. Y se los merecen, créanme.

Estábamos ayer con las tostadas, la mantequilla y la mermelada que Ceresuela, gran cocinero (aunque lo que mejor paladea es el cocido de su madre y los garbanzos de su tía), había comprado en el Carrefour de al lado, cuando le entró un divertido whatshapp que decía: “Messi, cedido al Málaga hasta final de temporada”. Bueno, bueno. A Álex se le atragantó el último sorbo de zumo de naranja (por cierto, Ceresuela, horrible, puro sucedáneo, no te lo había dicho), David dijo “¡gran idea!” y Jesús, al que algunos llaman ‘Porrita’, dijo “ni así van a ganar”.

Lo cierto es que la cesión le daría cierto interés a un partido que, lo lamento, no tiene color… porque es blanco. El Real Madrid no ha llegado hasta aquí (sí, cierto, como ha llegado, pero ha llegado) para perder (y solo tiene que empatar) el último partido. Ellos, todos, ‘cofradía del clavo ardiendo’ y Tomás Roncero, de rodillas, rezando, incluidos, han salvado este año muchos puntos de una manera cutre, los mismos que el Barça ha perdido (o empatado) lamentablemente.

Y, justo cuando recogíamos la mesa de la cocina, a quien le entró un whatshapp fue a mí, ponía: El equipo ideal: portero (y aparecía el escudo del Bayern), defensa (y salía un escudo de la Juventus), centrocampista (y aparece un escudo del Chelsea) y delantera-tridente (y surge, cómo no, el escudo del Barça). Y el whatshapp acababa con… y los árbitros (y surge un escudo del Real Madrid), ‘por si acaso’, añade el correo.
No es un tema de fiarse o no del Málaga. No es que se dude de Míchel González, por más que el exmadridista (no, perdón, madridista: “Soy más madridista que Valdano”, ha dicho, intentando dañar, digo yo, al brillante tertuliano) se lo ha tomado como una batalla personal. Es un asunto de números, pese a que este es un deporte donde las cifras no sirven de nada: el Real Madrid ha ganado 16 partidos más que el Málaga; el Real Madrid ha empatado cuatro partidos menos que el Málaga; el Real Madrid ha perdido 12 partidos menos que el Málaga; el Real Madrid tiene 44 puntos más que el Málaga, es decir, el Málaga se pasaría tres meses jugando (y ganando todos los partidos que jugase) y, ni así, alcanzaría al Real Madrid. Y este domingo, va y le gana. Fijo. Con triplete de Sandro.

Así que la única manera es cederles, hasta final de temporada, a Leo Messi, que está en el equipo ideal de mi whatshapp, donde, recuerden, el escudo del Real Madrid solo aparece en el último apartado...el de los árbitros, por si acaso. Por si acaso, piensen en Iago Aspas, que, como explicó Mónica Marchante, llamó “¡cagón!” a Juan Martínez Munuera al no atreverse a pitar las manos de Varane (cierto, fuera del área) y, luego, por insultarme, te expulso por fingir un penalti, que sí lo era, ¡vaya que sí!

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